Una obra necesaria, una ejecución fallida: el reclamo de los vecinos de Formosa

Eduardo Carboni, vecino del barrio Camargo, expuso la situación que atraviesan los habitantes de la cortada Formosa en Pueblo Esther. La reciente construcción del cordón cuneta dejó la calle destruida, con barro permanente e intransitabilidad, afectando especialmente a personas con problemas de salud y movilidad reducida.

La llegada del cordón cuneta a una calle puede ser motivo de celebración para cualquier vecindario, pero en el caso de la cortada Formosa, en el barrio Camargo de Pueblo Esther, la situación dista mucho de ser positiva. Así lo manifestó Eduardo Carboni, vecino del lugar, quien denunció públicamente el estado en el que quedó la calle tras la ejecución parcial de la obra: “Celebramos que haya obras, pero no así. Lo que están haciendo es abandonar al vecino”, afirmó con contundencia.

Carboni explicó que antes de iniciar la obra, la calle había sido mejorada: “Dos semanas antes le hicieron un mejorado que había quedado bárbaro. Pero después vinieron, rompieron todo, hicieron el cordón cuneta y se fueron, dejando la calle completamente detonada. No se puede transitar, y con las lluvias queda intransitable por el barro”.

Lo que más preocupa a este vecino no es solo la incomodidad cotidiana de vivir con una calle inutilizable, sino los riesgos concretos para la salud y la vida. “Mi padre está enfermo, tiene problemas pulmonares severos, y tengo que estar en vigilia permanente por si tengo que llevarlo de urgencia al hospital. La última lluvia me quedé adentro porque no podía salir. Por suerte no le pasó nada, pero no puedo vivir esperando que no llueva para poder sacarlo”, expresó.

La situación se agrava con la historia de su vecino de enfrente, una persona que se moviliza en silla de ruedas. “A él le hicieron lo mismo. Necesita ir al Samco a hacerse curaciones, y el hijo lo lleva a duras penas. Esto ya no es solo un problema de gestión, es una falta total de humanidad. Abandonar a una persona con discapacidad en estas condiciones es inaceptable”.

Según Carboni, la obra comenzó hace más de dos meses y, desde entonces, los problemas no han hecho más que acumularse. “Dijeron que iban a hacerme la entrada de mi casa de hormigón, rompieron, cavaron, y ahora dicen que no tienen material. Que recién la semana que viene. Yo me la hago solo, si quieren. Pero que lo digan, que dejen de tenernos esperando. Lo que más molesta es que prometen y no cumplen”.

El enojo de los vecinos no está dirigido a los trabajadores que están en la calle, aclara, sino a las autoridades responsables: el Secretario de Obras Públicas, los encargados de la obra y el propio intendente. “No pasan por el barrio. Ni siquiera en campaña. Hacen un pedacito acá, otro allá. No hay planificación. Y la gente paga las consecuencias. A veces los vecinos se enojan con los empleados que están en la calle, pero el problema es más arriba. Nadie da la cara”.

La falta de planificación y de respuestas concretas es, según Carboni, parte de un patrón que ya se repitió en otras calles como Chaco, San Luis o Misiones. “Empezás la obra, la terminás y después dejás la calle peor que antes. ¿Para qué arreglaron la calle dos semanas antes si después la iban a destruir? Sacá el mejorado y volvé a ponerlo. Sentido común, nada más”.

También criticó duramente la gestión general de la ciudad: “Escuchás al Secretario de Turismo hablar de inversión y de desarrollo turístico, pero la ciudad está detonada. ¿Qué turismo puede haber con los barrios destruidos, con calles donde no se puede caminar? Si no tenés dos camiones de piedra para tirar en una cortada, renunciá. No estás a la altura”.

Finalmente, Carboni hizo un llamado a la empatía y a la responsabilidad: “Estamos en un momento muy difícil del país. Y estas actitudes de indiferencia solo empeoran todo. No pedimos milagros. Pedimos que nos escuchen, que terminen lo que empezaron y que no nos dejen solos con los problemas. Porque cuando un vecino tiene que arrastrar a su papá en el barro para llevarlo al hospital, es porque algo en el sistema está muy mal”.

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