El candidato a concejal y médico Juan Carlos Singereisky compartió en una entrevista su mirada sobre la política, el estado actual de la salud pública y la necesidad de ampliar el concepto de bienestar más allá del consultorio. Una propuesta que convoca a participar activamente en la defensa de derechos y en la transformación de Pueblo Esther.
Para Juan Carlos Singereisky, médico de profesión y actual candidato a concejal por el espacio de la Casa de la Cultura de Pueblo Esther, la salud no se mide en recetas ni se define por una ecografía. Su mirada, profundamente crítica del sistema actual y comprometida con una visión integral del bienestar, propone discutir los límites de la política y entender la salud como una construcción social, económica y cultural.
Durante la entrevista realizada en el marco de la columna de salud animal y comunitaria, Singereisky desplegó con firmeza sus ideas y propuestas, enmarcándolas en una reflexión más amplia sobre la democracia, la participación ciudadana y el rol del Estado. “La salud no es tomar amoxidal si tengo anginas ni un taural si tengo acidez. Eso no es salud. La salud tiene que ver con vivir bien. Con poder calefaccionarse, poder comer, poder descansar, poder compartir con otros”, afirmó.
Para el profesional, hablar de salud es hablar de derechos. “No solo tenés derecho a que te atiendan en el SAMCo. También tenés derecho a tener un sueldo digno, a acceder a una vivienda calefaccionada, a divertirte, a tomarte un vino con amigos”, señaló. Y en esa dirección insistió en que está científicamente demostrado que las personas que viven mejor, se enferman menos.
La entrevista tuvo lugar en un contexto político marcado por una creciente conflictividad social. Singereisky vinculó directamente estos hechos con una idea de salud que excede lo clínico. “El concepto de salud que defendemos tiene que ver con la calidad de vida. Y eso implica que tengamos salarios dignos, tiempo libre, espacios de recreación, educación pública, transporte accesible. Todo eso es salud”.
En ese marco, expresó su preocupación por el deterioro de la salud pública y los efectos concretos de las políticas de ajuste sobre la población. “Nos siguen diciendo que esto es democracia, pero avanzan leyes como la de Bullrich, que permite que la policía te revise sin orden judicial. Nos parecemos cada vez más a un estado de sitio. Dicen que no hay plata, pero se endeuda la provincia para favorecer al sector agroexportador mientras el SAMCo de Pueblo Esther se cae a pedazos”.
Para Singereisky, ese deterioro no es casual. “Es un proyecto. Hay un maltrato deliberado hacia la salud pública, igual que hacia la educación. Quieren que la salud y la educación queden para unos pocos, que puedan pagar efectores privados. El resto, a sobrevivir como pueda. Eso no es una falla del sistema. Es el sistema”.
En este contexto, el médico también hizo foco en la responsabilidad de las autoridades provinciales. “El principal responsable de la crisis de la salud pública en Pueblo Esther es el gobernador Maximiliano Pullaro. El gobierno provincial ha desfinanciado los efectores de salud, ha bajado los salarios de los médicos y ha generado un éxodo que es histórico. Nunca vimos tantas renuncias de médicos en la salud pública como ahora. Y si la salud pública no se sostiene, el acceso a la atención queda en manos de los que pueden pagar”.
Pero para Singereisky, el problema no se limita a la falta de recursos: es también una cuestión de perspectiva. “Hay quienes creen que el Estado tiene que estar para lo mínimo indispensable. Nosotros creemos lo contrario: el Estado tiene que ir a buscar a la gente. No alcanza con poner un cartel que diga ‘Ecografías gratis’. Hay que explicar para qué sirve una ecografía, acompañar a quien no entiende cómo sacar un turno, acercarse a los barrios, construir confianza. Esa es la función pública”.
Sobre su candidatura, fue claro: “Nosotros no queremos entrar al Concejo para tener un cargo. Queremos entrar para transformar. Hoy nuestra concejala está sola, dando una pelea enorme dentro del recinto. Necesitamos sumar una voz más, un voto más, para poder construir una mayoría que discuta en serio cómo cambiar esta ciudad. Y la salud es una de nuestras prioridades”.
En ese sentido, expresó con firmeza que Pueblo Esther merece mucho más. “No puede ser que sigamos con un solo efector público mal equipado. No puede ser que el municipio se desentienda. No puede ser que las y los trabajadores de la salud cobren sueldos miserables. No puede ser que nos endeuden para hacer obras para el campo, pero no haya plata para fortalecer un sistema de salud digno”.
Además, apuntó a la falta de equidad en la carga tributaria: “Los sectores agroexportadores no pagan ingresos brutos, mientras que el kiosquero de la esquina sí. Y esos mismos sectores reciben beneficios del Estado. Entonces, ¿a quién representa este gobierno? Claramente no a las mayorías”.
Al ser consultado sobre su vínculo con la política, Singereisky insistió en la necesidad de participar. “Si no participamos, si no votamos, dejamos que decidan por nosotros. Y ya sabemos quiénes deciden cuando la gente no vota. No podemos ceder ese lugar. Y no hablo solo de las elecciones: hay que participar en la escuela, en la cooperadora, en la radio, en el club, en el barrio. Nadie nos va a regalar nada. Menos ahora”.
Hacia el final de la charla, retomó con fuerza el concepto de salud integral. “¿Qué sentido tiene ir al médico si no tenés para comer bien? ¿Qué sentido tiene medicarte si vivís en condiciones indignas? La salud empieza por el entorno. Por eso creemos que lo más urgente hoy es mejorar la calidad de vida de la gente. No hay posibilidad de hablar de salud si no te comprometés con lo que le pasa al otro”.
Para Singereisky, el rol del Concejo debe ser el de un articulador entre las necesidades de la población y la toma de decisiones. “Si nosotros no entramos, el Concejo va a ser una escribanía más. Y eso no lo podemos permitir. Queremos llevar esta mirada al lugar donde se votan las políticas públicas, donde se definen las prioridades. Porque si no nos representan, nos gobiernan en contra”.
La nota cerró con una reflexión esperanzada pero firme: “Creemos en otra forma de hacer política. Una política que escuche, que entienda, que mire a los ojos. Que entienda que la salud no es un bien de mercado, sino un derecho. Que no se defiende con discursos, sino con presencia, con presupuesto, con decisiones. Que no se garantiza solo en un hospital, sino en cada calle, en cada salario, en cada plato de comida. Por eso estamos acá. Y por eso te pedimos que nos acompañes”.
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