Buona Vitta: un espacio de bienestar que integra terapias complementarias para el cuidado de la salud

La terapeuta Soledad, de Buona Vitta, explicó cómo el estrés crónico impacta en el cuerpo y analizó el aporte de las terapias complementarias para el bienestar físico y emocional.

En una sociedad atravesada por las exigencias laborales, las preocupaciones económicas y el ritmo acelerado de la vida cotidiana, cada vez son más frecuentes las consultas vinculadas al estrés, las contracturas musculares, los dolores crónicos y distintas manifestaciones físicas que muchas veces tienen origen en procesos emocionales prolongados. Sobre estas problemáticas dialogó Soledad, responsable del espacio terapéutico Buona Vitta, durante una entrevista en el programa Enlace de Noticias, donde explicó cómo las terapias complementarias pueden contribuir al bienestar físico y emocional de las personas.

Lejos de presentar al estrés como una enfermedad en sí misma, la terapeuta explicó que se trata de una respuesta natural del organismo frente a distintas situaciones de la vida. El problema, señaló, aparece cuando ese estado se vuelve permanente y el cuerpo comienza a manifestar señales de agotamiento.

“El estrés es una respuesta automática de nuestro cuerpo. Cuando una persona llega al consultorio no se le puede decir simplemente que baje un cambio o que deje de estresarse porque es algo que forma parte de la vida. Lo importante es entender qué sucede cuando ese estrés se vuelve crónico”, explicó.

En ese sentido, sostuvo que el organismo posee mecanismos de advertencia que intentan alertar sobre situaciones de sobrecarga antes de que aparezcan problemas más complejos. “Cuando aparecen contracturas, mareos, palpitaciones o dolores recurrentes, el cuerpo está enviando señales preventivas. Lo que intentamos hacer es escuchar esas señales antes de que el problema se profundice”, indicó.

Cuando el cuerpo acumula lo que no se procesa

Durante la entrevista, Soledad utilizó una comparación sencilla para explicar cómo muchas personas terminan naturalizando síntomas que inicialmente funcionaban como alertas: “es como si el cuerpo enviara mensajes permanentemente. Primero aparece una molestia, después otra, luego un dolor de cabeza o una tensión constante. Pero cuando ignoramos todas esas señales, llega un momento en que el organismo deja de pedir permiso y convierte esas respuestas en algo automático”, explicó.

Según detalló, muchas de las consultas que recibe diariamente tienen relación con dolores cervicales, contracturas en la espalda alta, tensión mandibular, bruxismo, molestias lumbares y otros cuadros que suelen asociarse con estados prolongados de tensión emocional.

“Muchas veces vemos personas que llegan con los hombros completamente tensos, con dolores recurrentes o con síntomas que llevan meses acompañándolos. No siempre se trata solamente de una cuestión muscular. Hay una carga emocional importante detrás de muchos de esos cuadros”, señaló. Para la terapeuta, uno de los desafíos consiste precisamente en ayudar a las personas a recuperar la capacidad de registrar aquello que su propio cuerpo viene expresando.

Observar antes de intervenir

Consultada sobre cómo es el abordaje inicial de cada paciente, explicó que el trabajo comienza mucho antes de aplicar cualquier técnica terapéutica: “cuando una persona llega al consultorio, primero observamos. Observamos cómo habla, cómo se mueve, cómo se sienta, cómo respira. Si viene acelerada, si tiene los hombros retraídos, si muestra signos de angustia o ansiedad. Todo eso forma parte de la evaluación”, sostuvo.

Posteriormente se realiza una entrevista detallada para conocer antecedentes médicos, lesiones previas, enfermedades o situaciones particulares que puedan influir sobre el tratamiento. “Después hacemos una anamnesis profunda para conocer la historia de esa persona. Recién a partir de ahí evaluamos cuál es la terapia más conveniente para cada caso”, explicó.

La profesional remarcó que muchas veces el origen de una dolencia no se encuentra exactamente donde aparece el dolor. “Puede venir alguien con una cervicalgia crónica y descubrir que parte del problema tiene relación con una alteración en la forma de caminar o con una fascitis plantar. El cuerpo funciona como una cadena y muchas veces una tensión en una zona termina repercutiendo en otra completamente diferente”, señaló.

La mirada integral de las terapias complementarias

Uno de los ejes centrales de la conversación estuvo relacionado con el enfoque holístico que caracteriza a disciplinas como la reflexología o la medicina tradicional china.

Soledad explicó que estas prácticas parten de una concepción integral del ser humano y buscan comprender cómo interactúan los distintos sistemas del organismo: “cuando hablamos de terapias holísticas hablamos del todo. No nos enfocamos únicamente en una dolencia o en una parte del cuerpo. Intentamos comprender a la persona de manera integral”, afirmó.

En el caso de la reflexología podal, explicó que los pies son considerados una representación del organismo completo: “trabajamos sobre los pies como si fueran un mapa reflejo de todo el cuerpo. A través de distintos puntos buscamos acompañar procesos de bienestar y equilibrio general”, detalló.

Respecto de la medicina tradicional china, señaló que se trata de un sistema mucho más amplio de lo que habitualmente se conoce a través de la acupuntura: “cuando uno empieza a estudiar medicina china descubre un universo enorme. La acupuntura es solamente una de sus herramientas. También existen terapias con calor, ejercicios de movimiento, abordajes nutricionales y distintas formas de tratamiento que fueron desarrollándose durante miles de años”, explicó.

La importancia de construir puentes con la medicina convencional

A lo largo de la entrevista, Soledad insistió en que las terapias complementarias no deben plantearse como una alternativa excluyente frente a la medicina tradicional. “La idea es construir puentes. Las personas no deberían tener que elegir entre una terapia complementaria y la medicina convencional. Lo importante es que ambas puedan complementarse en beneficio de la salud”, sostuvo.

Por ese motivo, remarcó que los terapeutas tienen límites claros respecto de sus competencias profesionales: “no estamos capacitados para medicar ni para reemplazar tratamientos médicos. Cuando detectamos situaciones que requieren intervención médica, derivamos inmediatamente. Nuestro rol es acompañar desde otro lugar”, explicó.

Según indicó, muchas veces el aporte más importante consiste en promover hábitos saludables, mejorar la calidad del descanso, reducir niveles de ansiedad y acompañar procesos de recuperación.

Contracturas, emociones y vida cotidiana

La terapeuta reconoció que las contracturas representan actualmente el principal motivo de consulta.

“Las contracturas son el motivo número uno. Pero muchas veces detrás de esa contractura hay mucho más que una mala postura o una fuerza mal realizada”, afirmó. Aunque aclaró que las emociones no quedan literalmente almacenadas en un órgano o en un músculo determinado, señaló que existe una estrecha relación entre los estados emocionales y las respuestas corporales: “las emociones generan respuestas físicas. La tensión, la preocupación, la ansiedad o la angustia terminan impactando sobre la musculatura, sobre la fascia y sobre distintos sistemas del organismo”, explicó.

Según detalló, la fascia —un tejido que recubre músculos y estructuras internas— se ha convertido en objeto de numerosos estudios por su capacidad para transmitir tensiones y conectar distintas partes del cuerpo: “hoy sabemos que muchas de las respuestas físicas que experimentamos tienen relación con cómo nuestro sistema nervioso procesa lo que vivimos diariamente”, indicó.

El masaje como herramienta preventiva

Otro de los temas abordados fue el papel de los masajes terapéuticos y deportivos en la prevención de lesiones.

Soledad explicó que durante mucho tiempo el masaje deportivo estuvo orientado exclusivamente a preparar al atleta para la competencia. Sin embargo, las investigaciones más recientes muestran que también cumple una función importante en la regulación del sistema nervioso.

“Hoy entendemos que el masaje no solamente prepara el músculo. También ayuda a disminuir niveles de ansiedad, mejora la recuperación y favorece la claridad mental del deportista”, señaló. Por eso, muchas intervenciones se realizan días antes de una competencia y no únicamente minutos antes de la actividad física: “se busca prevenir lesiones, pero también ayudar a que la persona llegue más equilibrada física y emocionalmente”, afirmó.

Terapias complementarias en procesos complejos de salud

Hacia el final de la entrevista, Soledad se refirió al acompañamiento de pacientes que atraviesan tratamientos oncológicos y otras situaciones de alta complejidad médica.

La terapeuta explicó que en esos casos el trabajo se realiza siempre en coordinación con los profesionales tratantes y respetando estrictamente las indicaciones médicas: “cuando trabajamos con pacientes oncológicos pedimos autorización médica y evaluamos cada situación de manera particular. Son procesos muy delicados que requieren mucha responsabilidad”, sostuvo.

Sin embargo, destacó que las terapias complementarias pueden aportar beneficios importantes desde el acompañamiento emocional y la reducción del estrés: “muchas veces el simple contacto humano, el sentirse escuchado y acompañado, genera un alivio significativo en personas que están atravesando momentos muy difíciles. Nuestro trabajo apunta a mejorar la calidad de vida dentro de las posibilidades de cada caso”, explicó.

En tiempos donde el estrés, la ansiedad y el agotamiento aparecen cada vez con mayor frecuencia en las consultas de salud, la entrevista permitió reflexionar sobre la importancia de escuchar las señales del cuerpo y comprender que el bienestar no depende únicamente de la ausencia de enfermedad, sino también de la capacidad de construir hábitos, espacios de cuidado y herramientas que permitan afrontar de manera más saludable los desafíos de la vida cotidiana.