Hiram Roth, profesor de natación del Polideportivo Municipal, brindó detalles sobre una nueva edición del cruce a nado del río Paraná que unirá la bajada Barbie con el camping municipal. El evento, previsto para el 11 de enero, contará con alrededor de 60 nadadores y un importante operativo de seguridad.
El Polideportivo Municipal de Pueblo Esther volverá a ser protagonista de una de las actividades deportivas más emblemáticas del verano: el cruce a nado del río Paraná, una travesía que une dos puntos clave de la costa local y que combina deporte, naturaleza y trabajo colectivo.
Hiram Roth, profesor de natación y uno de los organizadores del evento, explicó que se trata de una propuesta que se sostiene desde hace varios años. “Es un evento que organizo yo, pero en realidad es un trabajo en conjunto del Polideportivo de Pueblo Esther, con muchos profesores, guardavidas y personas que se involucran en la logística”, señaló. La travesía, denominada Orillas de Pueblo Esther, partirá desde la bajada Barbie y finalizará en el camping municipal, con un recorrido aproximado de cinco kilómetros.
Roth aclaró que la distancia real de nado es menor debido a la corriente del río. “Son cinco kilómetros un poco mentirosos, porque nadamos a favor de la corriente. En términos reales se nadan entre dos mil y tres mil metros, el resto lo hace la correntada”, explicó.
El evento, que debió ser reprogramado en varias oportunidades por cuestiones climáticas, finalmente quedó previsto para el domingo 11 de enero. “Estaba programado para el 7 de diciembre, pero los pronósticos de tormenta y viento nos obligaron a posponerlo varias veces. Ahora estamos esperando que el clima acompañe”, indicó Roth. En total, participarán cerca de 60 personas, entre nadadores, guardavidas y acompañantes, incluyendo deportistas del Polideportivo de Alvear, que se suman cada año a la iniciativa.
En cuanto a la posibilidad de que se sumen nadadores externos, Roth fue claro al marcar los límites. “Tratamos de que no se sume gente que no conocemos, por una cuestión de seguridad. El río no es una pileta y cada nadador tiene sus particularidades”, sostuvo. Según explicó, conocer el nivel y la experiencia de cada participante permite organizar grupos equilibrados y brindar un cuidado adecuado durante la travesía.
La seguridad es uno de los ejes centrales del evento. Roth detalló que el operativo incluye embarcaciones a motor, kayakistas, guardavidas, una ambulancia en la costa y la supervisión de Prefectura. “Prefectura nos exige cumplir una serie de requisitos: definir el recorrido, detectar zonas de riesgo como el astillero que está en el medio del trayecto y garantizar todos los elementos de seguridad”, afirmó.
Además, los nadadores realizan instancias previas de ambientación en el río. “Este año hicimos ambientaciones durante dos semanas completas, de lunes a viernes. Mucha gente se enganchó y siguió yendo a nadar al río, porque se encontró con una experiencia nueva, en contacto con la naturaleza”, contó Roth. En ese sentido, remarcó que nadar en aguas abiertas requiere habilidades distintas a las de la pileta. “En el río no ves nada debajo del agua, perdés referencias y tenés que aprender a orientarte. Por eso al río hay que tenerle mucho respeto”, subrayó.
La jornada del cruce comienza con una organización previa en el Polideportivo. “Tomamos asistencia, compartimos unos mates y después nos trasladamos en colectivo hasta la bajada Barbie, donde largamos la travesía. La llegada es en el camping, donde nos esperan las familias”, relató Roth, y destacó el clima festivo del cierre. “Para muchos nadadores es una verdadera hazaña”.
Por otra parte, el profesor se refirió al funcionamiento de las clases de natación durante el verano. “En esta época le damos prioridad a la colonia de vacaciones y al uso recreativo de la pileta, por eso los horarios de nado son más acotados”, explicó. Las clases se dictan por la mañana, al mediodía y por la tarde-noche, y para inscribirse se requiere certificado médico, bucodental, fotocopia del DNI y ficha de inscripción, documentación que se renueva cada temporada.
Finalmente, Roth invitó a quienes quieran vivir la experiencia del cruce del río a prepararse con tiempo. “Cualquiera puede hacerlo, mujeres y hombres de cualquier edad, siempre que sean mayores y entrenen. Cuando uno tiene un objetivo, entrenar deja de ser aburrido”, afirmó. También convocó a la comunidad a acompañar el evento. “Se puede ver el cruce desde distintos puntos de la costa y especialmente la llegada al camping. Es una actividad muy linda para presenciar”, concluyó.