“Se están vulnerando derechos”: el Centro de Día ALAS advierte que podría cerrar por una deuda millonaria de ANDIS

La institución, que funciona desde hace 38 años en Rosario y trabaja con personas con discapacidad, atraviesa una situación económica límite por la deuda acumulada de la Agencia Nacional de Discapacidad. Trabajadores, usuarios y familias advierten que el cierre dejaría sin atención, alimentación y contención a 30 personas.

El Centro de Día ALAS, una asociación civil que desde hace casi cuatro décadas trabaja con personas con discapacidad en Rosario, atraviesa una situación crítica y advierte que podría cerrar sus puertas en agosto por una deuda que mantiene la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) con la institución.

La preocupación atraviesa a trabajadores, usuarios y familias que desde hace semanas vienen visibilizando públicamente la situación. Según detallaron desde el espacio, la deuda supera los 92 millones de pesos y compromete seriamente la continuidad de las prestaciones que actualmente reciben 30 personas.

“Tenemos sustento para sobrevivir hasta fines de julio. A principios de agosto ya no abriríamos las puertas de la institución”, explicó Juan, coordinador de talleres del centro de día, en diálogo con Radio Enlace.

ALAS funciona desde el 1 de junio de 1988 en la zona sudoeste de Rosario y trabaja con dispositivos terapéuticos, talleres grupales, acompañamientos individuales e integración comunitaria junto a centros de salud provinciales y municipales.

La institución desarrolla talleres artísticos, espacios recreativos, actividades de la vida diaria y propuestas prelaborales. También cuenta con una radio propia y sostiene encuentros con familiares y asesoramiento jurídico gratuito una vez por mes.

“Somos una asociación civil sin fines de lucro donde realizamos actividades abiertas a la comunidad”, explicó Juan. Pero detrás de esa definición institucional aparece una trama mucho más profunda: el centro se convirtió, con el paso de los años, en un espacio de contención afectiva, social y alimentaria para decenas de personas.

“Si ALAS cierra, se quedan sin sus derechos”

La situación económica no solo pone en riesgo puestos de trabajo y el funcionamiento cotidiano de la institución. También amenaza la continuidad de tratamientos, vínculos y rutinas fundamentales para quienes asisten diariamente al lugar.

“Si ALAS cierra, hay 30 usuarios y 30 familias que se quedan sin sus prestaciones y sin sus derechos”, señaló Juan.

Además de las actividades terapéuticas y recreativas, el centro garantiza desayuno, almuerzo y merienda para los usuarios. En muchos casos también entregan alimentos para la cena.

“Muchos de ellos atraviesan situaciones socioeconómicas muy complejas”, explicó.

El posible cierre aparece entonces como una problemática que excede lo sanitario. Implica también la pérdida de espacios de integración, acompañamiento y contención comunitaria en un contexto social cada vez más difícil.

“Las personas con discapacidad no pueden perder sus derechos”, remarcó el coordinador.

“Es como una familia”

Durante la entrevista también participaron Claudia y Alejandro, dos usuarios del centro de día, quienes describieron el vínculo cotidiano que construyen dentro de la institución.

“Para mí es como una casa”, contó Claudia. “Estoy con mis coordinadoras, me gusta estar con ellas, me gusta hacer cosas”.

En ALAS participa de talleres, caminatas y actividades recreativas. Cuando se le preguntó qué sentiría si el espacio tuviera que cerrar, respondió con angustia: “Podemos enfermarnos, estar tristes, deprimidos”.

Alejandro también resumió el lugar que ocupa el centro en su vida cotidiana. “Es como mi familia”, expresó.

Las palabras de ambos reflejan una dimensión que atraviesa gran parte de las instituciones vinculadas a discapacidad: además de prestaciones formales, sostienen espacios de socialización, afecto y pertenencia.

“Tenemos muchos amigos ahí”, contó Claudia.

Un reclamo que atraviesa al sector

La crisis de ALAS no es un caso aislado. Instituciones, transportistas y prestadores vinculados al sector de discapacidad vienen denunciando desde hace meses retrasos en pagos, falta de actualización de aranceles y dificultades para sostener servicios.

“Ya habíamos atravesado momentos complicados, pero nunca de esta magnitud”, señaló Juan al recordar otros períodos de crisis.

En las últimas semanas el reclamo comenzó a sumar apoyos de distintos sectores políticos y sociales. Desde la institución mantuvieron reuniones con el diputado provincial Carlos Del Frade, legisladores provinciales, concejales rosarinos y referentes nacionales.

“La idea es abrir vías de comunicación para que los distintos niveles del Estado se hagan eco de la situación y actúen en consecuencia”, explicó.

También destacaron el acompañamiento de otros espacios vinculados al sector de discapacidad y organizaciones sociales.

“La verdad que fue importante recibir apoyo porque tenemos una causa en común: que no se vulneren los derechos de las personas”, sostuvo.

“Hay que dejar de poner bajo sospecha a las personas con discapacidad”

En el cierre de la entrevista, Juan cuestionó además discursos públicos que, según señaló, terminan instalando sospechas sobre las prestaciones destinadas al colectivo de discapacidad.

“Hay que dejar de poner bajo sospecha a las personas con discapacidad y preguntarse por qué se les debe plata a las instituciones y por qué se dejan tratamientos sin cobertura”, expresó.

Mientras continúan los reclamos y las gestiones para evitar el cierre, en ALAS sostienen que la urgencia es cada vez mayor. “La idea es que la institución siga existiendo, reciba más usuarios y más trabajadores. La vida sigue y estas instituciones cumplen una función social que tiene que sobrevivir”, afirmó.

Desde la institución también solicitaron colaboración económica para afrontar gastos urgentes y sostener el funcionamiento cotidiano del espacio.

Quienes quieran colaborar pueden hacerlo mediante transferencia bancaria al siguiente CBU:

CBU: 1910288555028802244482

Además de los aportes económicos, desde ALAS remarcaron la importancia de difundir la situación para visibilizar el conflicto que atraviesan las instituciones vinculadas a discapacidad en Rosario y la región.

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