Maite Castañeda debutó en Muay Thai y contó su experiencia en el ring

La joven de 17 años, integrante de Dojo Témpano Style, participó de una exhibición de Muay Thai en Funes. Junto a su entrenador Jonathan Seresa visitó el programa “Garra y Gambeta”, donde habló sobre sus primeros pasos en la disciplina, los nervios de su primera pelea y los valores que transmite este deporte.

Maite Castañeda tiene 17 años y hace aproximadamente un año y medio que comenzó a practicar Muay Thai. Después de haber pasado por disciplinas como natación y patín, encontró en este arte marcial una actividad que despertó rápidamente su interés. “Los deportes así tranquilos me aburrían”, contó durante la entrevista en “Garra y Gambeta”, y explicó que también influyó el antecedente de su hermano y su papá, que habían practicado la disciplina.

Su primera experiencia competitiva llegó recientemente en Funes, donde participó de una exhibición. Para Maite, que hasta ese momento había vivido el deporte principalmente desde los entrenamientos, subir al ring significó enfrentarse a una situación completamente diferente. Sin embargo, lejos de los temores que podía generar el debut, aseguró que se sintió segura y que los nervios aparecieron más por la tensión del momento que por miedo a recibir golpes.

Una primera pelea marcada por los nervios

La joven relató que durante el combate llegó a olvidarse de algunos de los movimientos que había practicado durante los entrenamientos. “Se me fue todo de la cabeza, lo que había practicado, lo que había hecho todo”, recordó entre risas. Después del primer round, incluso le contó a su entrenador que se había olvidado de los codos y las rodillas y que necesitaba tomar agua porque tenía la boca completamente seca.

Jonathan Seresa explicó que esas situaciones forman parte del aprendizaje de cualquier competidor. La respiración, los movimientos y la capacidad de administrar el esfuerzo se incorporan fundamentalmente con la experiencia. En el caso de Maite, destacó que tuvo una muy buena actuación y que, al tratarse de una exhibición, no hubo un resultado oficial, aunque consideró que si hubiera sido una pelea competitiva, podría haber ganado.

La joven también contó que durante el combate prácticamente no sintió los golpes de su rival. La adrenalina y la concentración hicieron que se aislara de lo que ocurría alrededor del ring y pudiera enfocarse en la pelea. “Yo estaba re bien”, aseguró, aunque reconoció que al día siguiente sintió molestias en el cuello producto de la tensión acumulada.

Muay Thai: mucho más que golpes

Durante la entrevista, Seresa también se encargó de explicar qué diferencia al Muay Thai de otras disciplinas de combate. A diferencia del kickboxing, incorpora además el uso de codos, rodillas y determinadas técnicas de barrido, siempre dentro de un reglamento específico. Por eso, aunque se trata de un deporte de contacto, el entrenador cuestionó la idea de que sea simplemente una disciplina violenta.

“Es un poco un mito que la gente que no conoce piensa que es un deporte violento”, señaló Seresa, quien remarcó que el entrenamiento también permite adquirir herramientas como disciplina, constancia y compañerismo. Para él, uno de los principales objetivos de enseñar Muay Thai es justamente trasladar esos aprendizajes a la vida cotidiana.

En ese sentido, la disciplina ocupa un lugar central dentro del Dojo Témpano Style. Seresa explicó que no alcanza solamente con entrenar: también se busca que los alumnos puedan incorporar hábitos y responsabilidades. Incluso contó que, en el caso de los más jóvenes, se procura que mantengan un buen desempeño escolar como parte de esa formación integral.

De los nueve años al profesionalismo

La relación de Jonathan Seresa con las artes marciales comenzó cuando tenía apenas nueve años, cuando sus padres lo llevaron a practicar taekwondo. Cinco años después descubrió el kickboxing y decidió comenzar un camino que posteriormente lo llevaría al Muay Thai y a la competencia internacional.

A lo largo de su carrera tuvo experiencias en distintos países. Fue campeón sudamericano en Chile y obtuvo un segundo puesto en Egipto, mientras que su debut profesional se produjo nada menos que en Tailandia, país donde se originó el Muay Thai. Allí permaneció durante un mes junto a su profesor y un grupo de competidores argentinos para entrenar y competir.

“Traje muchísimo conocimiento de allá”, explicó Seresa al recordar aquella experiencia. Según relató, entrenar en Tailandia significó encontrarse con una cultura donde el Muay Thai forma parte de la vida cotidiana y donde los entrenamientos son especialmente exigentes, tanto por la intensidad como por las condiciones climáticas.

Un dojo que busca formar competidores

Actualmente, Seresa lleva seis años vinculado al Dojo Témpano Style y cuenta con entre 25 y 30 alumnos. Una particularidad que destacó durante la entrevista es que buena parte de ellos manifiesta interés en competir. Para el entrenador, construir un equipo de competidores era uno de sus objetivos desde que comenzó a enseñar.

Sin embargo, aclaró que no es necesario competir para practicar Muay Thai. El dojo también recibe personas que buscan realizar actividad física, mejorar su condición física o simplemente entrenar sin intención de subir a un ring. Además, hay grupos de chicos y chicas de diferentes edades, con alumnos que comienzan alrededor de los nueve años.

La competencia, en tanto, tiene un proceso progresivo. Los practicantes comienzan en el ámbito amateur y, a medida que adquieren experiencia, disciplina y herramientas técnicas, pueden avanzar hacia el nivel semiprofesional y posteriormente profesional. Los enfrentamientos se organizan teniendo en cuenta tanto el peso como el nivel de los competidores.

El desafío de seguir compitiendo

Aunque actualmente concentra buena parte de su trabajo en la enseñanza, Seresa no abandonó su propia carrera deportiva. Entrena todos los días y tiene como objetivo volver a competir profesionalmente, aunque reconoce que la preparación para una pelea requiere una exigencia mucho mayor.

“Quiero seguir haciendo mi carrera profesional, midiéndome con los mejores”, sostuvo. Para llegar a una pelea profesional, explicó, la preparación puede extenderse durante meses e incluir doble o triple turno de entrenamiento, preparación física y una alimentación especialmente controlada para poder llegar al peso correspondiente.

Ese esfuerzo también implica una dimensión económica importante. Durante su etapa amateur, los viajes internacionales debían ser afrontados por los propios competidores, por lo que Seresa y su equipo recurrieron a sponsors, rifas y distintas actividades para poder financiar las experiencias deportivas. Con el paso al profesionalismo, en cambio, las peleas pueden incluir pagos, viáticos y alojamiento.

La historia de Maite representa justamente el comienzo de ese camino. Después de su primera experiencia en Funes, la joven ya piensa en volver a subirse al ring, aunque la decisión final dependerá de su familia y de la evaluación de su entrenador. Mientras tanto, continúa entrenando en Dojo Témpano Style, incorporando no solamente técnicas de combate, sino también una disciplina que, como explicaron durante la entrevista, busca trascender las paredes del gimnasio.