La secretaria de Políticas Sociales y Educación, Natalia Míguez, destacó la visita de la Asociación Francesco Tonucci Argentina, que durante tres jornadas desarrolló capacitaciones, encuentros con el Consejo de Niñas y Niños y la firma de un pacto para promover el juego, la autonomía y el uso responsable de las pantallas. La funcionaria remarcó que escuchar a las infancias no es un gesto simbólico, sino una forma de diseñar políticas públicas que transformen la ciudad.
Durante muchos años las ciudades fueron diseñadas casi exclusivamente desde la lógica del mundo adulto. El tránsito, los espacios públicos, las plazas e incluso las formas de participación ciudadana respondieron a necesidades pensadas por quienes gobiernan y toman decisiones, dejando poco lugar para la mirada de niñas y niños. En Pueblo Esther esa lógica comenzó a modificarse hace seis años, cuando la ciudad decidió incorporarse a la Red Internacional “Ciudad de las Niñas y los Niños”, impulsada por el reconocido pedagogo italiano Francesco Tonucci.
Ese proceso volvió a tomar impulso durante la visita de la Asociación Francesco Tonucci Argentina, que desarrolló tres jornadas de trabajo junto a funcionarios municipales, docentes, profesionales, familias y al propio Consejo de Niñas y Niños de la ciudad. Las actividades incluyeron espacios de formación, instancias de reflexión sobre el espacio público y un encuentro especialmente dedicado a escuchar las voces de las infancias y fortalecer una experiencia que hoy distingue a Pueblo Esther dentro de la provincia de Santa Fe.
En diálogo con Enlace de Noticias, la secretaria de Políticas Sociales y Educación, Natalia Míguez, explicó que la visita fue el resultado de un trabajo sostenido durante años y que uno de los principales objetivos fue abrir espacios de capacitación gratuitos para toda la comunidad.
“Recibimos a Paula Querido, Celina Alegría e Ignacio Fernández, que compartieron el viernes y el sábado con los equipos de la Municipalidad. También realizamos una capacitación abierta al público, donde participaron muchísimos docentes. Uno de los objetivos que nos propusimos desde la Secretaría fue poder brindar capacitaciones de calidad, abiertas y gratuitas, para que toda la comunidad pueda formarse en temas tan importantes como las infancias y las políticas públicas destinadas a ellas.”
La funcionaria destacó que las actividades no estuvieron pensadas únicamente para quienes trabajan directamente con niños y niñas, sino también para todas las áreas del Estado local, entendiendo que construir una ciudad más amigable para las infancias requiere una mirada transversal.

Una ciudad pensada desde quienes históricamente fueron poco escuchados
La jornada comenzó con una capacitación destinada exclusivamente a agentes municipales y funcionarios, de la que también participaron la ministra de Cultura de Santa Fe, Susana Rueda; el defensor provincial de Niñas, Niños y Adolescentes, Juan Cruz Giménez; el intendente Martín Gherardi y representantes de distintas áreas del municipio.
Según explicó la funcionaria, el propósito fue fortalecer una mesa de trabajo intersectorial capaz de incorporar la perspectiva de las infancias en cada política pública: “fuimos con Martín y con representantes de distintas áreas del municipio para que todos pudieran capacitarse y trabajar sobre una misma mirada. La Asociación Francesco Tonucci convoca justamente a pensar políticas públicas vinculadas con la autonomía de los niños, el uso del espacio público y el lugar que ocupan las infancias dentro de nuestras ciudades.”
Para la secretaria, ese enfoque supone un cambio cultural profundo. Durante décadas las ciudades fueron diseñadas desde una lógica eminentemente adulta, donde las decisiones se tomaban pensando en la circulación vehicular, el funcionamiento administrativo o las necesidades de los mayores. La propuesta impulsada por Francesco Tonucci invierte esa lógica y plantea que una ciudad adecuada para niñas y niños termina siendo una ciudad mejor para toda la comunidad.

El Consejo de Niñas y Niños: cuando las infancias participan de las decisiones públicas
Uno de los pilares de ese modelo es el Consejo de Niñas y Niños, un espacio que funciona en Pueblo Esther desde hace varios años y que reúne actualmente a unos veinte chicos y chicas que se encuentran periódicamente para debatir, elaborar propuestas y expresar su mirada sobre distintos aspectos de la vida cotidiana de la ciudad.
La experiencia, coordinada por Anahí Martino y Estefanía Luz Schneider, busca reproducir el funcionamiento de un cuerpo deliberativo, pero con una diferencia fundamental: las agendas no las define el mundo adulto, sino los propios niños: “tenemos la dicha de contar con un Consejo de Niños y Niñas que trabaja de una manera muy similar a un Concejo Deliberante, pero abordando los intereses y las preocupaciones de ellos mismos. Hablan sobre su autonomía, sobre cómo quieren vivir la ciudad, sobre la escuela, la salud y todo aquello que consideran importante desde su propia mirada.”
Actualmente participan alrededor de veinte niños y niñas, aunque la Municipalidad ya analiza crear un espacio específico para adolescentes que egresaron del Consejo y desean seguir involucrándose en este tipo de experiencias participativas.
Para Natalia, uno de los aspectos más valiosos de la reciente visita fue precisamente el encuentro que la Asociación mantuvo con el Consejo. Lejos de una actividad protocolar, la jornada se transformó en un espacio de escucha donde los chicos pudieron debatir, formular preguntas y expresar libremente sus ideas sobre la ciudad en la que viven: “tuvimos la posibilidad de compartir toda una mañana con ellos. Se armó una ronda de preguntas, de escucha y de debates que fue realmente espectacular. Los chicos nos hacen volver a las cosas más importantes de la vida, a esa mirada que muchas veces los adultos vamos perdiendo con el paso del tiempo. Fue una experiencia muy movilizadora.”

Escuchar no alcanza: las ideas tienen que transformarse en políticas públicas
Sin embargo, la funcionaria remarcó que el verdadero desafío comienza después de la escucha. Según explicó, el sentido del Consejo no es únicamente brindar un espacio de participación simbólica, sino garantizar que las propuestas formuladas por niñas y niños tengan consecuencias concretas sobre las decisiones que toma el Estado: “es muy importante pensar la ciudad desde la mirada de los niños y las niñas, porque durante muchos años las ciudades fueron construidas desde una perspectiva muy adultocéntrica. Pero no alcanza con darles la palabra; lo importante es que aquello que proponen pueda verse reflejado después en una política pública, en una obra o en el diseño de un espacio público.”
Ese proceso ya comenzó a materializarse en Pueblo Esther. Entre las iniciativas impulsadas a partir de las propuestas surgidas dentro del Consejo aparecen las mini plazas distribuidas en distintos sectores de la ciudad y un nuevo proyecto que actualmente se encuentra en desarrollo: la creación de corredores seguros para que niños y niñas puedan desplazarse con mayor autonomía hacia la escuela.





