Gerardo “Lalo” Pérez: “El sueño era jugar en la primera de Central y todo lo que hice fue prepararme para ese momento”

El ex defensor de Rosario Central pasó por el programa Garra y Gambeta y repasó su recorrido desde las canchas barriales de Zona Sur hasta el fútbol profesional. Habló de los entrenadores que marcaron su carrera, la presión de debutar en un Central atravesado por el ascenso y también dejó una reflexión sobre el deporte formativo y el rol de las familias.

Desde las canchas de barrio de Zona Sur hasta el debut en la primera de Rosario Central, Gerardo “Lalo” Pérez repasó buena parte de su historia futbolera en una extensa charla con el programa Garra y Gambeta. Actualmente jugador de Atlético Pujato, el defensor habló de sus inicios en la Liga Ardyti, el paso por las inferiores canallas, la presión de jugar en un club grande y el lugar que hoy ocupa el fútbol en su vida.

“Verdaderamente era feliz jugando a la pelota”, recordó sobre aquellos primeros años en la cancha de 25 de Mayo, cerca de Oroño y Uriburu. Desde allí dio el salto a Deportivo Rosario y luego a Rosario Central, donde llegó con apenas 9 o 10 años después de participar de un torneo en Granadero Baigorria.

Gerardo contó que en inferiores fue cambiando de posiciones hasta consolidarse como defensor. “Arranqué un poco en el mediocampo y después me fueron tirando por atrás. Fui aprendiendo de las distintas posiciones y tuve grandes maestros que me enseñaron muchísimo”, señaló.

Entre esos recuerdos aparecen también los entrenadores de las infantiles y el impacto que tuvieron en una etapa atravesada más por el juego que por la competencia. “En ese tiempo verdaderamente era feliz jugando a la pelota”, insistió, antes de marcar una diferencia que atravesó toda la entrevista: “Primero jugábamos a la pelota y después jugábamos al fútbol”.

El paso por Central y el sueño del debut

En Rosario Central atravesó todas las divisiones inferiores, desde novena hasta reserva. Allí fue dirigido por entrenadores como Ángel Tulio Zof y Miguel Ángel Russo, dos nombres históricos del club que dejaron marcas diferentes en su formación.

Sobre Don Ángel, Lalo recordó especialmente la tranquilidad con la que transmitía conceptos a los juveniles. “Uno después se da cuenta de quién era realmente. Pero en ese momento te transmitía una paz enorme. Cómo enseñaba y cómo se expresaba hacia nosotros me quedó grabado”, contó.

También destacó la simpleza con la que Zof entendía el fútbol: “Era un tipo muy sencillo para entrenar y ganó muchísimo”.

El defensor explicó que la ilusión de debutar en primera fue creciendo a medida que avanzaba en inferiores y comenzaban las convocatorias para entrenar con el plantel profesional. “Cuando ya estás en sexta, quinta o cuarta y te llaman a reserva, lo empezás a ver más cerca. El único deseo que tenía era debutar en la primera de Central”, recordó.

Ese debut llegó en un contexto complejo para el club, en plena etapa de la B Nacional y con la presión permanente del ascenso. Lalo reconoció que el clima externo se sentía especialmente para los jugadores surgidos de inferiores.

“El jugador del club siente muchísimo más esa presión. La gente también te juzga distinto. Y más cuando sos joven, todo repercute”, explicó. Incluso comparó aquella etapa con la exigencia actual que vive el equipo en competencias internacionales: “Imaginate jugar en la B con Central, era el doble de presión todo el tiempo”.

“No apostaban mucho a los chicos del club”

Durante la entrevista, Gerardo también repasó el momento institucional que atravesaba Rosario Central cuando comenzó a integrarse al plantel profesional. Contó que en aquellos años el club incorporaba una gran cantidad de futbolistas y había poco espacio para los juveniles.

“Éramos pocos los chicos del club que quedábamos entrenando con primera. Habían traído muchísimos jugadores y entendíamos también la presión que tenía el club por ascender”, señaló.

En ese contexto estuvo cerca de dejar la institución antes de firmar su primer contrato profesional. Tenía una propuesta para irse a jugar a Perú, pero finalmente decidió quedarse luego de una conversación con Gonzalo Belloso.

“Me pidió que me quedara, que iba a ser uno de los pocos chicos que iban a tener lugar. Después de poquito tiempo me tocó debutar”, recordó.

Más adelante integró el plantel que logró el ascenso bajo la conducción de Miguel Russo y luego pasó a Tiro Federal, donde compartió plantel con varios futbolistas surgidos de Central. “Fuimos varios amigos del club y perdimos la final por el ascenso a la B Nacional. Fue un gran año”, señaló.

El presente en Atlético Pujato y la pasión intacta

Con 37 años, Pérez sigue jugando en Atlético Pujato, en la Liga Casildense. Aunque su intención inicial era bajar el ritmo y acercarse más a la vida familiar luego de dejar el profesionalismo, reconoció que volvió a encontrarse con un nivel de exigencia muy alto.

“Pensé que iba a ser otra cosa, pero me encontré con un club que también exige y quiere salir campeón. Sigo entrenando y cuidándome como un profesional porque soy un apasionado del fútbol”, sostuvo.

Durante la charla también habló sobre las diferencias entre el fútbol profesional y las ligas regionales. Allí destacó especialmente el crecimiento de los entrenamientos y la preparación física en categorías semiprofesionales. “Hoy prácticamente se hace lo mismo que en un equipo profesional. Cambian los recursos o la infraestructura, pero el nivel de entrenamiento es muy alto”, explicó.

“Que los chicos sean felices”

Hacia el final de la entrevista, Lalo dejó una reflexión sobre el fútbol infantil, la presión que muchas veces ejercen las familias y la necesidad de recuperar el sentido formativo y recreativo del deporte.

“Ojalá todos los chicos pudieran hacer deporte. Acercarlos a los clubes es de las mejores cosas que puede pasar”, afirmó.

También pidió bajar los niveles de violencia y exigencia en las categorías infantiles. “Que los chicos sean felices y hagan lo que les gusta. Los padres tienen que acompañar y dejar que se diviertan”, remarcó.

Al mismo tiempo, destacó la importancia de la disciplina para quienes buscan desarrollarse en el fútbol profesional, aunque aclaró que esos aprendizajes exceden lo deportivo. “La disciplina después también la llevás a la vida. Todo tiene su momento, pero hay que tener una conducta”, señaló.

En una charla atravesada por recuerdos, fútbol barrial, profesionalismo y sentido comunitario del deporte, Gerardo volvió varias veces sobre una idea simple pero persistente: la pasión por jugar. Una pasión que comenzó en las canchas de Zona Sur y que, décadas después, sigue intacta.

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