La tercera edición se realizará este sábado en Pavón entre Córdoba y San Martín. Desde Mujer Raíz destacan el valor de una tradición ancestral que invita a compartir, transformar y fortalecer los lazos comunitarios en tiempos de individualismo y aislamiento.
La ciudad de Pueblo Esther volverá a reunirse alrededor del fuego este sábado 27 de junio cuando se realice una nueva edición de la Fogata del Pueblo, una propuesta impulsada por la organización Mujer Raíz que busca recuperar tradiciones ancestrales vinculadas al encuentro comunitario, la reflexión colectiva y la renovación de deseos y proyectos.
La actividad comenzará a las 18 horas en Pavón, entre Córdoba y San Martín, y será la tercera edición consecutiva de una celebración que año tras año suma participantes, talleres previos y nuevas expresiones comunitarias.
Durante las semanas previas, integrantes de Mujer Raíz llevaron adelante distintos encuentros para la construcción de antorchas y muñecos que formarán parte del ritual. Los talleres se realizaron en el Centro Cultural, en el patio de Pacha Kuyuy y en el predio de la propia organización: “invitamos a todas las familias, grupos de vecinos y amigos a sumarse. Lo importante es construir juntos. Este año preparamos muchas más antorchas que el año pasado y esperamos que sea un fuego hermoso que nos haga bien a todos”, señaló Mara, una de las organizadoras.
Una tradición que atraviesa los siglos
Más allá de la celebración local, desde Mujer Raíz destacan que las fogatas forman parte de prácticas comunitarias que se remontan a miles de años atrás.
Gustavo explicó que estos rituales tienen raíces precristianas y que distintas culturas fueron adaptándolos a lo largo de la historia. “Lo que vamos a hacer el sábado es algo que otros seres humanos hicieron hace tres mil años. Hay una conexión profunda con quienes atravesaban sus propios miedos, incertidumbres, enfermedades o dificultades y se reunían alrededor del fuego para compartir esperanza y construir comunidad”, expresó.
Según relató, históricamente las fogatas estuvieron vinculadas a prácticas impulsadas por mujeres, quienes eran las encargadas de custodiar el fuego, acompañar nacimientos, curar enfermedades y transmitir conocimientos vinculados a las hierbas medicinales: “el fuego de la guerra destruye. El fuego de estas ceremonias transforma. La idea de la fogata tiene que ver con la transmutación, con dejar atrás aquello que ya no queremos y abrir espacio para algo nuevo”, explicó.
La Fogata del Pueblo retoma elementos tradicionales asociados a las celebraciones de San Juan, San Pedro y San Pablo, donde el fuego simboliza transformación y renovación. Cada participante puede llevar un objeto, una carta, un papel o un símbolo que represente aquello que desea dejar atrás o transformar. También pueden acercarse muñecos construidos especialmente para la ocasión.
“Hay personas que queman un deseo, otras una preocupación, otras algo que lograron superar. Lo importante es que se trata de un acto profundamente personal que se realiza junto a otros. Nadie necesita explicar qué lleva al fuego. Lo valioso es compartir ese momento colectivamente”, explicó Gustavo.
Las organizadoras remarcaron que el ritual no está asociado a ninguna práctica religiosa específica y que su sentido principal es fortalecer los vínculos comunitarios: “vivimos tiempos donde cada vez cuesta más encontrarnos. Estamos hiperconectados, pero muchas veces profundamente solos. La fogata es una invitación a salir de esa lógica y volver a compartir con otros”, señaló Mara.
Una construcción colectiva
La propuesta nació a partir de una iniciativa impulsada por vecinas de la ciudad y fue creciendo con el acompañamiento de distintas instituciones locales. Según recordaron desde Mujer Raíz, una de las principales impulsoras fue Adriana Frigerio, quien retomó experiencias similares desarrolladas en Rosario y propuso trasladarlas a Pueblo Esther.
Con el paso de los años, la actividad fue incorporando la participación de organizaciones sociales, instituciones educativas, vecinos y el acompañamiento del municipio. En 2025 fue declarada de interés municipal: “la idea es que la fogata se convierta en una tradición de la ciudad, que siga creciendo y que otras personas también la hagan propia. No es una actividad de Mujer Raíz solamente; es una construcción comunitaria”, destacaron.
Además de la ceremonia principal, la jornada contará con la participación de grupos de tambores, la presencia de Bomberos Voluntarios para garantizar la seguridad del evento y la distribución de chocolate caliente para los asistentes.
Los organizadores invitan a los vecinos a llevar leña para alimentar la fogata y una taza para compartir la merienda comunitaria: “la fogata tiene algo muy poderoso. Nos recuerda que todavía podemos encontrarnos, mirarnos a los ojos, construir algo juntos y sostener espacios que nos hagan bien. En estos tiempos, reunirse para celebrar y fortalecer la comunidad también es una forma de resistencia”, concluyeron.
La cita será este sábado 27 de junio desde las 18 horas en Pavón, entre Córdoba y San Martín, para volver a encender un fuego que busca reunir a la comunidad alrededor de la memoria, la esperanza y los deseos compartidos.




