En la columna de salud del doctor Juan Carlos Singereisky, la endocrinóloga Raquel Dobry analizó cómo la crisis económica repercute en la alimentación, explicó la importancia de una dieta equilibrada en cada etapa de la vida y alertó sobre el uso indiscriminado de suplementos.
La salud no puede pensarse únicamente desde la atención médica o la prescripción de medicamentos. La alimentación, las condiciones sociales, el acceso a los alimentos y el contexto económico forman parte de un entramado que impacta directamente en el bienestar de las personas. Bajo esa premisa se desarrolló una nueva edición de la columna de salud a cargo del doctor Juan Carlos Singereisky, que contó con la participación de la médica endocrinóloga Raquel Dobry, quien abordó los desafíos actuales en materia de nutrición y prevención.
Durante la entrevista, la especialista ofreció una mirada integral sobre la relación entre alimentación, salud y contexto social, destacando que la actual situación económica tiene efectos directos tanto en el cuerpo como en la salud mental de la población.
Raquel Dobry señaló que el encarecimiento de los alimentos y la pérdida del poder adquisitivo condicionan la posibilidad de mantener una dieta variada y equilibrada, lo que repercute en la calidad de la nutrición.
“Es difícil hablar de comer variado cuando muchos alimentos se vuelven inaccesibles. Antes uno iba a la verdulería y con muy poca plata se llevaba muchas cosas. Hoy eso es bastante más complicado”, explicó.
Frente a este escenario, la endocrinóloga recomendó aprovechar los alimentos de estación y evitar aquellos productos cuyo precio se dispara por cuestiones climáticas o de mercado. También insistió en la importancia de mantener una dieta lo más variada posible y evitar eliminar grupos completos de alimentos.
“Muchas veces los pacientes dicen ‘dejé completamente las harinas o los hidratos’, pero el organismo necesita todos los nutrientes. Lo que hay que evitar son los alimentos ultraprocesados, pero las proteínas, los hidratos y las grasas saludables cumplen funciones esenciales”, señaló.
Uno de los ejemplos que mencionó durante la charla fue el huevo, un alimento que durante años estuvo rodeado de mitos relacionados con el colesterol.
Dobry recordó que durante décadas se recomendó limitar su consumo por la creencia de que elevaba significativamente el colesterol. Sin embargo, investigaciones posteriores demostraron que el impacto no es tan alto como se pensaba.
“La clara es prácticamente pura proteína y la yema tiene nutrientes muy valiosos. Durante mucho tiempo se creyó que el huevo aumentaba mucho el colesterol, pero los estudios demostraron que muchas personas que consumen varios huevos al día no presentan problemas”, explicó.
En ese sentido, indicó que el huevo constituye una alternativa nutritiva y relativamente económica frente a otros alimentos que hoy resultan más difíciles de adquirir.
“Es una proteína muy buena y accesible. Lo ideal es no consumirlo frito, pero se puede preparar de muchas formas: hervido, en omelette o en distintas comidas”, añadió.
La especialista también remarcó la importancia de incorporar variedad de fuentes proteicas en la alimentación, como carnes, huevos, lácteos, legumbres y pescados.
Según explicó, el consumo de carne vacuna no es indispensable todos los días, y existen alternativas igualmente nutritivas y muchas veces más económicas, como el cerdo o el pollo.
“El cerdo aporta proteínas y nutrientes similares a la carne roja y suele ser más barato. Lo importante es variar la alimentación y no comer siempre lo mismo”, afirmó.
Además, destacó el valor nutricional de las legumbres y las verduras de hoja, que muchas veces son más accesibles económicamente y permiten preparar comidas rendidoras y completas.
En ese sentido, señaló que preparaciones tradicionales como guisos o platos con verduras, legumbres y pequeñas cantidades de carne pueden ser una alternativa saludable y económica.
“Un buen guiso con verduras, legumbres y un poco de carne puede ser muy nutritivo, rendir para varias personas y resultar más accesible que otras comidas”, explicó.
La endocrinóloga también se refirió a la importancia de la alimentación en las distintas etapas de la vida, particularmente durante la infancia, cuando se forma gran parte de la masa ósea.
En este período, el consumo de lácteos adquiere un rol fundamental, ya que aportan calcio y vitamina D, elementos esenciales para el desarrollo del sistema óseo.
“Cuando somos niños se construye gran parte de la masa ósea que vamos a tener durante la vida. Por eso los lácteos son muy importantes en esa etapa”, señaló.
Dobry explicó que el calcio no solo se encuentra en la leche, sino también en otros alimentos como los quesos, yogures, legumbres y algunas semillas.
También mencionó que en los últimos años se detectó un aumento de casos de déficit de vitamina D en adultos, una vitamina que cumple un rol clave en la fijación del calcio en los huesos.
“Hoy se puede medir la vitamina D con un análisis de sangre y vemos que muchas personas tienen niveles bajos. Cuando eso ocurre, a veces hay que suplementarla”, explicó.
En relación con la adolescencia, la especialista señaló que se trata de una etapa particularmente compleja desde el punto de vista alimentario, ya que los jóvenes suelen desarrollar preferencias muy marcadas por determinados alimentos o rechazar otros.
Ante esa situación, recomendó evitar preparar comidas diferentes para cada integrante de la familia y promover una alimentación equilibrada que pueda ser compartida por todos.
“Lo ideal es que la comida sea la misma para toda la familia. Después cada uno puede preferir más o menos ciertos alimentos, pero no es saludable hacer un menú distinto para cada persona”, sostuvo.
Otro tema que generó preocupación durante la entrevista fue el uso cada vez más frecuente de suplementos nutricionales, especialmente entre jóvenes que realizan actividad física o asisten a gimnasios.
Dobry advirtió que muchos de estos productos son recomendados por entrenadores o circulan como tendencias en redes sociales sin supervisión médica.
“Muchos suplementos se consumen sin control médico y eso puede ser peligroso. Algunos pueden afectar órganos como el riñón si se usan de forma inadecuada”, alertó.
Por ese motivo, insistió en que cualquier suplemento nutricional debe ser indicado por un profesional de la salud y, en lo posible, después de realizar estudios que determinen si realmente existe una deficiencia.
“No se dan vitaminas o minerales porque sí. Primero hay que medir si realmente hacen falta”, afirmó.
Finalmente, la endocrinóloga expresó su preocupación por el impacto que la actual crisis económica y social está teniendo sobre la salud de la población.
Según indicó, el estrés, la incertidumbre y la dificultad para acceder a alimentos de calidad afectan tanto el bienestar físico como la salud mental.
“Cuando la situación económica es tan complicada, también se resiente la salud emocional. La gente pierde el placer de cocinar, de comprar alimentos o de pensar en una dieta saludable”, sostuvo.
En ese sentido, Raquel Dobry consideró que las políticas públicas en materia de salud y educación cumplen un rol fundamental para garantizar el acceso a una alimentación adecuada y a la prevención.
“La salud no se reduce a tomar un medicamento. Tiene que ver con la alimentación, con la educación, con el acceso a la información y con las condiciones de vida de la población”, concluyó.
La columna de salud conducida por el doctor Juan Carlos Singereisky continúa consolidándose como un espacio de divulgación médica que busca acercar herramientas concretas para el cuidado del bienestar, promoviendo la prevención, la información y una mirada integral sobre la salud en tiempos complejos.