Una vecina del barrio Vignaduzzi relató la grave situación que atraviesan los habitantes de la Bajada Barbi, donde un grupo de personas violentas amenaza a familias con palos y armas de fuego para forzarlas a abandonar sus viviendas. La denunciante pidió resguardo policial tras recibir intimidaciones y su identidad se mantiene protegida por razones de seguridad.
La Bajada Barbi, en el barrio Vignaduzzi de Pueblo Esther, atraviesa una situación de extrema tensión e inseguridad que mantiene en vilo a decenas de familias. Así lo denunció una vecina del lugar, quien accedió a brindar su testimonio bajo estricta reserva de identidad luego de haber sido amenazada y de solicitar custodia policial por temor a represalias.
Según relató, desde hace tiempo un grupo reducido de familias ejerce violencia sistemática contra los vecinos con el objetivo de apropiarse de terrenos para luego revenderlos, en un contexto que describió como “tierra de nadie”. “Vienen a la puerta de tu casa, te amenazan, te quieren sacar de tu propia casa. Acá venden los terrenos como si fuera nada, dejan pasar un mes o dos, arman problemas, golpean a la gente y logran que se vayan para volver a vender”, denunció.
La vecina aseguró que la situación no es nueva y que se repite desde hace años. “Esto viene de hace rato. Ya pasó con otras familias antes que nosotros. A una pareja la golpearon y a las nenas las encerraron en el baño”, relató, visiblemente angustiada.
Amenazas con armas y niños expuestos
Uno de los aspectos más alarmantes del relato tiene que ver con el nivel de violencia y el uso de armas. “Andan con palos y con pistolas como si fuera nada. Parece el lejano oeste”, expresó. Según explicó, las amenazas no distinguen horarios ni contextos y se agravan por la presencia permanente de niños y niñas en el barrio.
La denunciante vive con sus tres hijos menores de edad y describió el miedo cotidiano con el que conviven. “Uno no puede salir a trabajar tranquilo porque no sabe qué les puede pasar a tus hijos. Vivís con miedo todo el tiempo”, sostuvo.
En los episodios más recientes, algunos menores resultaron con lesiones producto de agresiones, lo que derivó en nuevas denuncias formales. “Dos chicos sufrieron golpes y cortes. Los más chiquitos los alcancé a meter adentro para que no les pase nada”, contó.
Denuncias, videos y desconfianza institucional
La vecina afirmó haber realizado múltiples denuncias y aportar material audiovisual como prueba de los hechos. Sin embargo, señaló una profunda desconfianza en la respuesta de las fuerzas de seguridad. “Uno va a hacer la denuncia y no pasa nada. A veces patrullan, pero otras veces vienen con las luces apagadas a la casa de los denunciados. Entonces uno se pregunta de qué lado están”, expresó.
En ese sentido, dejó entrever la sospecha de posibles vínculos o complicidades entre los agresores y algunos efectivos policiales. “Ellos no respetan a nadie, ni siquiera a la policía. Te amenazan igual, esté quien esté”, afirmó.
La custodia policial actual, según explicó, fue solicitada por ella misma ante el temor concreto por su integridad y la de sus hijos. “Si no pedís custodia, desaparecen. Y cuando aparecen, muchas veces lo hacen de manera sospechosa”, sostuvo.

Reclamos sin respuesta y un barrio postergado
La situación fue puesta en conocimiento de autoridades municipales en reiteradas oportunidades. “Fui tres veces a la Municipalidad y no tuve respuesta. Nunca me atendió el intendente. Hablé con un funcionario, Daniel, pero no pasó nada”, relató.
El conflicto se da además en un barrio que arrastra históricas carencias en materia de infraestructura y servicios. Vecinos de la Bajada Barbi vienen reclamando desde hace tiempo mejoras en la recolección de residuos, el estado de los caminos y la iluminación pública, a lo que ahora se suma esta grave problemática de violencia e inseguridad.
“Somos familias trabajadoras, gente que quiere vivir tranquila. No puede ser que tengamos que irnos de nuestras casas por miedo”, expresó la vecina, quien aseguró que no piensa abandonar su hogar. “Esta es mi casa y la voy a defender hasta lo último, por mis hijos”.

Un pedido urgente de intervención
El testimonio expone una realidad crítica que excede un conflicto puntual y plantea interrogantes profundos sobre el rol del Estado, la presencia territorial y la protección de derechos básicos como la seguridad y la vivienda.
Mientras los vecinos continúan viviendo bajo amenaza, el pedido es claro: intervención urgente de las autoridades, investigación judicial de las denuncias y garantías reales para que las familias puedan vivir sin miedo.
La situación de la Bajada Barbi vuelve a poner en agenda la necesidad de respuestas concretas para un sector de Pueblo Esther que, además de padecer el abandono estructural, hoy enfrenta una escalada de violencia que pone en riesgo la vida de sus habitantes.