La actriz y profesora de teatro Julia Livolti presenta este jueves 23 de octubre a las 21 horas la última función de su unipersonal Paisajes Anfibios en el Teatro El Rayo, en Rosario. La obra, que combina teatro, danza y expresión corporal, nació durante la pandemia y se convirtió en un ritual escénico que reflexiona sobre la vida, la muerte y la transformación.
El proyecto nació durante la pandemia, cuando el silencio y el aislamiento impulsaron nuevas búsquedas expresivas. En ese contexto, Livolti, junto a un equipo interdisciplinario, comenzó a trabajar en un lenguaje escénico híbrido, donde el cuerpo, la palabra y la imagen dialogan en permanente movimiento.
“Este trabajo surge en un momento muy especial, donde necesitábamos volver a habitar los cuerpos —cuenta Julia—. Paisajes Anfibios habla de eso, de cómo los cuerpos se transforman y se adaptan, de cómo seguimos encontrando belleza y sentido aún en medio de la pérdida”.
La obra propone un recorrido poético y performático que rompe las fronteras entre el teatro y la danza. No hay una narrativa lineal, sino una experiencia sensorial que convoca al espectador a una participación activa, emocional y simbólica.
“Paisajes Anfibios es la historia de un pueblo que se sorprende ante la llegada de un ser particular, un ser que los hace repensar su forma de estar sobre la tierra. A través del lenguaje plástico, la danza, la canción y el teatro buscamos generar un espacio de encuentro, casi ritual”, explica la actriz.
El espectáculo cuenta con dirección de Mauricio Caturelli, diseño sonoro de Joaquín Mignini, textos de Diana Vélez y asistencia de Lucía Dávalos. El equipo técnico se completa con Carla Acosta en producción y Sebastián Carrizo en visuales. “Es una creación colectiva que se fue tejiendo con muchas manos, con muchas sensibilidades. Cada función fue distinta, porque el público también transforma lo que sucede”, agrega Julia.

Un ritual de despedida
Esta última función tiene un valor muy especial: Julia cursa su quinto mes de embarazo, y esa vivencia se entrelaza con el cierre de un ciclo artístico que también habla de la vida, del renacer y de los cuerpos en tránsito.
“Hay algo profundamente simbólico en despedir esta obra estando embarazada —reflexiona—. Paisajes Anfibios habla de transformación, de cómo los cuerpos cambian, de lo que se va y lo que llega. Y ahora ese proceso se volvió literal. No solemos ver panzas en escena, y me parece importante visibilizar eso también: los cuerpos gestantes como cuerpos escénicos, potentes, presentes.”
El embarazo, lejos de limitar la puesta, la resignifica: “Cada función se vuelve distinta porque el cuerpo cambia, respira distinto, se mueve distinto. Me gusta pensar que este nuevo ser también está siendo parte de la obra, que la habita conmigo. Es hermoso poder compartirlo así”.
El poder del encuentro
Durante la conversación, Livolti remarca una y otra vez la importancia del arte como espacio de encuentro y resistencia. “Después de la pandemia, el teatro se volvió un lugar sagrado. Estar cuerpo presente, mirarnos, emocionarnos juntos, es una forma de resistencia frente a tanta virtualidad y tanto ruido. Paisajes Anfibios es una invitación a eso: a volver a sentirnos parte de algo colectivo”.
La obra se presentó a lo largo del año en distintos espacios culturales de Rosario y el sur de Santa Fe, generando gran repercusión por su propuesta estética y su profundidad poética. “Cada lugar le dio un sentido nuevo —dice Julia—. En cada función aparecieron nuevas lecturas, nuevos vínculos con el público. Por eso despedirla ahora es también una celebración, no una despedida triste, sino una manera de agradecer todo lo vivido”.
Invitación abierta
La función de cierre será el jueves 23 de octubre a las 21 horas en El Rayo Misterioso, uno de los espacios más emblemáticos del teatro independiente rosarino. Las entradas pueden conseguirse de manera anticipada comunicándose a través de las redes sociales de @paisajes_anfibios, o bien directamente en la sala antes de la función.
“Queremos que sea una fiesta —dice Julia con una sonrisa—. Que vengan, que se acerquen, que nos acompañen. Paisajes Anfibios fue un proceso muy amoroso, y esta última función es una forma de devolver todo ese amor que recibimos.”
Y concluye con una frase que condensa el espíritu de la obra:
“Invitamos a encontrarnos cuerpo presente en el teatro, a seguir apostando a la poesía, al arte independiente y a nuestras miradas de frente.”