La analista internacional Adriana Rossi analizó la reunión entre Donald Trump y Xi Jinping en China y sostuvo que, más allá de algunos acuerdos comerciales, no hubo avances significativos sobre los principales conflictos geopolíticos. La disputa tecnológica, la situación de Taiwán y el escenario en Medio Oriente continúan marcando la tensión entre las dos potencias.
La reciente reunión entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el mandatario chino, Xi Jinping, volvió a colocar en el centro de la escena internacional la compleja relación entre las dos principales potencias globales.
Durante su columna de política internacional en Radio Enlace, la analista Adriana Rossi sostuvo que el encuentro dejó una fuerte carga simbólica y diplomática, aunque pocos resultados concretos sobre los principales conflictos internacionales.
“Mucho ruido y pocas nueces”, resumió Rossi al analizar la visita de Trump a China, una reunión que no se producía desde su primera presidencia.
La analista explicó que gran parte de la atención mediática estuvo puesta en los gestos protocolares de Xi Jinping hacia Trump, especialmente durante las actividades oficiales desarrolladas en Beijing.
“Hubo toda una serie de detalles y un protocolo muy especial, muy a la china”, señaló Rossi. Entre ellos mencionó la asistencia del mandatario chino durante una caminata en el Templo del Cielo y la adaptación de una silla para equilibrar visualmente la diferencia de estatura entre ambos presidentes.
Acuerdos comerciales y disputa tecnológica
Más allá de lo protocolar, la visita estuvo atravesada por intereses comerciales y tecnológicos. Trump viajó acompañado por empresarios vinculados a las nuevas tecnologías, varios de ellos con producción instalada en territorio chino.
Según explicó Rossi, uno de los principales objetivos de Washington era intentar reducir tensiones comerciales y garantizar acuerdos vinculados a tierras raras, petróleo y exportaciones industriales.
Entre los anuncios aparecieron acuerdos para la venta de aviones comerciales estadounidenses a China y la decisión de avanzar en una reducción parcial de aranceles.
“Trump volvió sin grandes triunfos”, sostuvo la analista, quien remarcó que las diferencias estructurales entre ambas potencias continúan intactas.
La disputa tecnológica sigue siendo uno de los principales puntos de tensión entre China y Estados Unidos, especialmente en sectores vinculados a inteligencia artificial, producción industrial y control de mercados estratégicos.
Taiwán y las “líneas rojas” de China
Uno de los momentos más relevantes de la reunión estuvo vinculado a la posición china sobre Taiwán.
“Xi Jinping dejó muy claro que Taiwán es una cuestión interna de China”, explicó Rossi.
Si bien Estados Unidos no reconoce formalmente a Taiwán como un Estado independiente, mantiene acuerdos militares y continúa vendiendo armamento al territorio insular, algo que Beijing considera una provocación directa.
Para el gobierno chino, Taiwán constituye una “línea roja” que no debe ser atravesada para evitar una escalada internacional.
En ese contexto, Xi Jinping volvió a mencionar el concepto conocido como “la trampa de Tucídides”, una teoría utilizada frecuentemente por la diplomacia china para advertir sobre el riesgo de confrontación entre una potencia dominante y otra emergente.
“La idea es evitar que Estados Unidos y China terminen chocando como ocurrió entre Esparta y Atenas”, explicó Rossi.
Según detalló, el concepto refiere a la posibilidad de una guerra casi inevitable cuando una potencia en ascenso amenaza la hegemonía de otra consolidada.
Medio Oriente y el conflicto con Irán
Otro de los ejes que atravesó el encuentro fue la situación en Medio Oriente, especialmente el conflicto entre Estados Unidos e Irán.
Rossi explicó que China sostuvo una posición favorable al derecho iraní de enriquecer uranio con fines civiles y reiteró que no venderá armamento a Teherán.
Mientras tanto, la tensión continúa creciendo en el estrecho de Ormuz, una zona clave para el comercio petrolero mundial.
La analista también se refirió al rol de los Emiratos Árabes Unidos dentro del conflicto y advirtió sobre el impacto que la crisis podría tener sobre el precio internacional del petróleo y la producción global de alimentos.
“Ya hay organismos internacionales alertando sobre riesgo de hambre para millones de personas”, señaló.
Según explicó, el aumento del precio del petróleo afecta directamente la producción de fertilizantes y pone en riesgo las próximas campañas agrícolas en distintos países.
Rusia, China y el escenario multipolar
Durante la columna, Rossi también anticipó que en las próximas semanas el presidente ruso Vladimir Putin visitará China para avanzar en nuevos acuerdos estratégicos con Xi Jinping.
La analista sostuvo que ambos países vienen fortaleciendo una alianza basada en la idea de “multipolaridad”, una estrategia orientada a disputar la hegemonía global de Estados Unidos.
“China y Rusia buscan consolidar un mundo multipolar para evitar una confrontación global”, explicó.
En ese escenario, la reunión entre Trump y Xi Jinping aparece como parte de una disputa internacional mucho más amplia, atravesada por tensiones comerciales, tecnológicas, militares y energéticas que continúan redefiniendo el mapa político global.


