Del horno al corazón: Mis Soles, un emprendimiento con sabor a hogar

Desde pan de chicharrón hasta prepizzas gigantes para eventos, Mónica convirtió una necesidad en un emprendimiento con identidad propia. Junto a su familia, lleva adelante Mis Soles, una propuesta que nació en plena crisis y que hoy es sinónimo de sabor, calidad y trabajo artesanal.

En el año 2001, cuando la crisis golpeaba fuerte y las opciones escaseaban, Mónica y su esposo decidieron reinventarse desde lo que sabían hacer: cocinar. Sin trabajo fijo, comenzaron vendiendo pan casero, pan de chicharrón y medialunas rellenas de membrillo. Así nació Mis Soles, un proyecto que comenzó como un sostén económico y se transformó en una pasión que crece a base de esfuerzo, estudio y muchas horas entre harinas y hornos.

“Al principio lo hacíamos para pagar las cuentas, era lo único que teníamos”, recuerda Moni. Con el tiempo, él consiguió empleo y ella siguió adelante, profundizando su formación en pastelería, viajando incluso hasta San Nicolás para capacitarse. “Siempre me gustó estudiar, todo lo que sé lo fui aprendiendo con ganas”, dice con orgullo.

El nombre del emprendimiento tiene que ver con lo más importante para ella: su familia. Y aunque hoy Mis Soles es un nombre que muchos reconocen en la feria del Parque Vernazza y en redes sociales, la esencia sigue siendo la misma: comida casera, sin conservantes ni atajos industriales, hecha a mano y con dedicación.

Cada domingo, Moni participa de la feria llevando panes, rosquitas, donas y su especialidad: las prepizzas. “Amo hacer prepizzas. Es un proceso que disfruto mucho: amasar, dejar levar, armar los bollitos. Me encuentro conmigo misma en la cocina”, cuenta.

Pero el trabajo no se detiene ahí. También ofrece pizzas listas para hornear, planchas para cumpleaños y una gran variedad de productos: bizcochuelos, panes rellenos, alfajorcitos de maicena y más. “Todo lo que hago es del día. No frizo. Hay gente que me dice que congele para tener stock, pero no. Yo prefiero que todo sea fresco y recién hecho”.

Los precios también hablan del espíritu del emprendimiento: accesibles y pensados para acompañar a las familias. Una torta matera grande cuesta $8.000; las prepizzas, $1.800 al público; y los viernes hay promos de 4 pizzas con muzzarella por $15.000, listas para calentar y disfrutar.

Además de las redes sociales —su cuenta de Instagram es @misolestodocasero, los pedidos se pueden hacer al 341-5058675. “Muchos ya son clientes fijos, me conocen desde hace años. Valoran que todo es casero, con buena mano y sin secretos raros”.

La cocina de Moni es también un espacio de memoria y afecto. Muchas de las recetas provienen de su mamá, y cada amasado evoca historias familiares. “La masa me conecta. Tiene su propio ritmo, como la vida. Hay que saber esperar, dejar levar, estar presente”.

Hoy, en un contexto en el que muchos emprendimientos pelean por sobrevivir, Mis Soles se mantiene firme, creciendo de boca en boca, de feria en feria. Porque detrás de cada torta esponjosa y cada prepizza generosa, hay una mujer que se reinventó desde cero, con las manos, el corazón y el calor de su cocina.

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