En diálogo con Radio Enlace FM 102.3, la profesora de Historia Carla Di Terlizzi explicó el verdadero origen de la escarapela y diferenció el símbolo creado por Manuel Belgrano en 1812 de las cintas utilizadas durante los días previos a la Revolución de Mayo. Además, repasó el clima político y social que atravesaba el Virreinato del Río de la Plata.
En el marco del Día Nacional de la Escarapela, la profesora de Historia Carla Di Terlizzi pasó por Radio Enlace FM 102.3 para reconstruir el origen histórico del símbolo patrio y revisar algunas de las imágenes más instaladas en los actos escolares sobre la Semana de Mayo.
Durante la entrevista, explicó que existe una confusión frecuente entre las cintas utilizadas en mayo de 1810 por los grupos revolucionarios y la creación formal de la escarapela por parte de Manuel Belgrano dos años después.
“La escarapela, como tal, la crea Belgrano el 18 de febrero de 1812, nueve días antes de crear la bandera”, señaló.
Según detalló, Belgrano se encontraba entonces en las costas del Paraná organizando las defensas militares ante la posible llegada de tropas realistas. En ese contexto necesitaba distinguir a sus hombres y homogeneizar al ejército.
“Le pide autorización al Primer Triunvirato para crear una escarapela celeste y blanca que permitiera identificar a sus tropas”, explicó Di Terlizzi. A partir de esa autorización surge formalmente el distintivo patrio.
Los colores y el contexto político
La profesora también se refirió al origen de los colores celeste y blanco, desarmando algunas interpretaciones más difundidas alrededor del cielo, el río o el manto de la Virgen.
“Los colores no vienen ni del cielo ni del río Paraná. Son los colores vinculados a la dinastía borbónica”, sostuvo.
En ese sentido explicó que, en aquel momento, los revolucionarios todavía actuaban formalmente en nombre de Fernando VII, el rey español que había sido desplazado tras la invasión napoleónica.
“La situación era muy compleja porque Napoleón había invadido España y eso generaba una enorme crisis de legitimidad en las colonias”, señaló.
Di Terlizzi recordó que el Virreinato del Río de la Plata era todavía una estructura política muy reciente —había sido creado apenas en 1776— y que la invasión francesa abrió una crisis institucional profunda sobre la autoridad del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros.
French, Beruti y el mito de las cintas
Uno de los puntos centrales de la charla giró alrededor de la figura de French y Beruti y las tradicionales escenas escolares donde ambos aparecen repartiendo escarapelas de manera festiva frente al Cabildo.
Para la historiadora, allí conviven hechos históricos reales con construcciones posteriores más ligadas al relato escolar.
“Se sabe que French y Beruti existieron y que intentaron distinguir a quienes apoyaban el Cabildo Abierto. Lo que no podemos confirmar claramente es que hayan repartido cintas celestes y blancas como se representa en los actos”, explicó.
Según reconstruyó, esas cintas funcionaban como una identificación política en medio de un escenario de enorme tensión.
“No era algo amigable ni festivo. Lo que se vivía era una crisis institucional muy grave”, afirmó.
En ese contexto, los sectores revolucionarios buscaban identificar a quienes apoyaban la convocatoria a un Cabildo Abierto y diferenciarlos de quienes sostenían la continuidad del poder virreinal.
“El objetivo era distinguir a quienes estaban a favor de convocar al Cabildo Abierto y presionar políticamente a Cisneros”, señaló.
Una revolución que todavía no hablaba de independencia
Di Terlizzi también repasó los acontecimientos que derivaron en el 25 de Mayo y aclaró que la Primera Junta no nació todavía con un proyecto independentista definido.
“El primer gobierno patrio no se crea con el objetivo inmediato de independizarse de España”, explicó.
Según detalló, en esos primeros momentos muchos sectores todavía reconocían formalmente la autoridad de Fernando VII y rechazaban principalmente el avance napoleónico sobre la península ibérica.
“Las ideas independentistas empiezan a crecer después. Belgrano y Mariano Moreno ya las venían planteando, pero la Primera Junta todavía no tenía ese objetivo declarado”, señaló.
La entrevista permitió recuperar una mirada histórica más compleja sobre los días de Mayo, alejada de las simplificaciones escolares y más vinculada al conflicto político, las disputas de poder y el contexto internacional que atravesaba al Virreinato.
“Muchas veces imaginamos la Semana de Mayo como una escena tranquila y ordenada, pero en realidad se vivía un momento de muchísima tensión política y social”, concluyó la docente.



