En su columna de salud, el Dr. Juan Carlos Singereisky abordó la lactancia materna a partir de sus beneficios para el bebé y la madre, los principales cuidados durante el amamantamiento y la necesidad de acompañar a las mujeres durante el posparto. También repasó algunos de los mitos más frecuentes vinculados con la alimentación, los medicamentos y la posibilidad de un nuevo embarazo.
En el marco de la Semana Internacional de la Lactancia Materna, el Dr. Juan Carlos Singereisky dedicó su columna de salud a analizar distintos aspectos relacionados con el amamantamiento y a poner en discusión algunos prejuicios y creencias que se fueron construyendo alrededor de esta práctica.
El médico explicó que, desde el punto de vista fisiológico, durante el último período del embarazo la mama comienza a prepararse para producir leche y que, luego del nacimiento, la succión del bebé estimula mediante hormonas —entre ellas la oxitocina— el descenso y la salida de la leche.
Según señaló, la recomendación general es que los bebés reciban lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses y que posteriormente continúen con lactancia junto con la incorporación progresiva de otros alimentos hasta los dos años, de acuerdo con las posibilidades y necesidades de cada caso.
Alimentación y defensas durante los primeros meses
Singereisky destacó que la leche materna cumple tanto una función nutricional como inmunológica, especialmente durante los primeros meses de vida. Explicó que el bebé recibe a través de ella anticuerpos que contribuyen a su protección frente a distintas enfermedades.
También señaló que, en la mayoría de los casos, la leche materna contiene los nutrientes necesarios para alimentar al bebé durante los primeros seis meses y cuestionó la idea de que existen “leches malas”. “Leche mala no existe”, sostuvo durante la columna, al explicar que en situaciones excepcionales puede ser necesario complementar la alimentación, pero que la mayoría de los bebés pueden alimentarse adecuadamente mediante la lactancia.
El especialista también resaltó otro aspecto: el beneficio económico de la lactancia en un contexto en el que las familias enfrentan altos costos para acceder a fórmulas infantiles.
La madre también necesita cuidados
Uno de los principales ejes planteados por Singereisky fue la necesidad de dejar de pensar a la mujer que amamanta únicamente como alguien que debe alimentar al bebé.
El médico sostuvo que durante los primeros meses la madre necesita acompañamiento tanto práctico como emocional. El posparto puede representar un período de importante demanda física y psicológica y, a esto, se suma la responsabilidad de cuidar y alimentar al recién nacido.
En ese sentido, planteó que la mujer debería contar con una red de apoyo que le permita afrontar las tareas cotidianas y descansar, en lugar de asumir sola todas las responsabilidades vinculadas con el bebé, el hogar y el trabajo.
Lactancia a demanda y el mito de la “leche que no alcanza”
Durante la conversación también se abordó el concepto de lactancia a demanda. Singereisky explicó que durante los primeros meses la alimentación puede organizarse de acuerdo con las necesidades del bebé, teniendo en cuenta que cada niño tiene diferentes ritmos de sueño, succión y alimentación.
A partir de los primeros meses, planteó que progresivamente pueden establecerse períodos sin lactancia que permitan organizar tanto la rutina de la madre como la del bebé.
También se refirió a una consulta frecuente entre madres primerizas: la sensación de que el bebé llora porque la leche “no lo llena”.
Según explicó, en la mayoría de los casos el llanto no significa necesariamente hambre. El bebé utiliza el llanto como principal forma de comunicación y puede hacerlo por diferentes motivos, entre ellos los cólicos intestinales, que suelen ser frecuentes durante los primeros meses.
La posición y los cuidados durante el amamantamiento
Singereisky remarcó además la importancia de que la madre encuentre una posición cómoda para amamantar y que el bebé tenga un buen agarre del pecho.
Explicó que la boca del bebé debería abarcar buena parte de la areola y no limitarse únicamente al pezón. Un agarre adecuado favorece la salida de la leche y ayuda a evitar lesiones y dolor en la madre.
También recomendó prestar atención a la hidratación y al cuidado de los pezones, especialmente frente a la aparición de grietas o molestias.
En caso de mastitis o de la necesidad de utilizar antibióticos, señaló que existen tratamientos compatibles con la lactancia y que, en determinadas situaciones, no es necesario interrumpirla. Remarcó, de todos modos, que la medicación debe estar indicada por un profesional.
El médico también explicó que la extracción y conservación de leche puede ser una alternativa para aquellas madres que deben regresar al trabajo y quieren mantener la alimentación con leche materna.
¿Amamantar impide un nuevo embarazo?
Otro de los mitos abordados durante la columna fue la idea de que una mujer que está amamantando no puede volver a quedar embarazada.
Singereisky explicó que la lactancia frecuente puede generar amenorrea y retrasar la ovulación durante los primeros meses, pero aclaró que no debe considerarse un método anticonceptivo absolutamente seguro.
Por ese motivo, señaló que existen alternativas anticonceptivas compatibles con la lactancia y que quienes busquen evitar un nuevo embarazo deben consultar con un profesional para elegir el método adecuado.
Una responsabilidad compartida
Hacia el final de la columna, el Dr. Singereisky insistió en que la lactancia no debería ser entendida como una responsabilidad exclusiva de la mujer.
“El momento posparto y de la lactancia, sobre todo los primeros dos o tres meses, es un momento muy difícil para la mujer psicológicamente”, explicó, y remarcó también el importante desgaste físico que implica la alimentación del bebé.
En ese sentido, durante la conversación también se puso en discusión la duración de las licencias por paternidad y la necesidad de que el cuidado durante los primeros meses sea asumido de manera compartida.
“No hay que ayudar a nadie, hay que compartir y hacerse cargo”, planteó Singereisky, al señalar que la crianza debe ser una responsabilidad compartida dentro de cada familia y que el Estado también debería generar condiciones que permitan acompañar ese proceso.
La columna cerró con una idea central: la lactancia puede ser un momento de enorme importancia para el vínculo entre la madre y el bebé, pero para que pueda desarrollarse de manera adecuada también es necesario cuidar y acompañar a quien amamanta.





