En su columna de política internacional, Adriana Rossi repasó las tensiones en Medio Oriente, los cambios en Europa frente a la guerra en Ucrania y el complejo panorama político que atraviesa Perú.
Las principales alianzas internacionales atraviesan momentos de tensión y reconfiguración. Así lo analizó Adriana “La Tana” Rossi durante su habitual columna de política internacional, donde repasó algunos de los focos de conflicto que hoy concentran la atención mundial y advirtió sobre señales de desgaste en acuerdos que hasta hace poco parecían sólidos.
Uno de los ejes centrales estuvo puesto en Perú, donde el escenario político continúa marcado por una fuerte polarización social y una persistente inestabilidad institucional. Rossi recordó que las últimas elecciones reflejaron una profunda división entre dos modelos políticos enfrentados y señaló que el país arrastra una crisis de gobernabilidad que se extiende desde hace años.
“La sociedad peruana aparece prácticamente partida en dos. Hay sectores que apoyan proyectos políticos completamente opuestos y una gran dificultad para construir consensos. Esa fractura se viene profundizando y termina impactando sobre la estabilidad democrática”, explicó.
La analista remarcó además que Perú acumula una larga serie de crisis presidenciales y conflictos institucionales que han debilitado la confianza ciudadana en las instituciones políticas.

Medio Oriente: diferencias entre Estados Unidos e Israel
Otro de los temas centrales de la columna estuvo vinculado a la situación en Medio Oriente. Rossi sostuvo que empiezan a observarse diferencias cada vez más visibles entre el gobierno de Estados Unidos y el de Israel respecto del rumbo que debería tomar el conflicto regional.
Según explicó, mientras la administración estadounidense busca avanzar en negociaciones que permitan reducir la escalada con Irán, el gobierno encabezado por Benjamin Netanyahu mantiene una postura más confrontativa y continúa impulsando acciones militares contra aliados regionales de Teherán.
“Empiezan a aparecer diferencias estratégicas importantes. Hay sectores que buscan una negociación para evitar que el conflicto siga creciendo y otros que consideran que la presión militar debe continuar”, señaló.
La especialista destacó además la importancia geopolítica de la región y advirtió que cualquier escalada puede tener consecuencias económicas globales, especialmente por el impacto que tendría sobre el mercado energético y las rutas comerciales vinculadas al petróleo.

Europa muestra señales de agotamiento frente a la guerra
Rossi también se refirió a la guerra entre Rusia y Ucrania, conflicto que ya lleva más de cuatro años y que, según su análisis, comienza a generar un creciente cansancio político y económico en varios países europeos.
En ese contexto, mencionó que algunos gobiernos empiezan a plantear la necesidad de explorar alternativas diplomáticas que permitan abrir una instancia de negociación para poner fin al conflicto armado. Entre ellos destacó la postura expresada recientemente desde Finlandia, donde surgieron voces proponiendo impulsar conversaciones directas con Moscú.
“La guerra sigue teniendo costos muy altos para Europa. No solamente desde el punto de vista militar, sino también económico y energético. Hay países que empiezan a preguntarse cuánto tiempo más se puede sostener esta situación”, afirmó.
La analista señaló además que ciertas decisiones tomadas por el gobierno ucraniano generaron incomodidad en algunos aliados históricos, particularmente en Polonia, uno de los países que más respaldo brindó a Kiev desde el inicio de la invasión rusa. Según explicó, algunas diferencias políticas y simbólicas comenzaron a abrir grietas dentro del bloque de apoyo europeo.

Un mundo atravesado por nuevas tensiones
Para Rossi, el elemento común que une los distintos conflictos es la creciente dificultad para sostener consensos internacionales duraderos. La especialista advirtió que las alianzas tradicionales atraviesan procesos de desgaste mientras emergen nuevos intereses geopolíticos que modifican los equilibrios de poder construidos durante las últimas décadas.
“Lo que estamos viendo no son solamente guerras o conflictos aislados. También estamos observando cómo empiezan a resquebrajarse algunas alianzas que parecían consolidadas. Y cuando eso ocurre, la incertidumbre internacional aumenta”, sostuvo.
En ese escenario, consideró que los próximos meses serán clave para determinar si las tensiones actuales derivan en nuevos acuerdos diplomáticos o si, por el contrario, profundizan una dinámica de confrontación que ya está generando consecuencias económicas, políticas y sociales en distintas regiones del mundo.
Mientras los conflictos continúan abiertos y las negociaciones avanzan con dificultad, la política internacional sigue mostrando un escenario atravesado por disputas estratégicas, cambios de alianzas y crecientes desafíos para la estabilidad global.



