El médico César Dip habló en la columna de salud de Enlace de Noticias sobre cannabis medicinal, sus usos terapéuticos, el acceso en Argentina, los tratamientos para dolor crónico y ansiedad, y la crisis que atraviesan la salud pública y la universidad.
En una nueva edición de la columna de salud del programa Enlace de Noticias, el doctor Juan Carlos Singeriesky entrevistó al médico César Dip para abordar uno de los temas que más debate genera dentro y fuera del sistema sanitario: el cannabis medicinal. Entre prejuicios sociales, avances científicos, acceso desigual y nuevas formas de tratamiento, la conversación recorrió desde los usos terapéuticos de la planta hasta la crisis actual del sistema de salud y la universidad pública.
Dip, quien trabaja desde hace años con tratamientos basados en cannabis y cuenta con más de 2.500 pacientes tratados, planteó desde el inicio la necesidad de desarmar ciertos conceptos instalados socialmente. “Cannabis es cannabis. Lo que cambia es el uso”, explicó, diferenciando el uso terapéutico del “uso adulto responsable”, una definición que prefirió por sobre la noción tradicional de “uso recreativo”.
El médico recordó que el cannabis tiene miles de años de historia dentro de la farmacopea humana y que distintas culturas lo utilizaron tanto con fines medicinales como rituales. Sin embargo, señaló que en Argentina el debate legal todavía está incompleto. “La legislación hoy genera un marco regulatorio vinculado al uso medicinal, no al uso recreativo. Esa es una discusión que socialmente se avanzó mucho, pero todavía falta dar”, sostuvo.
En ese marco, explicó que si bien existen múltiples vías de administración, el cigarrillo de marihuana no es la opción terapéutica más recomendable. “No es la forma de elección. Es mucho más fácil trabajar con aceite o cannabis vaporizado porque evitamos la combustión y podemos refinar mejor el tratamiento”, señaló. Aun así, evitó caer en posiciones dogmáticas y reconoció que muchas personas siguen utilizando cannabis fumado para aliviar ansiedad, dolor o estrés. “Yo no lo recomiendo como médico, pero tampoco voy a desconocer que eso existe”, afirmó.
Durante la charla, Dip también se refirió a los márgenes de seguridad del cannabis en comparación con otros medicamentos tradicionales. “Es una planta que tiene un margen de seguridad que otros fármacos no tienen. Hay pacientes que usan dos gotas y otros veinte, y aun así no aparecen efectos adversos severos”, explicó.
Dolor crónico, ansiedad e insomnio: las consultas más frecuentes
Al ser consultado sobre los perfiles de pacientes que más frecuentemente llegan al consultorio buscando tratamientos con cannabis, Dip identificó dos grandes grupos. Por un lado, adultos jóvenes con cuadros de ansiedad e insomnio. Por otro, adultos mayores atravesados por dolor crónico y consumo simultáneo de múltiples medicamentos.
“Muchos pacientes vienen después de años tomando clonazepam y buscando otra alternativa. Ahí se abre la posibilidad de trabajar con tratamientos más naturales, que pueden incluir cannabis u otras formulaciones de plantas”, explicó. En paralelo, cuestionó el uso excesivo de medicación en personas mayores y defendió la necesidad de “desmedicalizar” cuando las condiciones lo permiten.
“Muchas veces nos encontramos con adultos mayores tomando diez medicamentos y nadie sabe ya por qué los toma. Son tratamientos que comenzaron hace años y nunca volvieron a revisarse”, planteó. Según explicó, el cannabis permite en algunos casos complementar o incluso reemplazar varios fármacos al mismo tiempo gracias a la multiplicidad de efectos terapéuticos que posee.
Singeriesky retomó allí una discusión frecuente dentro de la medicina vinculada a la naturalización del dolor en la vejez. “No podemos caer en esa idea de ‘estás viejo y bancátela’”, señaló el conductor. Dip coincidió y aclaró que el cannabis puede utilizarse tanto en tratamientos paliativos como sintomáticos. “No siempre llegamos a diagnósticos con posibilidad curativa, pero aun así podemos trabajar para mejorar la calidad de vida”, sostuvo.
El especialista aclaró además cuáles son las principales contraindicaciones actuales: personas cursando cuadros psiquiátricos agudos, enfermedades cardíacas activas, embarazadas y madres en período de lactancia. Aun así, explicó que fuera de esos escenarios el cannabis presenta un amplio rango de seguridad clínica.
Cómo acceder al cannabis medicinal y cuánto cuesta
Uno de los ejes centrales de la entrevista giró alrededor del acceso económico al cannabis medicinal, una de las principales dudas de quienes consideran iniciar tratamientos.
Dip explicó que actualmente existen distintas vías legales para acceder al cannabis en Argentina: productos farmacéuticos industrializados, formulaciones magistrales elaboradas en farmacias habilitadas, ONG autorizadas, producción estatal y autocultivo mediante el Registro del Programa de Cannabis (Reprocann).
“Está buenísimo que todas las formas coexistan”, señaló. Y destacó especialmente el rol histórico de las organizaciones civiles y cultivadores en la conquista de derechos vinculados al cannabis medicinal: “Las ONG permitieron gran parte de lo que hoy tenemos en Argentina porque empujaron todo este proceso”.
En términos de costos, descartó que se trate de un tratamiento reservado únicamente para sectores de altos ingresos. “Un frasco de aceite de laboratorio puede rondar los 30 mil pesos y durar entre 20 y 25 días. Está por encima de algunos medicamentos, pero muy por debajo de la mayoría”, detalló.
También reconoció las dificultades que atraviesan muchos pacientes para sostener tratamientos en el contexto económico actual. “Uno va cuidando el bolsillo de la gente. A veces el paciente te dice: ‘Doc, este mes estoy jugadísimo’. Entonces se piensa cómo equilibrar el tratamiento”, explicó.
Actualmente, la única indicación donde las obras sociales suelen cubrir cannabis sin demasiados obstáculos es la epilepsia refractaria. Sin embargo, Dip aseguró que existen reclamos judiciales y avances para ampliar la cobertura hacia tratamientos de dolor y otras patologías.
Crisis en salud y educación: “Es la primera vez que me toca vivirlo tan fuerte”
Sobre el final de la entrevista, la conversación se desplazó hacia la situación actual del sistema sanitario y universitario argentino. Dip, que además de médico es docente universitario desde hace más de una década, describió un escenario crítico.
“Hoy la provisión de medicamentos en hospitales públicos se agota mucho más rápido que años anteriores”, advirtió. Y agregó: “Es la primera vez que me toca atravesar una crisis tan fuerte estando adentro de la universidad y del sistema de salud”.
El médico detalló que, con casi quince años de antigüedad docente, su salario universitario apenas supera los 220 mil pesos mensuales. “Si un docente tuviera que vivir exclusivamente de su actividad docente, no llega al millón de pesos aun multiplicando su carga horaria”, sostuvo.
La reflexión final dejó planteada una mirada más amplia sobre la salud pública y las condiciones materiales que atraviesan tanto a trabajadores como pacientes. “Tenemos que juntar voluntades y fuerzas para cambiar esto porque así nos está yendo bastante mal”, concluyó Singeriesky.





