La concejala cuestionó con dureza al bloque Unidos para Cambiar Santa Fe por el conflicto que derivó en la renuncia de la secretaria legislativa, defendió el proceso de designación de su reemplazo y advirtió sobre el impacto institucional de las tensiones políticas en el cuerpo.
En una entrevista marcada por fuertes definiciones, la concejala Carina Cappelletti se refirió al conflicto que atravesó el Concejo Municipal de Pueblo Esther en las últimas semanas, defendió la designación de la nueva secretaria legislativa y apuntó directamente contra el bloque opositor Unidos para Cambiar Santa Fe por el clima de tensión que derivó en la renuncia de la anterior funcionaria.
“Fueron semanas intensas, pero por suerte se pudo destrabar la situación porque el Concejo no podía seguir funcionando sin secretaria legislativa”, señaló, al remarcar que la falta de esta figura impedía el normal desarrollo de las sesiones y el tratamiento de proyectos.
En ese marco, calificó como “lamentable” la renuncia de la anterior secretaria y aseguró que no se trató de una decisión aislada, sino de un proceso atravesado por situaciones de violencia laboral. “Renuncia porque venía sufriendo destrato, ninguneo y situaciones de denigración desde el bloque de Unidos”, afirmó, y cuestionó que posteriormente se negara ese contexto.
Carina Cappelletti también criticó la exposición pública de la trabajadora. “Fue revictimizada, la nombraron con nombre y apellido en los medios en medio de una situación de abuso de poder”, sostuvo, al tiempo que destacó la intervención del sindicato municipal ante lo ocurrido.
La concejala hizo especial hincapié en diferenciar los niveles de conflicto dentro del ámbito político. “Una cosa es discutir entre concejales, donde puede haber cruces o diferencias, y otra muy distinta es trasladar esa virulencia a una trabajadora. Ahí hay una desigualdad de poder y eso es grave”, remarcó.
En relación a la designación de la nueva secretaria legislativa, Natalia Espíndola, defendió el proceso y rechazó los cuestionamientos sobre la modalidad. “Está establecido en el reglamento: es un cargo político que propone la presidencia y se vota con dos tercios. Se hizo como corresponde”, explicó.
Asimismo, destacó el perfil profesional de la funcionaria designada. “Tiene formación en derecho legislativo, conoce el funcionamiento del Concejo y ha trabajado muchas veces en este ámbito. Era muy difícil objetar su currículum”, afirmó.
Sin embargo, cuestionó que la oposición haya centrado sus críticas en la figura de Natalia Espíndola. “Votaron en contra de ella, no de la modalidad de designación, y además le atribuyen al secretario legislativo responsabilidades que son del cuerpo en su conjunto”, señaló.
La concejala también rechazó la idea de una “crisis institucional” en el Concejo, como planteó la oposición. “No somos todos lo mismo. Hay diferencias políticas, pero lo que hubo fue una actitud desestabilizante permanente por parte de ese bloque”, sostuvo.
Según explicó, esta situación no solo generó un clima de tensión, sino que también tuvo consecuencias concretas en el trabajo legislativo. “Se frenaron proyectos importantes, como el presupuesto, por una situación que era absolutamente evitable”, advirtió.
En ese sentido, planteó la necesidad de revisar el funcionamiento interno del Concejo y evitar reproducir dinámicas de violencia política. “No podemos dar estos ejemplos en un contexto donde la sociedad ya está atravesada por situaciones de violencia”, señaló.
Finalmente, la concejala vinculó el escenario local con discusiones más amplias a nivel provincial, particularmente en torno a la nueva Ley Orgánica de Municipios. Advirtió que la falta de una ley de coparticipación acorde podría generar un fuerte desfinanciamiento de las ciudades. “Se transfieren responsabilidades sin recursos, y eso es una debacle”, afirmó.
En ese marco se refirió al debate que comienza a instalarse en la ciudad en torno a la autonomía municipal, a partir de la reciente reforma constitucional en la provincia de Santa Fe. Señaló que se trata de un proceso que obligará a repensar el funcionamiento del Estado local en profundidad. “Se viene una discusión muy importante que tiene que ver con cómo queremos que se organice nuestra ciudad, qué tipo de herramientas va a tener el municipio y qué nivel de autonomía real vamos a poder ejercer”, planteó.
La concejala advirtió que no se trata solo de un cambio administrativo, sino de una transformación estructural que impactará en la vida política e institucional de Pueblo Esther. “La carta orgánica va a definir reglas de juego nuevas: desde el funcionamiento del Concejo hasta la relación con el Ejecutivo, los mecanismos de participación ciudadana y el manejo de los recursos”, explicó, y subrayó la necesidad de que ese debate sea amplio y participativo.
En ese sentido, sostuvo que el desafío será involucrar a la comunidad en una discusión que excede a la dirigencia política. “No puede ser un debate cerrado entre pocos. Tiene que haber participación de instituciones, vecinos y distintos sectores, porque lo que se defina va a marcar el rumbo de la ciudad por muchos años”, concluyó.