El Mundial 2026 inició con hechos de racismo y xenobofia con la complicidad de FIFA

En una columna especial de Enlace de Noticias, Eros Scoponi y Melisa Giancrisostomo cuestionaron los episodios de discriminación denunciados contra delegaciones y representantes de distintos países en la previa del Mundial 2026 y reclamaron una postura más firme de la FIFA frente a situaciones que consideran incompatibles con los valores del deporte.

A pocos días del inicio del Mundial 2026, una serie de denuncias vinculadas a controles migratorios, restricciones de ingreso y presuntos actos de discriminación contra deportistas y representantes de distintos países encendieron el debate sobre el rol de la FIFA y del gobierno de Estados Unidos como organizadores de la máxima cita del fútbol internacional.

Durante una columna conjunta en Enlace de Noticias, Eros Scoponi y Melisa Giancrisostomo expresaron preocupación por distintos episodios ocurridos en la previa del torneo, que involucran a integrantes de delegaciones africanas y asiáticas sometidos a controles extraordinarios al ingresar a territorio estadounidense.

Según relataron, algunos futbolistas habrían sido sometidos a revisiones exhaustivas al arribar al país, incluyendo controles con perros, detectores de metales y procedimientos que consideran desproporcionados para deportistas que participan de una competencia internacional. También mencionaron el caso de un árbitro africano que no habría podido ingresar pese a contar con documentación en regla.

Para ambos comunicadores, estas situaciones exceden las cuestiones de seguridad y plantean interrogantes sobre posibles prácticas discriminatorias.

“Después se habla de combatir el racismo y la violencia en el fútbol, pero cuando ocurren situaciones de este tipo nadie parece reaccionar”, plantearon durante la emisión.

El rol de la FIFA bajo cuestionamiento

Uno de los principales cuestionamientos estuvo dirigido a la FIFA. Tanto Scoponi como Giancrisostomo consideraron que el organismo no puede permanecer ajeno frente a denuncias que afectan directamente a participantes del torneo.

Según señalaron, la organización tiene la responsabilidad de garantizar condiciones de igualdad y respeto para todas las selecciones, independientemente de su origen o nacionalidad.

“La FIFA no puede desentenderse de lo que sucede. Cuando hay situaciones que afectan derechos básicos de deportistas y representantes de distintos países, debería existir una posición institucional clara”, sostuvieron.

En ese marco, cuestionaron además el contraste entre los mensajes públicos contra la discriminación que suelen difundirse durante las competencias internacionales y la falta de respuestas ante episodios que consideran preocupantes.

Deporte, política y derechos humanos

La columna también abrió una reflexión más amplia sobre la relación entre deporte y política. Para los conductores, resulta imposible separar completamente ambas dimensiones cuando las decisiones gubernamentales terminan impactando sobre el desarrollo de un evento deportivo global.

En particular, señalaron que algunas medidas impulsadas por la administración estadounidense generan preocupación entre sectores que observan con atención el trato recibido por determinadas delegaciones.

“Estamos hablando de deportistas de elite que llegan a competir en un Mundial. No se trata de sospechas individuales sino de personas que representan oficialmente a sus países”, remarcaron durante el programa.

También cuestionaron el silencio de gran parte de las federaciones y de algunos sectores del periodismo deportivo frente a estas denuncias, al considerar que los valores del deporte deben defenderse más allá de los intereses económicos que rodean a la competencia.

Una discusión que trasciende al fútbol

Más allá de los resultados y de la expectativa que genera el Mundial, Scoponi y Giancrisostomo coincidieron en que las denuncias de xenofobia, racismo y discriminación no deberían quedar relegadas a un segundo plano.

Para ambos, el fútbol tiene la capacidad de unir culturas, pueblos y nacionalidades, por lo que cualquier práctica que fomente la exclusión o el trato desigual contradice el espíritu mismo de la competencia.

Mientras el Mundial 2026 comienza a rodar y millones de personas se preparan para seguir la competencia más importante del planeta, el debate sobre los derechos humanos, la igualdad de trato y la responsabilidad de los organizadores ya forma parte de la agenda internacional.

Porque, como señalaron durante la columna, el fútbol puede ser una fiesta global, pero esa fiesta pierde sentido cuando algunos participantes deben atravesar situaciones que ponen en duda los principios de respeto e inclusión que el propio deporte dice defender.