Un informe de Inquilinos Agrupados revela que uno de cada cinco hogares debió mudarse por no poder pagar el alquiler, mientras crecen el endeudamiento, el pluriempleo y la vulnerabilidad habitacional en Argentina.
La crisis habitacional continúa profundizándose en Argentina. Un informe elaborado por Inquilinos Agrupados y la Federación de Inquilinos Nacional advierte que el acceso y la permanencia en una vivienda alquilada se volvió cada vez más difícil para miles de familias. Los datos correspondientes a junio de 2026 muestran un escenario marcado por el aumento sostenido de los alquileres, el crecimiento del endeudamiento y el incremento de las mudanzas forzosas por motivos económicos.
La Encuesta Nacional Inquilina relevó la situación de 808 hogares de 16 provincias entre el 5 y el 24 de junio. Uno de los indicadores más preocupantes señala que el 29,7% de los hogares se encuentra en una situación de “emergencia habitacional”, es decir, combina distintos factores de vulnerabilidad como una alta proporción del ingreso destinada al alquiler, endeudamiento, atrasos en los pagos o mudanzas obligadas por no poder afrontar los costos de la vivienda.
El alquiler absorbe una parte cada vez mayor del ingreso
El estudio muestra que el alquiler mediano a nivel nacional alcanzó los 656.500 pesos mensuales y que, en promedio, los hogares destinan el 40% de sus ingresos únicamente al pago del alquiler. Sin embargo, la situación resulta aún más crítica para casi la mitad de los inquilinos: el 48,5% debe destinar el 50% o más de sus ingresos para sostener la vivienda.
La mayoría de los contratos, además, incorpora mecanismos de actualización muy frecuentes. El 78% de los encuestados indicó que el valor del alquiler se ajusta cada tres o cuatro meses, mientras que el 65% de esos contratos utiliza el Índice de Precios al Consumidor (IPC), sin considerar la evolución de los salarios. A esto se suma que el 5,8% alquila sin contrato escrito, una situación que deja a miles de familias sin protección legal.
El informe también evidencia fuertes diferencias territoriales. Mientras el alquiler mediano en la Ciudad de Buenos Aires asciende a 700.000 pesos, en la provincia de Buenos Aires alcanza los 600.000 y en el resto del país ya llega a los 665.000 pesos, una cifra que incluso supera a la registrada en territorio bonaerense.
Mudanzas forzosas: un fenómeno que no deja de crecer
Uno de los datos que más preocupa es el incremento de las mudanzas motivadas por la imposibilidad de afrontar el alquiler.
El informe revela que el 20% de los hogares inquilinos tuvo que abandonar la vivienda porque ya no podía pagarla. Se trata del registro más alto desde que comenzó a realizarse esta encuesta trimestral y representa que uno de cada cinco hogares atravesó un desalojo económico.
La presión es todavía mayor fuera de la Ciudad de Buenos Aires, donde las mudanzas forzosas presentan porcentajes superiores a los registrados en la capital del país.
Familias numerosas: las más perjudicadas
Otro aspecto que destaca el informe es la situación de los hogares con mayor cantidad de integrantes.
Mientras los ingresos familiares permanecen prácticamente estancados entre los hogares de dos, tres y cuatro personas —alrededor de los 2,3 millones de pesos mensuales—, el costo del alquiler continúa aumentando conforme se necesitan viviendas con más ambientes.
Como consecuencia, el ingreso disponible por integrante cae de manera significativa. Después de pagar el alquiler, una persona que vive sola dispone, en promedio, de 950 mil pesos mensuales. En cambio, en un hogar integrado por cuatro personas ese ingreso disponible desciende a apenas 367 mil pesos por integrante.
El documento concluye que esta dinámica convierte al alquiler en un mecanismo regresivo que afecta con mayor intensidad a las familias con hijos, ya que el aumento del costo de la vivienda no encuentra un correlato en el crecimiento de los ingresos.
Endeudarse para comer y para pagar el alquiler
La investigación también pone de manifiesto un fuerte crecimiento del endeudamiento entre los hogares inquilinos.
El 72,9% de las familias declaró mantener deudas activas, el nivel más alto registrado por la encuesta desde su creación. Más de la mitad de esas deudas fueron tomadas para comprar alimentos, mientras que otro 37% reconoció haberse endeudado para poder pagar el alquiler. Además, el 66% recurrió al financiamiento mediante tarjetas de crédito, profundizando una lógica de refinanciación permanente.
El endeudamiento presenta niveles aún más elevados en el interior del país y en la provincia de Buenos Aires que en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, reflejando que menores costos de alquiler no necesariamente implican una mejor situación económica cuando los ingresos también son inferiores.
La encuesta advierte además que la sobrecarga del alquiler y las deudas forman parte de una misma dinámica. Entre quienes destinan más del 70% de sus ingresos al alquiler, el 73% ya presenta atrasos en el pago de sus obligaciones económicas. Incluso ocho de cada diez personas que se endeudaron para afrontar las expensas se encuentran actualmente en mora.
Tener empleo ya no garantiza poder sostener un alquiler
Uno de los aspectos más significativos del informe es que la vulnerabilidad habitacional ya no se explica únicamente por la informalidad laboral.
El 68% de los inquilinos posee empleo registrado y, aun así, no logra cubrir adecuadamente el costo del alquiler. Paralelamente, el pluriempleo continúa creciendo: el 47% de los hogares declaró que al menos uno de sus integrantes tiene dos o más trabajos para sostener los ingresos familiares. Además, el 15% perdió algún empleo durante el último año y casi un tercio incorporó un nuevo trabajo para compensar la caída del poder adquisitivo.
Según la evolución comparativa presentada por Inquilinos Agrupados, el pluriempleo aumentó de manera sostenida durante las tres últimas mediciones y pasó del 43,1% en diciembre de 2025 al 47,4% en junio de 2026.
La vulnerabilidad habitacional sigue creciendo
El índice elaborado por la organización combina cuatro variables: el peso del alquiler sobre los ingresos, el endeudamiento, la mora y las mudanzas forzosas.
Los resultados muestran que casi tres de cada diez hogares se encuentran en el nivel de vulnerabilidad crítica. Ese grupo presenta ingresos significativamente menores que el resto de los hogares relevados y destina alrededor del 60% de sus recursos únicamente al pago del alquiler. Además, la mayoría de esos hogares está encabezada por mujeres y cuenta con empleo formal, lo que demuestra que el problema ya no responde exclusivamente a la falta de trabajo, sino a la creciente distancia entre salarios y costo de la vivienda.
Los inquilinos reclaman una nueva regulación
La encuesta también consultó cuáles deberían ser los principales ejes de una futura legislación sobre alquileres.
El 96% rechazó los mecanismos de actualización vinculados exclusivamente a la inflación y manifestó preferir que los aumentos estén relacionados con la evolución de los salarios o sean definidos mediante una negociación con intervención estatal. A su vez, el 57% consideró que las actualizaciones deberían realizarse una vez al año, el 84% reclamó contratos de tres años o más y el 85% sostuvo que los inquilinos no deberían afrontar el pago de expensas extraordinarias ni gastos administrativos.
El informe concluye que, luego de tres mediciones consecutivas, ninguno de los principales indicadores muestra señales de mejora. Por el contrario, aumentan los valores de los alquileres, las mudanzas forzosas, el endeudamiento y el pluriempleo, mientras el esfuerzo económico necesario para acceder a una vivienda continúa en niveles históricamente elevados.





