Amira Leguizamón, vecina de Pueblo Esther, sufrió el derrumbe del techo de su vivienda durante una tormenta. No hubo heridos, pero quedó con sus dos hijos sin espacio habitable. Solicita colaboración de la comunidad para levantar nuevamente su hogar.
El lunes por la tarde, mientras una parte de Pueblo Esther intentaba retomar la rutina tras el corte de energía, Amira Leguizamón vivía una escena que nunca imaginó: el techo de su casa se vino abajo. Literalmente. La estructura del comedor colapsó por completo. Y aunque no hubo que lamentar víctimas, el impacto emocional y material fue devastador.
“Fue un milagro que no estuviéramos adentro”, dice Amira aún conmovida. “Media hora antes mis hijos estaban jugando justo ahí, abajo del techo que se cayó”. Se refiere a sus dos hijos pequeños: una nena de cuatro años y un bebé de apenas un año y cinco meses. La escena posterior al derrumbe fue tan dura como las fotos que circularon luego: maderas partidas, restos de escombros y juguetes desparramados donde antes había un comedor familiar.
La vivienda afectada se encuentra en calle Rondeau al 800, en la zona cercana al Polideportivo. Es una construcción modesta, ubicada detrás de otra casa a la que se accede por un pasillo. La parte que colapsó era la cocina-comedor, un espacio vital para la familia. “Ya se venía lloviendo todo —explica—. Nos habían puesto un nylon arriba para aguantar, pero igual entraba agua. La madera estaba vencida y no resistió más”.
Al momento del derrumbe, Amira había salido a hacer un mandado con los chicos. Su marido quedó en casa, pero justo había salido al patio. Cuando regresaron, se encontraron con los escombros. “No teníamos cómo volver a armar nada. No tenemos materiales, no tenemos plata. Fue desesperante”, relata.
Frente a la emergencia, Amira llamó a los bomberos. También se acercó personal del CAU y una asistente social municipal. La respuesta fue inmediata, pero la necesidad es mucha. La familia ahora está viviendo en una pequeña pieza de material que forma parte de una ampliación de su vivienda. Tiene techo, pero le faltan ventanas y puertas. El espacio es reducido y no estaba pensado para albergar a toda la familia. “Dormimos ahí todos juntos. Cerramos la parte del comedor para que los chicos no pasen. Pero con el frío que hace, se vuelve muy difícil”.
Un pedido que apela a la comunidad
Desde la Municipalidad de Pueblo Esther le informaron que enviarán una pala mecánica para retirar los escombros, y se comprometieron a ayudar con aberturas. Sin embargo, Amira señala que el acceso por el pasillo dificulta el ingreso de maquinaria pesada y que la reconstrucción necesita además chapas, cemento, arena y elementos básicos de construcción. Por eso, más allá de la intervención municipal, decidió dar un paso más y pedir ayuda a los vecinos.
“Todo lo que puedan colaborar es bienvenido. Una bolsa de cemento, un poco de arena, una chapa que les sobre. De verdad, cualquier cosa suma. No pido para mí, pido por mis hijos”, dice con humildad. También acepta donaciones en dinero que le permitan avanzar en la obra con lo que falte.
Quienes deseen colaborar pueden comunicarse directamente con Amira al 341 345 9918. También se puede coordinar la entrega de materiales o donaciones a través de las redes sociales, donde la historia ya fue compartida por distintos medios locales.
Para colaborar con Amira Leguizamón:
📞 Teléfono de contacto: 341 345 9918
📍 Zona Polideportivo – Pueblo Esther
📦 Se reciben materiales, aberturas o donaciones en dinero. Todo suma.
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