En su habitual columna de política internacional en Enlace de Noticias, la analista Adriana “La Tana” Rossi abordó la crisis política que atraviesa Bolivia, las denuncias de corrupción que salpican al gobierno de Rodrigo Paz y los vínculos con el entorno del presidente argentino Javier Milei. También analizó el nuevo escenario internacional marcado por Donald Trump, las tensiones con sus aliados, el crecimiento del gasto militar y una carrera armamentista que atraviesa a Europa y Asia. Para Rossi, el debilitamiento de los organismos internacionales y la pérdida de capacidad de Estados Unidos para sostener su influencia están dando lugar a una profunda reconfiguración del orden mundial.
La situación política de Bolivia fue uno de los principales ejes de la columna de Adriana Rossi, quien describió un escenario atravesado por denuncias de corrupción, conflictos internos y cuestionamientos que ponen en duda la gobernabilidad del gobierno de Rodrigo Paz. La analista vinculó parte de esta crisis con la influencia que habría adquirido en el poder un asesor relacionado con el entorno político de Javier Milei y con organismos de inteligencia y seguridad de Estados Unidos. Según explicó, este personaje habría tenido una fuerte influencia sobre las decisiones del gobierno boliviano a partir de sus vínculos con la CIA y la DEA, en un proceso de acercamiento entre Bolivia y Estados Unidos después del período de gobierno del Movimiento al Socialismo. “Bolivia estuvo gobernada por este señor”, sostuvo Rossi, al describir el nivel de influencia que, según su análisis, habría alcanzado el asesor dentro de la administración de Paz.
La crisis, de acuerdo con la especialista, se profundizó a partir de una serie de denuncias relacionadas con negocios vinculados a los recursos naturales y al sector energético. Rossi mencionó particularmente operaciones relacionadas con el litio, el petróleo, los minerales y el combustible, al tiempo que vinculó esas denuncias con empresas que habrían comenzado a operar durante el actual proceso político boliviano. Uno de los episodios que, según relató, permitió poner el foco sobre la trama de corrupción fue el hallazgo de un cargamento ilegal de oro, a partir del cual posteriormente aparecieron otras denuncias sobre negociados. “Una corrupción que se empezó a develar cuando se encontraron 186 kilogramos de oro en un cargamento ilegal”, explicó, para luego describir cómo las investigaciones fueron ampliando el alcance del escándalo.
La crisis del combustible y el impacto sobre la sociedad boliviana
Para Rossi, uno de los aspectos más graves del escenario boliviano estuvo relacionado con la crisis de abastecimiento de combustible y dólares, que terminó generando protestas y bloqueos durante varias semanas. La analista explicó que parte del combustible que debía abastecer al mercado interno habría sido derivado hacia otros mercados mediante intermediarios, en una operatoria que también habría generado beneficios económicos para quienes participaban de ella. A esto se sumaron denuncias por adulteración del combustible, una situación que habría afectado a miles de vehículos y profundizado el malestar social. “No solo adulteraron también el combustible y eso afectó como a 56.000 vehículos”, señaló Rossi, al describir las consecuencias que tuvo la crisis sobre la población.
El conflicto trascendió rápidamente el plano económico y pasó a convertirse en un problema político para el gobierno de Paz. Según Rossi, las protestas de mineros y comunidades indígenas, junto con los bloqueos que paralizaron durante semanas distintos puntos del país, terminaron debilitando la capacidad del Ejecutivo para sostener acuerdos políticos. La pérdida de apoyo de sectores que inicialmente habían respaldado al gobierno profundizó todavía más el escenario de incertidumbre. “La gobernabilidad está en entredicho”, resumió la analista, al explicar que distintos dirigentes comenzaron a evaluar alternativas frente a la crisis y que incluso aparecieron conversaciones entre sectores políticos enfrentados para analizar un eventual nuevo escenario institucional.
La situación también tiene una dimensión regional porque, según Rossi, el caso boliviano vuelve a poner en discusión el papel que tienen los Estados Unidos en los procesos políticos latinoamericanos. La analista recordó que el asesor involucrado había formado parte del entorno de Milei y que el propio presidente argentino salió públicamente en su defensa frente a algunas de las acusaciones. Desde su perspectiva, esa relación no puede ser analizada como un hecho aislado porque forma parte de un proceso más amplio de alineamientos políticos que atraviesa actualmente a América Latina. Rossi señaló además que las denuncias vinculadas con Bolivia podrían terminar salpicando al gobierno argentino, aun cuando desde Buenos Aires se intente tomar distancia del conflicto.
Trump y una política exterior basada en la presión
El segundo gran eje de la columna estuvo puesto en Donald Trump y en la política exterior estadounidense. Rossi describió al presidente norteamericano como un dirigente que atraviesa un escenario de creciente confrontación con sus propios aliados, con disputas comerciales, amenazas y cuestionamientos hacia distintos países que no acompañaron las posiciones de Washington. Uno de los ejemplos mencionados fue el conflicto con Canadá, después de que se interrumpieran negociaciones comerciales y Trump amenazara con aplicar aranceles del 50 por ciento. Para la especialista, esa tensión no puede analizarse solamente como una disputa comercial porque pone en riesgo acuerdos regionales que durante décadas estructuraron las relaciones económicas de América del Norte.
Rossi también relacionó esta política de presión con las consecuencias de la guerra contra Irán y con la percepción de que Estados Unidos no consiguió alcanzar los objetivos que se había propuesto. Según su análisis, Washington está comenzando a enfrentar dificultades materiales para sostener simultáneamente distintos frentes militares y alianzas internacionales. “Los aliados están empezando a dar cuenta que no van a poder confiar en la posibilidad de que los Estados Unidos los proteja”, afirmó, y vinculó esa situación con la falta de armamento suficiente para responder a distintos escenarios de conflicto. La analista planteó que esta situación obliga a países como Corea del Sur, Japón y otros aliados estadounidenses a replantear sus propias estrategias de defensa.
Europa y Asia avanzan hacia una nueva carrera armamentista
En ese contexto, uno de los aspectos que más preocupan a Rossi es el crecimiento del gasto militar y la carrera armamentista que comienza a instalarse en distintas regiones. La especialista mencionó el incremento de las capacidades militares de países europeos como Polonia, Letonia, Estonia y Alemania, mientras que en Asia aparecen tensiones cada vez mayores alrededor de Taiwán, China, Corea y Japón. Para Rossi, esta dinámica no solamente representa un problema desde el punto de vista geopolítico, sino que también puede tener consecuencias económicas importantes. “En Europa hay una carrera armamentista muy fuerte que va a influir negativamente en la economía”, sostuvo.
La discusión sobre el gasto militar también llevó a Rossi a plantear una cuestión histórica vinculada con el desarrollo tecnológico. La analista recordó que algunas tecnologías que actualmente forman parte de la vida cotidiana tuvieron inicialmente un desarrollo relacionado con la industria militar, como ocurrió con Internet. Sin embargo, consideró que el gasto en defensa solamente puede generar un retorno social si los avances tecnológicos desarrollados para el ámbito militar posteriormente son trasladados al sector civil. “Si todas las investigaciones que se hacen en el campo militar se trasladan después al campo civil, porque eso ha pasado, hay algunos avances en el sector militar que pueden servir a la sociedad civil y allí sí hay como un retorno”, explicó. De lo contrario, advirtió, el incremento del gasto militar representa una pérdida de recursos que podrían destinarse a otras áreas.
Japón ocupa un lugar particular dentro de este escenario porque enfrenta un debate interno sobre la posibilidad de incrementar sus capacidades militares, incluyendo la discusión alrededor de las armas nucleares. Rossi recordó que se trata de un país marcado históricamente por los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki y que, por esa razón, existe una fuerte resistencia social frente a cualquier posibilidad de avanzar hacia un mayor desarrollo de armamento nuclear. Al mismo tiempo, las tensiones territoriales con China y Rusia, junto con la situación de Taiwán y Corea, están modificando las prioridades estratégicas de la región. “Todo se complica y todo se arma”, sintetizó Rossi al describir un escenario en el que distintos países parecen prepararse para un eventual deterioro de las condiciones de seguridad internacional.
El debilitamiento de los organismos internacionales
Para la analista, todos estos procesos forman parte de una transformación mucho más profunda: la reconfiguración del orden mundial. Rossi sostuvo que el sistema internacional atraviesa una etapa en la que las instituciones multilaterales están perdiendo capacidad para intervenir y contener los conflictos. En particular, señaló el debilitamiento de las Naciones Unidas y de otros organismos internacionales frente a la creciente lógica de confrontación entre los Estados. “Hay una reconfiguración del orden mundial, hay que ver qué pasa, pero la verdad que está perdiendo mucha fuerza la Organización de las Naciones Unidas, están perdiendo fuerza los organismos internacionales y es un sálvese quien pueda”, afirmó.
Esta pérdida de peso de las instituciones multilaterales genera, según Rossi, un escenario en el que cada Estado comienza a priorizar su propia capacidad de defensa y supervivencia. El resultado es una dinámica que puede profundizar los conflictos que justamente se pretende evitar, porque mientras un país incrementa su gasto militar sus vecinos responden haciendo lo mismo. La especialista planteó que este fenómeno ya puede observarse en Europa y Asia, donde distintos gobiernos están aumentando sus presupuestos de defensa y revisando sus estrategias militares. La pregunta que queda abierta es hasta dónde puede avanzar esta dinámica sin generar consecuencias económicas y políticas difíciles de revertir.
En ese marco, Rossi también puso sobre la mesa una información publicada por The Washington Post acerca de la posibilidad de que Estados Unidos analice trasladar parte de su presencia militar en Medio Oriente hacia otras zonas, incluyendo África y el Mediterráneo. La hipótesis, según explicó, estaría relacionada con los daños sufridos por distintas instalaciones militares estadounidenses en la región y con la necesidad de evaluar si resulta conveniente reconstruir esas bases o establecer nuevos puntos de apoyo. “Se repliega el imperio, podríamos decir”, interpretó la analista, aunque aclaró que todavía no existe certeza sobre si ese movimiento finalmente se concretará.
Un mundo en movimiento
El análisis de Rossi dejó planteado un escenario internacional en el que distintos conflictos, aunque puedan parecer desconectados entre sí, forman parte de una misma transformación. Bolivia atraviesa una crisis política y de gobernabilidad que vuelve a poner en discusión la influencia de Estados Unidos en América Latina; Trump profundiza su política de presión sobre aliados y adversarios; Europa incrementa su gasto militar; Japón y otros países asiáticos revisan sus estrategias de defensa; y las instituciones internacionales pierden capacidad para actuar como espacios de mediación. La especialista entiende que el mundo está ingresando en una etapa de mayor incertidumbre, donde las alianzas tradicionales ya no parecen tener la misma solidez y donde cada país comienza a prepararse para escenarios de mayor confrontación. En ese contexto, comprender cómo se mueven las distintas piezas del tablero internacional resulta indispensable para interpretar también los acontecimientos que impactan sobre América Latina y Argentina.





