El ex presidente comunal de Pueblo Esther fue entrevistado por Gustavo Colacurto en “Las tardes de Esther”, donde repasó la historia de su familia, su infancia y el vínculo con las instituciones de la localidad. También habló sobre el crecimiento de la ciudad, la llegada de nuevos habitantes y la necesidad de preservar los lazos comunitarios.
En una entrevista cargada de recuerdos y anécdotas, el ex presidente comunal de Pueblo Esther Flavio Puccini repasó parte de su historia familiar y su vínculo con la localidad. La conversación se dio con Gustavo Colacurto en el programa “Las tardes de Esther”, a partir de una propuesta que buscó recuperar relatos vinculados con las raíces, la identidad y la memoria de quienes forman parte de la historia del pueblo. Desde ese lugar, Puccini reconstruyó la llegada de su abuelo desde Italia y el recorrido de varias generaciones de su familia en Pueblo Esther.
Puccini contó que su abuelo llegó desde Italia cuando tenía apenas ocho años, proveniente de la provincia de Lucca, y que permaneció durante toda su vida en la localidad. Según relató, sus primeros años estuvieron atravesados por una realidad muy diferente a la actual: llegó a dormir sobre fardos de pasto y contaba con apenas dos remeras, una para trabajar en el campo y otra para salir. Su abuela, en cambio, pertenecía a una de las familias más pudientes de aquella época y era descendiente de una familia vinculada a Villa Cozzoni, que había pertenecido a su bisabuelo. “Sin embargo pasó”, resumió Puccini al referirse al encuentro de esas dos historias familiares de orígenes tan diferentes.
La historia familiar también estuvo ligada durante décadas a la producción hortícola. Puccini explicó que sus bisabuelos fueron productores y que su abuelo trabajó junto a ellos, mientras que su padre continuó vinculado a esa actividad y posteriormente combinó la producción con el trabajo en un autoservicio familiar. El propio Flavio dijo que intenta mantener ese vínculo con la horticultura como una forma de conservar sus raíces, aunque reconoció los cambios que atravesó la actividad en la zona y la transformación que produjo la llegada de nuevas familias vinculadas a la producción.
Ese arraigo familiar también aparece en la participación de los Puccini en distintas instituciones de Pueblo Esther. Durante la entrevista, recordó que su abuelo participó junto a Gualdino Roldán en la construcción del salón de usos múltiples de la escuela primaria, trabajando durante nueve meses después de cumplir con sus respectivas jornadas laborales. También mencionó la participación de sus padres en las cooperadoras de las escuelas primaria y secundaria y señaló que un hermano de su abuelo fue uno de los fundadores del Club CAJU. Más adelante, recordó que su padre participó de una gestión comunal durante la década de 1980, vinculada al proceso que permitió que la escuela secundaria llegara a la localidad.
Para Puccini, esa participación institucional tuvo siempre un mismo eje: pensar en las generaciones que venían. “Los chicos son presente y futuro”, sostuvo durante la charla, al destacar que el objetivo de muchas de aquellas iniciativas era generar espacios de encuentro y pertenencia para todos los niños y jóvenes de la localidad. En ese recorrido incluyó desde la escuela y el club hasta los baldíos donde distintas generaciones se reunían para jugar al fútbol, andar en bicicleta o simplemente encontrarse con amigos.
Al hablar de su propia infancia, el ex presidente comunal recordó una época en la que, según describió, una pelota, algunas bolitas o una bicicleta eran suficientes para pasar el día. Reconoció que hoy, mirando a los chicos atravesados por la tecnología, valora todavía más aquella experiencia y sostuvo que intenta transmitirles a sus hijos y sobrinos la importancia de compartir momentos fuera de las pantallas. Incluso contó que recientemente castigó a uno de sus hijos quitándole el celular hasta fin de año, una decisión que vinculó con su preocupación por el lugar que ocupa la tecnología durante la niñez y la adolescencia.
La conversación también permitió poner el foco en una transformación mucho más amplia: el crecimiento acelerado que experimentó Pueblo Esther durante las últimas décadas. Puccini recordó que hubo un período en el que la localidad llegó a ubicarse entre las que más crecían de la provincia y mencionó, como referencia de aquella época, tasas de crecimiento anual muy superiores a las de Rosario. Ese proceso modificó la escala de la localidad y generó nuevos desafíos para una comunidad acostumbrada a reconocerse en vínculos mucho más cercanos.
Para el ex mandatario comunal, uno de esos desafíos tiene que ver precisamente con cómo integrar a quienes llegan sin perder aquello que caracteriza a la comunidad. Puccini planteó que quienes nacieron en Pueblo Esther tienen también la responsabilidad de transmitir a los nuevos habitantes las costumbres y formas de relacionarse que identificaron históricamente a la localidad. En esa línea destacó algo tan sencillo como el saludo entre vecinos: una práctica cotidiana que, según su mirada, todavía forma parte de la identidad de los pueblos y que muchas personas provenientes de las grandes ciudades adoptan después de radicarse allí.
En el tramo final de la entrevista apareció también el recuerdo del antiguo autoservicio familiar y de su madre, conocida como “la Pochi”, una figura que los participantes de la charla asociaron con una etapa particular de Pueblo Esther. Colacurto recordó el funcionamiento del comercio, la libreta de fiado y el vínculo cotidiano con los vecinos, mientras Puccini reconoció que muchas veces se acercaba a ayudar en el negocio familiar incluso durante su etapa como presidente comunal. Los mensajes enviados por oyentes durante el programa reflejaron, además, el reconocimiento afectivo hacia la familia y especialmente hacia “la Pochi”, a quien recordaron como una referente del antiguo almacén de la localidad.
La entrevista dejó así una mirada sobre Pueblo Esther construida desde la memoria personal de uno de sus habitantes, pero también atravesada por las transformaciones que experimentó la localidad. El crecimiento urbano, la llegada de nuevas familias, la tecnología y los cambios en las formas de encuentro conviven, en el relato de Puccini, con una idea de comunidad que busca sostenerse en los vínculos, las instituciones y las costumbres. Una historia familiar que, en definitiva, funciona como punto de partida para hablar de una localidad que cambió profundamente sin dejar de preguntarse qué elementos de su identidad quiere conservar.





