En su columna de política internacional en Radio Enlace, Adriana Rossi repasó los principales temas que atravesaron la Asamblea General de Naciones Unidas y puso el foco en el cuestionamiento al funcionamiento del organismo, el papel del derecho internacional, el avance de la inteligencia artificial y la disputa política en Brasil.
La Asamblea General de las Naciones Unidas volvió a dejar expuestas las dificultades del sistema multilateral para responder frente a los principales conflictos internacionales. En su columna de política internacional en Radio Enlace, Adriana Rossi analizó los discursos de distintos mandatarios y señaló que uno de los puntos que atravesó buena parte de las intervenciones fue la necesidad de reformular el funcionamiento de la ONU. La propia organización inició su 81ª Asamblea General con un planteo sobre la necesidad de recuperar la confianza y fortalecer la cooperación internacional, mientras que el secretario general António Guterres advirtió sobre el deterioro de las relaciones entre las principales potencias.
Para Rossi, el problema excede la estructura de Naciones Unidas y alcanza también al derecho internacional. Según planteó durante la columna, las resoluciones, los derechos de los pueblos y los mecanismos destinados a preservar la paz pierden eficacia cuando las principales potencias pueden bloquear decisiones o interpretar las normas de acuerdo con sus propios intereses. En ese punto destacó uno de los cuestionamientos formulados por Luiz Inácio Lula da Silva respecto del poder de veto de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad. El presidente brasileño efectivamente planteó ante la Asamblea General la necesidad de reformar la arquitectura internacional y cuestionó el actual funcionamiento del Consejo de Seguridad.
Otro de los grandes temas que Rossi identificó en los discursos fue la inteligencia artificial. La periodista señaló que la discusión dejó de estar limitada al ámbito tecnológico y pasó a ocupar un lugar dentro de la agenda política internacional, especialmente por la velocidad con la que avanza la tecnología y por las dificultades para establecer mecanismos de control. En la misma línea, durante la Asamblea General se plantearon debates sobre la necesidad de establecer reglas internacionales para la inteligencia artificial, mientras que desde Estados Unidos se defendió una posición contraria a una regulación que limite su desarrollo.
La disputa por el control de la inteligencia artificial también aparece, según el análisis de Rossi, como parte de la competencia estratégica entre Estados Unidos y China. La columna vinculó ese enfrentamiento con la disputa comercial y tecnológica entre ambas potencias y con el papel de los países del BRICS. El debate, en este caso, no se limita a quién desarrolla las tecnologías más avanzadas, sino también a quién establece las reglas, quién controla sus aplicaciones y qué lugar ocupa la supervisión humana frente a sistemas capaces de aprender y tomar decisiones.
En otro tramo, Rossi se detuvo en la situación de Medio Oriente y particularmente en Gaza y Cisjordania. La periodista repasó las críticas internacionales hacia el gobierno de Israel y cuestionó algunos de los argumentos utilizados por el primer ministro Benjamin Netanyahu durante su intervención ante la ONU. También hizo referencia al retiro de representantes de distintos países durante su discurso y a las denuncias vinculadas con la situación de la población palestina, aunque varias de las afirmaciones más específicas mencionadas durante la conversación requerirían documentación adicional para ser presentadas como hechos comprobados.
La columna también abordó la situación política de Brasil de cara a las elecciones presidenciales. Rossi planteó que el proceso electoral tiene importancia no solamente para ese país sino para el conjunto de América Latina, debido al peso económico, político y estratégico de Brasil y a su pertenencia al BRICS. Las encuestas difundidas durante septiembre muestran una competencia estrecha entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro en distintos escenarios, aunque los resultados varían según el instituto y la fecha del relevamiento. Por ejemplo, un estudio de Datafolha publicado el 21 de septiembre ubicó a ambos técnicamente empatados en el primer turno, con 39% para Lula y 36% para Flávio Bolsonaro, dentro del margen de error.
Rossi también relacionó la discusión electoral brasileña con la preocupación por posibles intervenciones o influencias externas en los procesos políticos de la región. Ese punto fue planteado públicamente por Lula durante su discurso ante Naciones Unidas, cuando defendió la soberanía brasileña y cuestionó cualquier intento de injerencia extranjera en las elecciones.
El análisis cerró retomando una de las ideas centrales de la columna: el escenario internacional atraviesa una etapa de fuerte disputa por el poder político, económico y tecnológico, mientras las instituciones creadas para ordenar esas relaciones muestran dificultades para responder a los nuevos conflictos. En ese contexto, la reforma de los organismos multilaterales, el futuro de la inteligencia artificial, la competencia entre las grandes potencias y los procesos electorales latinoamericanos aparecen cada vez más conectados. Para Rossi, entender esas relaciones resulta fundamental para interpretar también los acontecimientos que impactan sobre la región.





