En la previa del partido que disputará la Selección Argentina en el Mundial 2026, Mauricio Banchero repasó la historia de Argelia, uno de los países más importantes del norte de África. Desde la colonización francesa hasta la guerra de independencia, un recorrido por los acontecimientos que marcaron la identidad de una nación que convirtió la resistencia en parte de su memoria colectiva.
Mientras el Mundial permite descubrir culturas, tradiciones y realidades de distintos rincones del planeta, también ofrece la oportunidad de conocer la historia de los países que participan de la máxima competencia futbolística. En ese marco, Mauricio Banchero dedicó su columna a Argelia, el próximo rival de la Selección Argentina, un país cuya historia está profundamente atravesada por la lucha contra el colonialismo y la construcción de una identidad nacional propia.
Ubicada en el norte de África y con salida al mar Mediterráneo, Argelia es actualmente el país más extenso del continente africano. Sin embargo, gran parte de su historia moderna estuvo marcada por la ocupación colonial francesa, iniciada en 1830 y prolongada durante más de un siglo.
Mauricio explicó que la presencia francesa en territorio argelino no se limitó a una dominación política o económica, sino que implicó un proceso de colonización masiva, con la instalación de cientos de miles de europeos que ocuparon tierras y concentraron buena parte del poder económico y administrativo: “la particularidad de Argelia es que Francia no la consideraba simplemente una colonia. La veía como una extensión de su propio territorio. Por eso la resistencia argelina fue tan compleja y tan prolongada”, señaló durante su análisis.
La búsqueda de la independencia desembocó en una de las guerras de liberación nacional más importantes y violentas del siglo pasado. En 1954 comenzó la insurrección liderada por el Frente de Liberación Nacional (FLN), organización que impulsó la lucha contra el dominio francés y que se transformó en el principal referente político y militar del movimiento independentista.
Durante casi ocho años, Argelia fue escenario de enfrentamientos armados, atentados, represiones y operaciones militares que dejaron cientos de miles de víctimas. Mauricio Banchero recordó que el conflicto no sólo impactó en África, sino también en la propia Francia, donde generó profundas divisiones políticas y sociales: “la guerra de Argelia fue uno de los procesos de descolonización más traumáticos del siglo XX. No fue solamente una guerra militar; también fue una disputa política, cultural e ideológica que terminó modificando a ambos países”, explicó.
Finalmente, en 1962, tras los Acuerdos de Evian y un referéndum de autodeterminación, Argelia obtuvo formalmente su independencia, poniendo fin a 132 años de dominio colonial francés.
La construcción de una identidad nacional
Tras la independencia, el país inició un complejo proceso de reconstrucción política e institucional. El nuevo Estado debió enfrentar desafíos económicos, sociales y culturales mientras intentaba consolidar una identidad nacional capaz de integrar distintas tradiciones y comunidades.
La cultura árabe, las raíces bereberes y la influencia francesa conviven hasta la actualidad en una sociedad diversa y marcada por una historia singular dentro del continente africano. Según destacó Mauricio Banchero, la memoria de la guerra de independencia sigue ocupando un lugar central en la vida política y cultural argelina: “para los argelinos, la independencia no es solamente un hecho histórico. Es uno de los pilares de la identidad nacional y un elemento que todavía atraviesa buena parte de la vida pública del país”, sostuvo.
Un actor estratégico en África y el Mediterráneo
Más allá de su historia, Argelia ocupa hoy un lugar relevante en el escenario internacional. Su posición geográfica, sus reservas de petróleo y gas natural y su cercanía con Europa la convierten en un actor estratégico para el norte de África y la región mediterránea.
Además, mantiene una activa participación en organismos regionales y desempeña un papel importante en temas vinculados a la seguridad, la energía y la cooperación internacional.
La participación de Argelia en el Mundial vuelve a poner en primer plano a un país cuya historia excede ampliamente el terreno deportivo. Para Mauricio Banchero, uno de los aspectos más interesantes de las competencias internacionales es justamente la posibilidad de acercarse a otras culturas y comprender procesos históricos que muchas veces permanecen fuera de la agenda cotidiana.
En la previa del encuentro frente a la Selección Argentina, la historia argelina aparece como un recordatorio de que detrás de cada camiseta hay un pueblo, una memoria colectiva y un recorrido histórico que ayuda a comprender mejor el mundo en que vivimos.





