En su columna de salud, el doctor Juan Carlos Singereisky repasó los principales métodos anticonceptivos y remarcó la importancia de elegirlos de manera individualizada. También habló sobre el uso del preservativo para prevenir infecciones de transmisión sexual, los mitos alrededor de las pastillas y el DIU, y el rol de la educación sexual desde edades tempranas.
Hablar de anticoncepción no implica solamente enumerar métodos para evitar un embarazo. Para el doctor Juan Carlos Singereisky, el punto de partida debe ser el respeto y el consentimiento dentro de las relaciones sexuales: cada persona puede decidir con quién, cuándo y de qué manera mantener una relación, pero todas las prácticas deben contar con el acuerdo de quienes participan. A partir de allí, explicó que las parejas deben diferenciar dos cuestiones: la prevención de un embarazo no buscado y la protección frente a las infecciones de transmisión sexual.
El médico remarcó que la elección del método anticonceptivo debe adecuarse a cada persona o pareja, ya que la efectividad también depende de que pueda utilizarse correctamente y de manera sostenida. Entre los métodos disponibles mencionó las pastillas anticonceptivas, el preservativo, el dispositivo intrauterino (DIU), los parches y los implantes hormonales. En relación con las pastillas, destacó su alta eficacia cuando se toman correctamente y todos los días, aunque señaló que requieren constancia y que pueden no ser la alternativa más adecuada para alguien que tiene dificultades para sostener esa rutina.
Singereisky también se detuvo en una duda frecuente vinculada con las pastillas anticonceptivas: qué ocurre cuando disminuye o desaparece el sangrado menstrual. Explicó que las pastillas pueden mantener el endometrio más delgado, por lo que puede haber poco sangrado o incluso ausencia de menstruación, y señaló que esto no significa que la sangre quede retenida dentro del organismo. El especialista relacionó además el uso de anticonceptivos con beneficios sobre el dolor y el sangrado menstrual, aunque la elección y utilización de un método concreto debe realizarse con orientación profesional.
Uno de los puntos que enfatizó durante la columna fue que las pastillas anticonceptivas no protegen contra las infecciones de transmisión sexual. Para esa protección, señaló la importancia del preservativo y remarcó que debe utilizarse desde el comienzo de la relación sexual, no solamente antes de la eyaculación, porque el contacto entre mucosas puede transmitir infecciones y también existe posibilidad de embarazo. De esta manera, una estrategia de cuidado puede contemplar simultáneamente un método anticonceptivo para prevenir embarazos y el preservativo para reducir el riesgo de infecciones de transmisión sexual.
En ese sentido, el médico planteó también la importancia de facilitar el acceso a estos elementos desde el sistema de salud. Durante la conversación sostuvo que los preservativos y los métodos anticonceptivos deberían estar disponibles en dispensarios y centros de salud, de manera accesible para la población y especialmente para adolescentes, evitando que la vergüenza o las dificultades para solicitarlos se conviertan en una barrera. “La salud tiene que ir hacia la gente”, sostuvo al explicar su posición sobre la necesidad de acercar los recursos de prevención a la comunidad.
DIU, otros métodos y decisiones personales
Otro de los métodos abordados fue el dispositivo intrauterino. Singereisky explicó que existen dispositivos hormonales y dispositivos de cobre y los presentó como alternativas de larga duración para quienes buscan un método que no dependa de recordar una toma diaria. Según señaló, pueden permanecer colocados durante varios años y requieren controles médicos, mientras que también mencionó otras opciones como los parches y los implantes que liberan hormonas.
La conversación permitió además abordar algunos de los mitos que todavía circulan alrededor de la anticoncepción. El médico sostuvo que tanto el DIU como las pastillas son métodos anticonceptivos y rechazó la caracterización de estos métodos como abortivos, explicando que su objetivo es evitar el embarazo. En cualquier caso, la elección entre las distintas alternativas depende de las características y necesidades de cada persona, por lo que la consulta con un profesional resulta central antes de comenzar o modificar un tratamiento anticonceptivo.
Otro aspecto destacado fue la educación sexual. Singereisky consideró importante que estos contenidos sean abordados desde la escuela y que no se conviertan en un tema tabú o exclusivamente asociado a las mujeres. “La concepción y la anticoncepción es un problema de la pareja”, afirmó, al remarcar que tanto varones como mujeres deben conocer las alternativas disponibles y las formas de prevenir embarazos e infecciones. También vinculó esta formación con la necesidad de brindar información clara y adecuada a la edad, antes de que los adolescentes tengan que enfrentar estas situaciones sin herramientas suficientes.
Durante la columna también se habló sobre el llamado método del calendario o de los días fértiles. Singereisky explicó que la ovulación suele ubicarse aproximadamente hacia la mitad de un ciclo de 28 días, pero advirtió que la ovulación puede variar, especialmente durante la adolescencia, por lo que utilizar únicamente el cálculo de fechas como método anticonceptivo puede resultar poco confiable. El dato puede servir para comprender el funcionamiento del ciclo menstrual, pero no debe confundirse con una estrategia anticonceptiva de alta eficacia.
Finalmente, el especialista insistió en la necesidad de abandonar los mitos transmitidos informalmente y recurrir a profesionales de la salud para obtener información. La educación sexual integral, planteó, permite incorporar conocimientos sobre el propio cuerpo, los métodos de prevención, el consentimiento y el cuidado, además de generar espacios donde los chicos y chicas puedan formular preguntas y hablar sobre situaciones que de otro modo podrían permanecer ocultas. Para Singereisky, contar con información desde edades tempranas permite que las decisiones vinculadas con la sexualidad se tomen con mayores herramientas y responsabilidad.





