En su columna semanal, el Dr. Juan Carlos Singereisky analizó el impacto de la crisis económica en el sistema sanitario, cuestionó los recortes en programas como Remediar y alertó sobre las consecuencias en el acceso a medicamentos y métodos anticonceptivos.
En una nueva columna de salud, el Dr. Juan Carlos Singereisky trazó un diagnóstico crítico sobre la situación actual del sistema sanitario en Argentina, atravesado —según planteó— por una crisis estructural que combina bajos salarios, recortes en programas nacionales y un aumento sostenido de la demanda en el sector público.
El profesional partió de un ejemplo concreto para ilustrar el deterioro: la situación de médicos de cabecera que trabajan con PAMI, quienes —según explicó— deben atender hasta 300 pacientes por una consulta de 2.000 pesos que resulta insuficiente frente a los costos de sostener un consultorio. “Es inviable”, resumió, al describir un escenario donde incluso profesionales altamente capacitados ven comprometida su actividad.
A partir de allí, vinculó la crisis económica con el funcionamiento del sistema de salud en su conjunto. Señaló que la pérdida de empleo y el debilitamiento de los salarios provocan que cada vez más personas abandonen sus obras sociales y recurran al sistema público, que ya se encuentra saturado. “El público está estallado”, advirtió, y recordó situaciones similares a las vividas durante la crisis de 2001, donde los pacientes debían llevar sus propios insumos para ser atendidos.
Uno de los ejes centrales de la columna fue el análisis del programa Remediar, una política pública destinada a garantizar el acceso a medicamentos en centros de atención primaria. Singereisky alertó sobre su posible desfinanciación y las consecuencias directas que esto tendría. “Si desaparece la primera línea de atención, las enfermedades llegan más tarde y son más caras de tratar”, explicó, al subrayar que la prevención no solo es más efectiva en términos sanitarios, sino también económicos.
En ese marco, cuestionó la lógica de los recortes y advirtió que eliminar o limitar estos programas genera un efecto contrario al buscado. “No cierra por ningún lado”, afirmó, al señalar que el costo de atender patologías avanzadas en hospitales o terapias intensivas es mucho mayor que el de garantizar medicamentos básicos en etapas tempranas.
El médico también abordó el debate sobre el rol del Estado nacional en el sistema de salud, frente a discursos que promueven una mayor descentralización hacia provincias y municipios. Si bien se mostró a favor del federalismo, remarcó que este debe ir acompañado de recursos. “No se puede transferir la responsabilidad sin la plata necesaria para sostenerla”, sostuvo, y defendió la importancia de contar con lineamientos nacionales que garanticen equidad en todo el país.
Otro de los puntos abordados fue el impacto de los recortes en el acceso a métodos anticonceptivos, que dejarían de ser provistos en algunos casos por el Estado. En ese sentido, Singereisky advirtió sobre las implicancias sanitarias y sociales de esta medida. “No es solo prevenir embarazos no deseados, también mejora la calidad de vida de las mujeres”, explicó, al destacar los beneficios de los anticonceptivos en la salud integral.
Además, subrayó la importancia de la educación y el acceso a la información para garantizar el derecho a la salud. “No solo hay que dar el medicamento, también hay que explicar cómo cuidarse”, planteó, y advirtió que la falta de políticas públicas en este sentido profundiza las desigualdades.
En relación a los métodos anticonceptivos masculinos, señaló que si bien existen avances, aún no están ampliamente disponibles, en parte por falta de interés comercial. Mientras tanto, destacó el uso del preservativo como herramienta fundamental, tanto para prevenir embarazos como enfermedades de transmisión sexual.
Finalmente, el profesional hizo un llamado a la responsabilidad individual y colectiva en el cuidado de la salud. “Hay que empoderarse, reclamar y exigir lo que corresponde”, afirmó, al tiempo que reconoció las dificultades que implica hacerlo en un contexto adverso.
De este modo, la columna dejó planteado un panorama complejo, donde las decisiones en materia de política sanitaria tienen un impacto directo en la vida cotidiana de la población, y donde la prevención, el acceso y la equidad aparecen como ejes centrales de un debate que sigue abierto.