Leandro Suárez relató su recorrido en el oficio y destacó la importancia de materiales de calidad, compromiso y seriedad para levantar viviendas que duren toda la vida.
Leandro Suárez, al frente de Suárez Construcciones, combina la pasión por el oficio con un servicio que busca simplificarle la vida a quienes sueñan con su vivienda propia. “Me inicié desde los 16 años, obvio de peón. A los 18 ya mi patrón vio el potencial y me mandó a laburar solo”, recordó sobre sus primeros pasos. Desde entonces, nunca se alejó de la construcción, convencido de que se trata de una tarea en la que la confianza y la seriedad son tan importantes como el cemento y el ladrillo.
En diálogo con Enlace de Noticias, Suárez describió las dificultades del sector: “Hace dos años que venía muy poco laburo y bueno, ahora estamos repuntando”. Ese repunte lo impulsó a ampliar la difusión de sus servicios y remarcar lo que distingue a su empresa: construcciones desde cero, reformas y ampliaciones, con la posibilidad de entregar una casa terminada, lista para habitar. “Eso hacemos, lo que quieren con la casa terminada o si no hacemos reformas”, explicó.
El constructor subrayó la relevancia de utilizar materiales de calidad, incluso cuando esto implica un mayor costo. “Hay veces que lo barato sale caro. Y más cuando construís una vivienda, que aparte es una inversión muy grande y es para toda la vida”, señaló. Para él, la base de todo es sólida: “Lo principal de una casa son los cimientos, si están bien hechos, te va a garantizar que te dure la vida útil de tu vivienda”.
Suárez destacó también que las diferencias entre materiales impactan directamente en la durabilidad de las obras. “En casi todo se nota: la pintura, la arena, el cemento, el ladrillo también. Yo tengo un horno de ladrillo que trabajo con él, que es muy buen ladrillo”, contó. Al comparar con las construcciones de antes, fue categórico: “Un hormigón de antes lo rompés y lo sacás a pedacitos, ahora un hormigón de hace 10 años lo sacás casi entero. Cambió mucho la dureza del cemento”.
El servicio que ofrece incluye la posibilidad de presupuestar tanto la mano de obra como los materiales. “Por ahí es mejor porque uno sabe qué materiales usar, y de esa forma te garantizás también la terminación”, afirmó. Además, trabaja de manera articulada con arquitectos y un equipo de cuatro personas que se reparte las tareas, desde la albañilería hasta la herrería y carpintería. “Somos completos. Todo lo que veas de la casa, lo hacemos”, resumió.
Sobre los plazos de construcción, Suárez explicó: “Una casa básica de 60 o 65 metros cuadrados, con dos dormitorios, cocina, comedor y baño, tarda entre cuatro y cinco meses. Más de eso no pasa”. Ese tiempo contempla no sólo el trabajo, sino también eventuales demoras en la llegada de materiales y las condiciones climáticas.
Consultado sobre las opciones más recomendables, se inclinó por techos de madera y chapa en viviendas de una planta: “Para mí es mejor porque es más liviano, y acá en Pueblo Esther hay mucha humedad”. En cuanto a aberturas, no dudó: “Para mí, el aluminio. Lo ponés y te olvidás. Es eterno”.
La propuesta de Suárez Construcciones apunta a brindar un servicio integral, llave en mano, que contempla desde los cimientos hasta la pintura final, incluyendo detalles como mesadas de cemento alisado o la colocación de porcelanato. “El dilema es que si vos hacés una casa, tiene que ser para toda la vida. Porque tiene que hacerse una sola vez”, insistió.
Con esa filosofía de trabajo, Suárez busca consolidar un camino que empezó a los 16 años y que hoy lo encuentra al frente de un equipo capaz de concretar proyectos que duren generaciones. “Responsabilidad y confianza”, repitió como el sello de su empresa.
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