La concejala del Partido Justicialista se refirió a la discusión que mantuvo con su par de Unidos para Cambiar Santa Fe durante la sesión del martes. Cappelletti sostuvo que el intercambio debe entenderse como parte del debate político y legislativo, aunque cuestionó que las diferencias sean llevadas al plano personal. Además, explicó sus objeciones a dos proyectos que estaban siendo analizados y planteó la necesidad de respetar la técnica legislativa para que las iniciativas puedan transformarse efectivamente en políticas públicas.
El cruce verbal protagonizado por las concejalas Carina Cappelletti y Kiney Compiano durante la sesión del martes del Concejo Municipal de Pueblo Esther generó repercusiones en redes sociales y abrió una discusión sobre la dinámica interna del cuerpo legislativo. En diálogo con Portal Enlace, Cappelletti relativizó el episodio y sostuvo que las diferencias expresadas durante la sesión forman parte de la discusión política que debe darse dentro del Concejo. La concejala explicó que el encuentro tenía como objetivo formalizar el ingreso de los proyectos elaborados durante el período de receso y definir las comisiones que deberían analizarlos, pero que durante ese tratamiento surgieron diferencias respecto de la naturaleza y el procedimiento legislativo de algunas iniciativas. En particular, cuestionó la presentación de un proyecto para crear una escuela de oficios y otro referido a un supuesto plan estratégico de contingencia frente a las inundaciones en la zona de la bajada Barbie. “Yo lo entiendo como parte de la discusión política”, sostuvo Carina al referirse al cruce con Compiano.
La primera de las discusiones estuvo vinculada con un proyecto presentado por Carolina Malatesta para la creación de una escuela de oficios, iniciativa que Cappelletti aclaró que no cuestionaba por su objetivo sino por la forma en que fue presentada. Según explicó, el planteo no debía ingresar inicialmente como un proyecto de ordenanza, sino como una petición que posteriormente pudiera ser reformulada y encuadrada dentro de la herramienta legislativa correspondiente. La concejala sostuvo que una ordenanza requiere una estructura determinada y, cuando implica una erogación, debe contemplar también de dónde surgirán los recursos necesarios para llevar adelante aquello que propone. “Nadie está en contra de crear una escuela de oficios, de hecho no era el ámbito para discutirlo”, explicó, para luego remarcar que su planteo estaba relacionado con la técnica legislativa y no con el contenido de la iniciativa.
Cappelletti también cuestionó otro proyecto presentado por el bloque de Unidos para Cambiar Santa Fe, relacionado con un plan estratégico de contingencia frente a las inundaciones en la zona de la bajada Barbie. Según su interpretación, el expediente no constituía un verdadero plan de contingencia sino un pedido de informe al Departamento Ejecutivo para conocer si se estaban realizando obras destinadas a evitar inundaciones en ese sector de la ciudad. La concejala sostuvo que esa diferencia no es solamente una cuestión de denominación, porque cada herramienta legislativa tiene un procedimiento y una finalidad determinada dentro del funcionamiento del Concejo. “No podés ponerle plan estratégico de contención a un pedido de informe que se le hace a la municipalidad”, afirmó, al explicar que consideraba necesario enviar el expediente a la comisión correspondiente para readecuarlo y obtener la información requerida con mayor rapidez.
La discusión sobre esos expedientes fue, según relató Carina, el marco en el que se produjo el intercambio con Compiano. La concejala sostuvo que las diferencias políticas no deberían convertirse en enfrentamientos personales y afirmó que está dispuesta a discutir y confrontar posiciones dentro del ámbito legislativo. “Si no te gusta una interpelación en un proyecto, te puede enojar, hay que discutir políticamente esto”, señaló, al remarcar que las discusiones forman parte de la función de quienes integran el Concejo. En su análisis, el problema aparece cuando una crítica o una observación sobre un proyecto es interpretada como una cuestión personal y genera una respuesta que desplaza el eje de la discusión legislativa. “Yo le bajo el tenor en relación a cruce verbal, yo lo entiendo como una discusión política; el problema es que esto se ponga a título personal”, afirmó.
La concejala también planteó una crítica más general sobre el funcionamiento del cuerpo y sobre la necesidad de mejorar la calidad técnica de los proyectos que llegan al recinto. Según explicó, el Concejo de Pueblo Esther cuenta con recursos limitados y no dispone de un presupuesto amplio para contratar asesorías especializadas en cada uno de los temas que debe abordar, por lo que muchas veces los ediles necesitan recurrir a las áreas técnicas del municipio para encontrar la viabilidad de determinadas iniciativas. Carina sostuvo que esa situación debería ser entendida como parte de la dinámica habitual del trabajo legislativo y no como una descalificación hacia quienes presentan proyectos. “Es un consejo muy austero y es un consejo que no tiene, por ejemplo, un presupuesto para tener asesorías en muchísimas situaciones”, explicó. En ese contexto, consideró que cuando un proyecto necesita conocimientos específicos de ingeniería, arquitectura u otras disciplinas, es necesario generar mecanismos de articulación con las áreas que cuentan con esa expertise para poder convertir las propuestas políticas en iniciativas técnicamente viables.
Otro de los puntos que apareció durante la sesión fue el rol de la Secretaría Legislativa en la admisión de los proyectos. Cappelletti consideró que no corresponde trasladar a esa dependencia la responsabilidad por determinar si una iniciativa está correctamente planteada, porque esa discusión debe ser asumida por los propios concejales que integran el cuerpo. “No es la secretaria legislativa la que tiene que plantear eso, lo tenemos que plantear nosotros, lo tiene que plantear el cuerpo de concejales”, sostuvo. Desde su perspectiva, cada edil tiene la responsabilidad de leer, analizar y comprender las herramientas que utiliza para presentar una iniciativa, y posteriormente discutir con el resto del cuerpo si corresponde modificarla, enviarla a una comisión o reformularla. En ese sentido, sostuvo que su bloque tiene claro el procedimiento y que, cuando detecta que un expediente no reúne las condiciones necesarias para ser una ordenanza, propone que sea readecuado en lugar de avanzar con una discusión que considera técnicamente incorrecta.
La discusión por la escuela de oficios
Uno de los cuestionamientos más desarrollados por Cappelletti durante la entrevista estuvo relacionado con el proyecto para crear una escuela de oficios. La concejala sostuvo que no se trata de una necesidad nueva para Pueblo Esther y recordó que en la provincia de Santa Fe existe un antecedente concreto que, según explicó, ya permitió desarrollar capacitaciones de este tipo en la localidad. Se refirió al programa Nueva Oportunidad, creado en 2016, que tuvo distintas etapas y modalidades y que contemplaba capacitación en oficios, construcción de vínculos comunitarios y herramientas destinadas a jóvenes. Según relató, durante una etapa del programa se desarrollaron en Pueblo Esther doce cursos de capacitación a través de la Casa de la Cultura Néstor Kirchner y en articulación con la Universidad Nacional de Rosario, por los que pasaron más de 100 personas por año.
A partir de ese antecedente, Carina cuestionó que se vuelva a discutir la creación de una escuela de oficios sin aprovechar las herramientas existentes y sin articular entre los distintos niveles del Estado. Según planteó, el programa provincial dejó de tener presencia en localidades pequeñas cuando cambió su orientación y se concentró nuevamente en los grandes centros urbanos, por lo que el desafío debería ser recuperar esas capacitaciones para Pueblo Esther. La concejala también apuntó contra los sectores políticos que impulsan actualmente la iniciativa y sostuvo que, en lugar de convertir el tema en una disputa entre bloques, deberían trabajar conjuntamente para gestionar ante la Provincia la llegada de cursos de capacitación. “¿Por qué no se unen y van todos juntos en pos de la ciudadanía?”, planteó, y propuso que los distintos espacios se sienten a gestionar una escuela de oficios en conjunto. Para Cappelletti, ese tipo de articulación tendría un impacto concreto sobre jóvenes, mujeres y adolescentes de la ciudad y permitiría que la discusión política se traduzca efectivamente en oportunidades de formación.
La concejala vinculó esta discusión con una crítica más amplia a lo que considera una utilización excesiva de determinadas iniciativas con fines de exposición pública. Cappelletti sostuvo que presentar una propuesta en redes sociales o en los medios no significa necesariamente haber construido una política pública y que, en muchos casos, es necesario atravesar previamente un proceso técnico y administrativo para determinar si una idea puede implementarse. “No es una ordenanza, es una decisión política, no se hace política para la tribuna”, afirmó al referirse al proyecto de la escuela de oficios. En su planteo, el desafío de los concejales debería consistir en generar acuerdos y gestiones que permitan que las propuestas lleguen efectivamente a los vecinos y no queden solamente como anuncios. Por eso insistió en la necesidad de que los distintos espacios políticos puedan dejar momentáneamente de lado las disputas partidarias cuando existe una problemática concreta que puede ser abordada mediante la gestión conjunta.
El cruce y las diferencias políticas
Más allá del contenido específico de los expedientes que originaron la discusión, Cappelletti sostuvo que el intercambio con Compiano debe ser entendido dentro de una dinámica política normal en un cuerpo legislativo. La concejala afirmó que no le teme a las discusiones ni a los cruces verbales y que considera que el debate forma parte inseparable de la tarea de quienes fueron elegidos para representar posiciones diferentes. Sin embargo, marcó como límite que esas diferencias no se transformen en conflictos personales o en situaciones que impidan discutir el contenido de los proyectos. “Las discusiones se dan todas, yo siempre lo dije, yo no le temo a la discusión política, yo no le temo al cruce verbal, esto es parte de la discusión política”, expresó. A su entender, la confrontación puede ser incluso necesaria cuando existen posiciones diferentes, siempre que permanezca dentro del ámbito de la discusión legislativa y no termine afectando el trabajo institucional.
La entrevista también permitió conocer la posición de Cappelletti respecto de otro de los temas que el Concejo viene discutiendo: el proyecto de declaración relacionado con la extranjerización de tierras y la defensa de la propiedad y los recursos nacionales. La concejala explicó que el proyecto que presentó su bloque mantiene vigencia pese a los cambios producidos durante su tratamiento en el Congreso Nacional, ya que considera que la discusión sobre el acceso y control de la tierra continúa siendo un tema de relevancia. También vinculó esta iniciativa con otras posiciones que el bloque ya adoptó en el Concejo, entre ellas una declaración en defensa del río Paraná y en contra del dragado a 44 pies. Según señaló, distintos proyectos presentados por su bloque, organizaciones y vecinos serán unificados para su tratamiento conjunto.
En este punto, Carina también cuestionó las posiciones que podrían adoptar otros bloques del Concejo y sostuvo que espera que se mantenga el acompañamiento que algunos espacios brindaron anteriormente a iniciativas vinculadas con la defensa del Paraná. Sus declaraciones muestran que el cruce protagonizado durante la sesión no aparece aislado de un escenario de diferencias políticas más amplias dentro del cuerpo legislativo, donde existen posiciones contrapuestas sobre el rol del Estado, la gestión municipal y las políticas provinciales y nacionales. Sin embargo, la concejala insistió en que esas diferencias deben canalizarse mediante el debate institucional. “Esto no va en detrimento de pelear y de luchar por la calidad de vida de nuestros vecinos y vecinas, esto es parte de un proceso legislativo”, sostuvo. De esta manera, buscó separar el episodio puntual de cualquier ruptura institucional y ubicarlo dentro de una discusión política que, según su interpretación, forma parte de la dinámica cotidiana de un Concejo deliberante.
El episodio entre Cappelletti y Compiano dejó expuestas, de todos modos, diferencias que exceden el cruce verbal ocurrido durante la sesión. La discusión puso sobre la mesa distintas maneras de entender el trabajo legislativo, desde la presentación y encuadre formal de los proyectos hasta la relación entre las iniciativas de los concejales y las políticas que deben llevar adelante los gobiernos municipal y provincial. Cappelletti plantea que el Concejo debe mejorar la calidad técnica de sus expedientes y evitar que las propuestas queden reducidas a anuncios, mientras que también reclama mayor articulación entre los distintos espacios políticos cuando existen necesidades concretas de la comunidad. En paralelo, reivindica la confrontación política como parte del funcionamiento democrático, pero establece como límite que las diferencias no se trasladen al terreno personal. Así, el cruce de la sesión del martes terminó abriendo una discusión más amplia sobre cómo se construyen, se debaten y finalmente se convierten en políticas públicas las iniciativas que llegan al Concejo de Pueblo Esther.





