La institución ALAS, que funciona desde hace 38 años en Rosario, atraviesa una fuerte crisis económica por la deuda acumulada de obras sociales y la falta de respuestas estatales. Asisten 30 personas con discapacidad y trabajan 24 personas. Advierten que, si no se regularizan los pagos, podrían cerrar sus puertas en agosto.
El Centro de Día ALAS, una asociación civil que trabaja con jóvenes y adultos con discapacidad en la ciudad de Rosario, atraviesa una situación económica crítica y advierte que podría cerrar en los próximos meses por la deuda acumulada de obras sociales y la falta de respuestas estatales.
La institución, ubicada en Boulevard Oroño 3417, funciona desde 1988 y actualmente acompaña a 30 usuarios y sus familias. Además, sostiene el trabajo de 24 personas. Desde la entidad aseguran que la situación se volvió “insostenible” y estiman que podrían sostener el funcionamiento solo hasta julio.
“Si en julio no recibimos el pago de las deudas de las obras sociales, en agosto ya no podríamos abrir las puertas porque no tendríamos cómo solventar económicamente absolutamente nada”, explicó Marina, integrante de la institución, en diálogo con Enlace de Noticias.
Según detalló, una de las principales deudas corresponde al programa Incluir Salud, dependiente del Estado nacional, que mantiene pagos atrasados desde noviembre de 2025. Desde ALAS estiman que el monto adeudado ronda los 90 millones de pesos.
“Más de la mitad de los usuarios de nuestra institución tienen Incluir Salud, así que ahí hay una forma de dimensionar el malestar económico que estamos transitando”, señaló. La situación, explicó, impacta directamente en el pago de salarios, el alquiler del espacio y los costos cotidianos de funcionamiento.
Un espacio terapéutico y de contención social
Desde la institución remarcaron que el trabajo que realizan excede el acompañamiento terapéutico. Además de talleres y actividades diarias, el centro garantiza alimentación para quienes asisten.
“Damos desayuno, almuerzo, merienda y también una vianda. Gran parte de la población de la institución atraviesa una realidad socioeconómica muy compleja”, explicó Marina. En ese sentido, sostuvo que el posible cierre no solo implicaría la pérdida de tratamientos y espacios de contención, sino también un impacto directo sobre las condiciones de vida de las familias.
“Se quedan sin terapias, sin su espacio, pero también sin este ingreso de alimento que no solamente es para nuestros chicos, sino para las familias también”, agregó.
La crisis que atraviesa ALAS se da en un contexto de reclamos de instituciones vinculadas al sector de discapacidad en distintos puntos del país, que vienen denunciando retrasos en los pagos, dificultades para sostener prestaciones y falta de actualización de aranceles.
En Rosario, la preocupación derivó esta semana en una concentración frente a la institución. Participaron trabajadores, familiares, representantes de otras entidades y transportistas vinculados al sector. “La convocatoria fue bastante grande porque muchas instituciones están pasando por lo mismo que nosotros”, señalaron desde el centro de día.
Reclamos y falta de respuestas
Desde ALAS cuestionaron la falta de respuestas de los distintos niveles del Estado frente a la situación que atraviesa el sector.
“Lamentablemente la ley de emergencia en discapacidad no se está cumpliendo y el gobierno nacional, el provincial y el municipal no están haciendo absolutamente nada para acompañar y ayudar”, sostuvo Marina.
Mientras continúan los reclamos, la institución advierte que el escenario es cada vez más urgente. “El cierre es inminente”, resumieron desde el espacio, donde aseguran que todavía esperan respuestas concretas para garantizar la continuidad de las prestaciones y las fuentes de trabajo.


