Tras seis meses de toma y sin cobrar salarios, trabajadores del frigorífico Euro reactivan parte de la producción

Trabajadores del frigorífico Euro de Villa Gobernador Gálvez comenzaron a reactivar parte de la producción tras seis meses de toma de la planta y salarios impagos. Buscan recuperar sus puestos laborales mientras sostienen la ocupación de la fábrica.

Después de más de seis meses de conflicto, salarios congelados y ocupación de la planta, trabajadores del frigorífico Euro comenzaron a reactivar parcialmente la producción en la fábrica ubicada en Villa Gobernador Gálvez. La iniciativa surgió desde los propios empleados, que decidieron reacondicionar mercadería almacenada para evitar que se eche a perder y generar ingresos en medio de una situación económica crítica.

La novedad fue confirmada por Hugo Carril, uno de los trabajadores que permanece dentro de la planta junto a otros compañeros sosteniendo la toma del establecimiento. “Seguimos con la toma de la fábrica y, a raíz de tener mercadería acumulada y algunos pedidos, reactivamos el reacondicionamiento para poder venderla y evitar que se ponga fea”, explicó en diálogo con Enlace de Noticias.

La planta había quedado paralizada tras el conflicto empresario que derivó en el abandono de la producción y en el cese del pago de salarios. Desde entonces, decenas de familias comenzaron a vivir dentro del frigorífico para sostener la ocupación y defender los puestos de trabajo. “La fábrica hoy también es un hospedaje para algunas familias”, contó.

Producción reactivada y expectativa de volver al trabajo

Actualmente, alrededor de 30 trabajadores participan de las tareas de reacondicionamiento y recalibrado de tripas naturales destinadas a la elaboración de embutidos. Según explicó Hugo Carril, la mercadería originalmente estaba preparada para exportación hacia Europa, pero ahora se adapta para abastecer el mercado local.

“Estamos seleccionando tripas para salamín, chorizo, salchicha parrillera y morcilla porque antes salía todo junto para exportación y ahora hay que clasificarla según el calibre que pide cada cliente”, detalló.

Entre los productos almacenados hay tripas vacunas, tripas de cerdo, culatas y tripones, materiales utilizados habitualmente en la industria chacinadora. Los trabajadores aseguran que ya existen pedidos concretos de productores regionales vinculados a la fabricación de embutidos.

“Esta iniciativa nació directamente de los trabajadores. Vinieron a consultar si había mercadería disponible y ahí surgió la idea de reacondicionar todo para venderlo antes de que se eche a perder”, explicó.

En paralelo, continúan las negociaciones con un empresario de la ciudad interesado en alquilar la planta para poner nuevamente en funcionamiento el frigorífico. “Estamos esperando que se concrete esa posibilidad para volver a trabajar”, señaló.

De 400 operarios a una planta sostenida por 30 trabajadores

El derrumbe laboral dentro del frigorífico fue progresivo. A comienzos de 2025, Euro empleaba a unos 400 trabajadores. Con el avance de la crisis y los retiros “más obligatorios que voluntarios”, según describió Carril, la planta llegó a noviembre con apenas 150 operarios activos.

Hoy son cerca de 30 quienes sostienen las tareas mínimas dentro del establecimiento.

“Acá la empresa tiene productividad y tiene venta. El problema es un conflicto entre empresarios y nosotros quedamos en el medio”, sostuvo el trabajador, descartando que el cierre responda a falta de mercado o de producción.

Por el momento, los empleados no cobran salarios desde noviembre y sobreviven gracias a redes de solidaridad construidas durante el conflicto. “La única forma de sostener a las familias es con ayuda de sindicatos, comedores comunitarios, vecinos y actividades que organizamos nosotros mismos”, explicó.

Durante estos meses realizaron ventas solidarias, eventos y un fondo común para sostener a quienes permanecen viviendo dentro de la planta.

Robos, amenazas y una situación “difícil de soportar”

Además de la crisis laboral, los trabajadores denuncian una situación permanente de inseguridad dentro y fuera del frigorífico. Carril aseguró que los robos y amenazas son cotidianos y que los reclamos realizados ante autoridades municipales y judiciales no obtuvieron respuestas concretas.

“Todos los días tenemos enfrentamientos y amenazas. Los mismos que te roban te dicen que al otro día vuelven”, denunció.

Según explicó, incluso lograron detener a algunos delincuentes dentro del predio, aunque recuperan rápidamente la libertad. “Es una situación muy difícil de soportar”, resumió.

Para los trabajadores, la reactivación parcial de la actividad también representa una forma de proteger las instalaciones y evitar un deterioro mayor de la fábrica. “Lo único que queremos es volver a producir y volver al trabajo”, afirmó.

Solidaridad comunitaria y reclamos pendientes

Durante la entrevista, Hugo agradeció especialmente el acompañamiento de la comunidad de Villa Gobernador Gálvez y de organizaciones sociales que sostienen la asistencia cotidiana.

“Más allá de los sindicatos y los comedores, los vecinos siempre nos dieron una mano”, destacó.

Actualmente, una de las necesidades más urgentes tiene que ver con productos de limpieza e higiene para mantener las condiciones sanitarias dentro de la planta.

Pese al escenario adverso, los trabajadores sostienen la expectativa de recuperar definitivamente la producción y conservar las fuentes laborales en un contexto nacional marcado por despidos y cierres industriales. “Sabemos que la situación está complicada en todo el cordón industrial, pero acá el problema es entre empresarios y nosotros estamos padeciendo las consecuencias”, concluyó.