Madres de alumnos denunciaron que los niños y niñas comparten diariamente las instalaciones del Centro Cultural Hermes Binner con actividades para adultos y exigen una solución urgente mientras continúa la construcción del nuevo edificio escolar.
La situación edilicia que atraviesa el Jardín de Infantes N° 365 de Pueblo Esther volvió a generar preocupación entre las familias. Un grupo de madres de alumnos se acercó a Enlace de Noticias para visibilizar las condiciones en las que actualmente se desarrollan las actividades escolares en el Centro Cultural Hermes Binner, espacio que funciona de manera provisoria mientras avanza la construcción del edificio propio del establecimiento.
Daniela, Caren, Selene y Yaine participaron de la entrevista, aunque fue esta última quien tomó la palabra en representación del conjunto de familias que impulsan el reclamo. El planteo central apunta a la falta de un espacio exclusivo para los niños y niñas del jardín, quienes diariamente comparten las instalaciones con talleres, actividades culturales y circulación permanente de personas adultas.
Según explicaron, la situación no es nueva y se viene repitiendo desde hace varios años. Mientras la obra del nuevo edificio continúa avanzando, las familias aseguran que los alumnos siguen desarrollando sus actividades en condiciones que consideran inadecuadas para el aprendizaje y el desarrollo de la primera infancia.
“Los chicos se tienen que adaptar a todo. A los horarios de otras actividades, a los ruidos y a que permanentemente haya movimiento alrededor. Las docentes tampoco pueden trabajar tranquilas porque si hay ruido molesta a quienes están haciendo otras actividades. No nos parece justo ni digno para los chicos”, expresó Yaine durante la entrevista.
Un reclamo que atraviesa generaciones
Las madres remarcaron que el problema excede a la actual comunidad educativa y que se trata de una situación que se arrastra desde hace años.
Yaine contó que ya atravesó la misma experiencia con una de sus hijas, que hoy cursa segundo grado de la escuela primaria. “Lo viví cuando estaba en sala de cuatro y sala de cinco. Ahora tengo a mi otra hija en sala de cuatro y estamos otra vez en un espacio público compartido. No es algo que empezó ahora”, señaló.
Las familias reconocen que la construcción del nuevo edificio requiere tiempo y aseguran comprender la complejidad de una obra de esa magnitud. Sin embargo, consideran que mientras tanto debe garantizarse un espacio transitorio más adecuado para el funcionamiento del jardín.
“Somos pacientes y entendemos que una construcción no se hace de un día para otro. Lo que pedimos es una solución para hoy, para los chicos que están cursando ahora”, manifestaron.
Pedido de respuestas a las autoridades
Ante la falta de soluciones concretas, las familias comenzaron a organizar acciones para visibilizar el reclamo y solicitar respuestas tanto al municipio como a las autoridades educativas.
Según informaron, tienen previsto participar de reuniones con representantes municipales y con integrantes de la Comisión de Educación, a quienes consideran actores clave para encontrar una salida a la problemática.
“Vamos a hablar con la Municipalidad porque entendemos que también tiene responsabilidad en la búsqueda de un espacio. Y después vamos a seguir las gestiones ante el Ministerio de Educación”, explicó Yaine.
Las madres sostienen que el objetivo no es únicamente resolver la situación de los alumnos actuales, sino evitar que futuras generaciones continúen atravesando las mismas dificultades.
“Hoy somos nosotros los que estamos reclamando, pero el año que viene van a venir otros chicos y van a seguir teniendo el mismo problema. Todos merecen estudiar tranquilos y en condiciones adecuadas”, afirmó.
Convocatoria a una movilización
Como parte de las acciones previstas, las familias convocaron a una reunión y movilización para el próximo 17 de junio a las 17.45 horas frente a la escuela primaria, con el objetivo de reunir firmas y sumar apoyo de otras familias que también atravesaron la misma situación.
Durante la entrevista insistieron en que el reclamo no apunta a acelerar una obra que saben que requiere tiempo, sino a garantizar un ámbito seguro y apropiado para el desarrollo de las actividades educativas mientras la construcción continúa.
“Nuestros hijos merecen una educación digna y contar con las instalaciones básicas para desarrollar su aprendizaje”, expresaron.
Antes de finalizar, las madres volvieron a pedir una respuesta concreta de las autoridades. “Lo que solicitamos es algo normal. Pedimos que mínimamente se resuelva el tema de un espacio transitorio. Con los chicos no se juega y mucho menos con su educación”, concluyó Yaine, sintetizando el sentimiento compartido por las familias que impulsan el reclamo.



