Cuba, Medio Oriente y el futuro de Colombia: la geopolítica en un escenario de transformaciones e incertidumbre

En su columna semanal en Enlace de Noticias, la analista internacional Adriana “La Tana” Rossi analizó tres de los principales focos de la agenda global: las consecuencias humanitarias del terremoto que afectó a Turquía, las reformas económicas impulsadas por el gobierno cubano y el nuevo escenario político en Colombia tras las recientes elecciones. Desde una mirada geopolítica, advirtió sobre los desafíos que enfrentan estos países en un contexto internacional cada vez más complejo.

Las transformaciones que atraviesan distintos países del mundo rara vez pueden analizarse como hechos aislados. Detrás de cada conflicto, crisis humanitaria o reforma económica existen procesos históricos, disputas geopolíticas y decisiones de largo alcance que condicionan el presente de millones de personas.

Con esa perspectiva, la analista internacional Adriana “La Tana” Rossi desarrolló una nueva columna en Enlace de Noticias, donde repasó algunos de los acontecimientos internacionales más relevantes de las últimas semanas. Desde la reconstrucción tras el devastador terremoto que afectó a Turquía, pasando por la apertura económica que comienza a impulsar Cuba, hasta el escenario político que se abre en Colombia, Rossi propuso una lectura que trasciende la coyuntura y pone el foco en las consecuencias sociales y políticas de cada proceso.

Después del terremoto: el desafío de reconstruir mucho más que edificios

La analista comenzó refiriéndose a las consecuencias que continúa dejando el terremoto que golpeó a Turquía y parte de la región.

Más allá del enorme impacto inicial provocado por el desastre, Rossi sostuvo que el verdadero desafío comienza una vez finalizadas las tareas de rescate.

“La prioridad hoy sigue siendo encontrar personas con vida entre los escombros, pero inmediatamente aparece otro problema enorme: cómo reconstruir ciudades enteras y qué hacer con miles de familias que perdieron absolutamente todo”, explicó.

La especialista recordó que la destrucción no afecta únicamente a las viviendas.

“La actividad económica desaparece de un día para otro. Comercios, escuelas, hospitales, lugares de trabajo… todo queda destruido. Después hay que volver a poner en funcionamiento una ciudad completa y eso lleva años”, señaló.

También hizo referencia a las críticas surgidas respecto de las condiciones de construcción de muchos edificios y a los controles estatales previos al desastre.

“Habrá tiempo para discutir si se cumplieron o no las normas antisísmicas y cuáles fueron las responsabilidades. Pero hoy la prioridad sigue siendo salvar vidas y asistir a quienes quedaron sin nada”, sostuvo.

Los saqueos como consecuencia de una crisis humanitaria

Durante el análisis, Rossi también abordó uno de los fenómenos que suele aparecer luego de las grandes catástrofes: los saqueos.

Lejos de interpretarlos únicamente como hechos delictivos, la analista planteó que muchas veces responden a situaciones extremas de supervivencia.

“Llega un momento en que no hay alimentos, no hay agua y la ayuda todavía no pudo llegar. En esas condiciones la gente busca cómo sobrevivir. Es algo que lamentablemente suele repetirse en este tipo de desastres”, explicó.

Para ilustrar esa reflexión, recordó una experiencia personal durante la histórica inundación que afectó a Florencia, Italia, en 1966.

“Yo viví esa inundación. Cuando empezó a bajar el agua, muchas personas entraron a un supermercado para repartir alimentos porque directamente no tenían qué comer. Son situaciones límite donde la supervivencia pasa a ocupar el primer lugar”, relató.

Cuba y una apertura económica bajo control estatal

La segunda parte de la columna estuvo dedicada a Cuba y al proceso de reformas económicas impulsado por el gobierno de Miguel Díaz-Canel.

Rossi explicó que el país comenzó una profunda actualización de su marco normativo mediante la aprobación de 176 leyes destinadas a modernizar el funcionamiento de la economía y facilitar nuevas inversiones.

“No se trata de una apertura totalmente liberal. La idea es permitir inversiones, incluso extranjeras, pero bajo un fuerte control del Estado. Es un esquema que intenta acercarse al modelo que desarrolló China”, explicó.

Según señaló, el principal interrogante radica en la capacidad del Estado cubano para administrar ese proceso sin perder capacidad de regulación.

“La duda es si la estructura estatal, que durante décadas funcionó con otra lógica económica, va a poder adaptarse a este nuevo modelo y ejercer los controles necesarios”, indicó.

El riesgo del ingreso de capitales vinculados al narcotráfico

Uno de los aspectos que Rossi consideró más delicados de esta nueva etapa tiene que ver con la eventual llegada de capitales de origen ilícito.

Citando a especialistas en economía internacional, advirtió que una apertura financiera sin controles adecuados podría generar nuevas vulnerabilidades para la isla.

“Uno de los riesgos es que ingresen capitales vinculados al narcotráfico. Cuba ocupa una posición geográfica estratégica y, si el Estado pierde capacidad de control, podría transformarse en un punto de apoyo para organizaciones criminales internacionales”, explicó.

En ese sentido, remarcó que el equilibrio entre apertura económica y regulación estatal será determinante para el futuro del proceso.

El bloqueo estadounidense sigue condicionando la economía cubana

La analista recordó que cualquier transformación económica en Cuba continúa condicionada por el embargo impuesto por Estados Unidos hace más de seis décadas.

“Desde 1960 Cuba vive bajo un bloqueo económico que sigue vigente. Todos los años la Asamblea General de Naciones Unidas vota mayoritariamente para levantar esas sanciones, pero Estados Unidos mantiene su posición y el bloqueo continúa”, explicó.

Rossi sostuvo que esa situación limita considerablemente las posibilidades de desarrollo de la isla y condiciona cualquier estrategia económica que impulse el gobierno cubano.

Colombia: una transición con promesas de continuidad institucional

En el tramo final de la columna, Rossi analizó el escenario político colombiano luego de las recientes elecciones presidenciales.

Explicó que el candidato derrotado decidió reconocer el resultado electoral y anunció que ejercerá una oposición institucional desde el Congreso.

“Lo importante es que manifestó que no pedirá revisiones del resultado electoral y que la discusión continuará dentro de las instituciones democráticas”, señaló.

Según explicó, uno de los principales compromisos asumidos por la nueva administración será enfrentar las organizaciones criminales que continúan operando en distintas regiones del país.

“Los grandes desafíos siguen siendo el narcotráfico, los grupos paramilitares, las disidencias de las FARC y otras organizaciones armadas que todavía mantienen presencia territorial”, afirmó.

Al mismo tiempo, destacó que desde distintos sectores políticos se anunció un seguimiento permanente sobre las políticas sociales implementadas durante los últimos años, con el objetivo de preservar aquellas medidas que beneficiaron a los sectores más vulnerables.

Una agenda internacional atravesada por desafíos estructurales

Al cerrar la columna, Adriana Rossi dejó una idea que atravesó todo su análisis: detrás de cada noticia internacional existen procesos de largo plazo que no pueden comprenderse únicamente desde la coyuntura.

Ya sea frente a una catástrofe natural, a una reforma económica o a una transición política, las decisiones que adopten los Estados en los próximos meses tendrán consecuencias directas sobre millones de personas. Comprender esos procesos, sostuvo la analista, resulta indispensable para interpretar un escenario internacional cada vez más dinámico, complejo e interdependiente.