El comandante Luis Ayala y el cabo primero Diego Pereyra, integrantes del Cuerpo Activo de Bomberos Voluntarios de Pueblo Esther y de la brigada USAR ARG-15 de la Federación Santafesina de Bomberos Voluntarios, participaron de la misión internacional desplegada en La Guaira tras el devastador terremoto que afectó a Venezuela. En diálogo con Enlace de Noticias, compartieron una experiencia marcada por el compromiso humanitario, el trabajo técnico y el profundo vínculo construido con las familias afectadas.
Cuando ocurre una catástrofe de gran magnitud, el trabajo de los equipos de búsqueda y rescate comienza donde para otros resulta imposible avanzar. Detrás de cada intervención hay años de capacitación, protocolos internacionales, tecnología especializada y, sobre todo, una profunda vocación de servicio.
Ese compromiso llevó al comandante Luis Ayala y al cabo primero Diego Pereyra, ambos integrantes del Cuerpo Activo de Bomberos Voluntarios de Pueblo Esther, a integrar la delegación argentina que viajó a La Guaira, Venezuela, para colaborar en las tareas de búsqueda y rescate tras el terremoto que devastó esa región.
Los dos forman parte de USAR ARG-15, la brigada de búsqueda y rescate urbano de la Federación Santafesina de Bomberos Voluntarios, acreditada internacionalmente para intervenir en emergencias de gran escala.
Una acreditación construida durante más de diez años
Durante la entrevista, Luis Ayala explicó que la participación en Venezuela fue posible gracias al proceso de profesionalización que atravesó la brigada santafesina durante la última década: “la USAR ARG-15 es una brigada de la Federación Santafesina de Bomberos Voluntarios acreditada hace un año. Hace más de diez años que veníamos intentando acreditar esa brigada. Era un objetivo que tenía la Federación y el año pasado pudimos lograrlo con mucho trabajo y sacrificio.”
La acreditación permitió que Santa Fe quedara integrada al reducido grupo de brigadas nacionales habilitadas para responder ante emergencias internacionales, motivo por el cual fueron convocados tras el sismo que afectó a Venezuela. En total viajaron 40 brigadistas y tres perros especializados en búsqueda, junto a equipos provenientes de otras provincias argentinas.
“Es imposible imaginar una tragedia de esa magnitud”
Para Diego Pereyra fue su primera misión internacional de semejante dimensión. La imagen que encontró al llegar a La Guaira quedó grabada para siempre: “la verdad que para mí fue la primera experiencia de gran magnitud. Bastante aterradora la primera imagen y por ahí te da esa necesidad de empezar a ayudar rápidamente. Pero hay procesos y procedimientos que hay que respetar.”
Luis Ayala, que ya había participado en operativos como el derrumbe de calle Salta en Rosario y el edificio de Villa Gesell, aseguró que la magnitud del desastre superó cualquier experiencia previa: “era inimaginable. Son decenas de kilómetros de edificios en el piso, mucha gente en la calle. La verdad que fue bastante impactante y creo que, por más que uno se lo quiera imaginar, es imposible.”
Un trabajo guiado por protocolos internacionales
Los bomberos explicaron que cada brigada recibe una misión específica apenas llega al país afectado. En el caso de Santa Fe, la primera tarea consistió en descartar la existencia de personas con vida mediante perros especializados, equipos de búsqueda técnica y una evaluación estructural previa realizada por un arquitecto integrante del grupo.
“Cuando llega la brigada se presenta en la UCC, donde asignan el sector y las tareas específicas. Nuestra primera misión fue descartar personas vivas. Después nos tocó la extracción de cuerpos. Siempre evaluando primero la seguridad porque nosotros tenemos que ser la solución y no parte del problema” comentó Luis Ayala
Durante uno de esos operativos, un sensor detectó una posible señal de vida: “uno de los sensores marcó vida. Trabajamos casi 36 horas en ese sector hasta que, de un momento para otro, se perdió la señal. Siempre hablamos con la familia con la verdad, explicando qué posibilidades había y cuáles eran los riesgos” expresó Luis Ayala sobre la experiencia y el contacto permanente con las familias.
Más allá del trabajo técnico, ambos coincidieron en que el contacto con los familiares de las víctimas fue uno de los momentos más difíciles de la misión. Luis sostuvo que, incluso en las situaciones más dolorosas, eligieron mantener siempre una comunicación honesta: “creo que lo más importante es ir con la verdad. Aunque sea cruda, hay que decir la verdad porque no podemos generar ilusión en la gente. Tanto en Venezuela como en cualquier lugar donde nos toca trabajar” expresó.
Con el correr de los días se generó un fuerte vínculo con los vecinos de La Guaira. “Después de muchas horas de trabajo se formó una relación dentro del lugar. Recibimos mucho respeto por parte de la gente de Venezuela. Cuando llegó el momento de irnos fue muy triste. La gente nos pedía que no nos fuéramos porque sentían que ya no iban a recibir más ayuda” comentó Luis quien reconoció que ese momento terminó desbordando emocionalmente a todos los integrantes de la brigada: “más allá de la parte profesional, también somos seres humanos. Tenemos un corazón, sangre, sentimientos. Tratamos de ponernos en el lugar de ellos y terminamos llorando entre todos.”
La otra familia que espera en casa
Cada misión internacional también implica dejar atrás la propia familia. Los bomberos contaron que esa fue una de las decisiones más difíciles antes de viajar: “la parte de la familia es la más difícil que nos toca vivir, sobre todo para los que somos padres. Sabemos que es una experiencia muy importante desde lo profesional, pero también sabés que dejás personas que están preocupadas esperándote. Por eso cada vez que podía llamaba para decirles que estábamos bien” expresaron.
Una experiencia que también fortalece el trabajo de los bomberos argentinos
Además de la tarea operativa, la misión permitió compartir conocimientos con brigadas de distintos países.
Durante los primeros relevamientos trabajaron junto a rescatistas de Ecuador, Venezuela y otros equipos internacionales, intercambiando experiencias y protocolos de intervención. “Nos cruzamos con ecuatorianos, venezolanos y otros grupos USAR. Intercambiamos comentarios, experiencias y contactos. Siempre se aprende trabajando con otros equipos” comentaron
La participación de Luis Ayala y Diego Pereyra en Venezuela representa también un reconocimiento al trabajo que desde hace años realizan los Bomberos Voluntarios de Pueblo Esther y la Federación Santafesina para alcanzar estándares internacionales de respuesta ante emergencias.
En escenarios donde el dolor parece no tener dimensiones, la misión de estos equipos no se limita a remover escombros o aplicar protocolos de rescate. También consiste en acompañar, contener y brindar una respuesta profesional a comunidades que atraviesan algunos de los momentos más difíciles de sus vidas. Esa fue, según dejaron en claro ambos bomberos, la verdadera razón por la que decidieron estar allí.





