La psicóloga Valeria Baldoncini analizó en Enlace de Noticias qué es el narcisismo desde una perspectiva clínica y explicó por qué se trata de un trastorno de la personalidad que va mucho más allá del egocentrismo. Durante la entrevista también reflexionó sobre el impacto de las redes sociales, las dificultades para construir vínculos saludables y el papel que cumple la crianza en el desarrollo de la personalidad.
El término “narcisista” se volvió habitual en las conversaciones cotidianas y en las redes sociales. Sin embargo, detrás de esa palabra existe un concepto psicológico mucho más complejo que el simple hecho de ser egocéntrico o tener una autoestima elevada. Así lo explicó la psicóloga Valeria Baldoncini durante una entrevista con Enlace de Noticias, donde desarrolló las características de este trastorno de la personalidad y advirtió sobre los riesgos de utilizar el diagnóstico de manera liviana.
En primer lugar, la profesional aclaró que el narcisismo no puede definirse como un exceso de amor propio. Por el contrario, explicó que toda persona necesita una autoestima saludable para desarrollar vínculos y desenvolverse en la vida cotidiana. El conflicto aparece cuando la propia valoración depende exclusivamente de la aprobación externa.
“Todos necesitamos una cuota de amor propio para poder vivir, vincularnos y amar. El problema aparece cuando nuestra propia valoración depende completamente de la mirada del otro. Ahí es donde empieza la dificultad”, explicó Valeria, al remarcar que detrás de este funcionamiento existe una profunda fragilidad subjetiva más que una sensación genuina de superioridad. Además, recordó que el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) reconoce al narcisismo como un trastorno de la personalidad.
La psicóloga sostuvo que una de las principales dificultades radica en que quienes presentan este tipo de funcionamiento rara vez buscan ayuda terapéutica por decisión propia. Según explicó, lo más frecuente es que lleguen al consultorio quienes conviven o mantienen un vínculo cercano con una persona narcisista: “generalmente vienen la pareja, los hijos o la familia. El que padece a un narcisista es quien consulta. La persona con esta problemática difícilmente sienta que tiene algo para revisar, porque justamente no puede escucharse a sí misma ni poner en cuestión su manera de vincularse con los demás”, señaló.
Durante la entrevista, la profesional también buscó desmontar una idea frecuente: la de asociar el narcisismo con una voluntad deliberada de hacer daño. Desde su perspectiva clínica, explicó que esa interpretación suele ser equivocada: “muchas veces pensamos que la persona narcisista actúa con intención de lastimar, pero en realidad no funciona así. Esa estructura está organizada de ese modo porque todo el tiempo se está defendiendo. Vive cada situación como un ataque y responde desde ese lugar. Ese es justamente uno de los aspectos que vuelve tan complejos estos vínculos”, afirmó.
Esa forma de posicionarse frente al mundo repercute directamente en las relaciones interpersonales. La especialista explicó que las personas con un narcisismo patológico suelen tener enormes dificultades para escuchar al otro, reconocer errores o construir intercambios donde exista verdadera reciprocidad.
“No es una persona que necesariamente quiera imponerse sobre los demás. El problema es que no logra registrar al otro. Por eso discutir con un narcisista generalmente no conduce a ningún lado. Para que exista una discusión hace falta que dos personas puedan escuchar argumentos distintos, y eso resulta muy difícil cuando alguien solamente puede sostener su propia mirada”, desarrolló. Incluso recomendó evitar entrar en confrontaciones permanentes porque, según indicó, ese tipo de intercambios suelen reforzar el funcionamiento narcisista en lugar de modificarlo.
Otro de los temas abordados fue el papel que cumplen las redes sociales. Frente a la idea de que plataformas como Instagram o TikTok generan personas narcisistas, Valeria planteó una diferencia importante: “no creo que las redes sociales produzcan narcisismo. Lo que sí hacen es convertirse en un escenario ideal para alguien que necesita permanentemente la validación de los demás. Funcionan como un espejo donde la persona busca confirmar todo el tiempo quién la mira, quién la aprueba y cuánto reconocimiento obtiene”, explicó, al señalar que este tipo de herramientas pueden reforzar un funcionamiento previo, aunque no constituyen por sí mismas la causa del trastorno.
En el tramo final de la entrevista, la psicóloga reflexionó sobre la importancia de la crianza y de la tolerancia a la frustración en el desarrollo emocional de niños y adolescentes. En ese sentido, advirtió que muchos adultos intentan evitar cualquier experiencia de malestar, creyendo que de esa manera protegen a sus hijos.
“Muchas veces ponemos colchones para que nuestros hijos no sufran nunca. Sin embargo, frustrarse también forma parte de crecer. Aprender que para aprobar hay que estudiar, que para trabajar hay que asumir responsabilidades y que toda decisión tiene consecuencias es parte del desarrollo. Si evitamos permanentemente esas experiencias, después aparecen enormes dificultades para afrontar la vida adulta”, sostuvo. Además, invitó a reflexionar sobre el papel que cumplen las generaciones adultas en la formación de los jóvenes y cuestionó la tendencia a responsabilizar únicamente a las nuevas generaciones por determinadas conductas sociales.





