Adriana Rossi analizó el escenario brasileño tras el sorpresivo primer lugar de Flávio Bolsonaro

La columnista de política internacional de Radio Enlace traz su lectura sobre el balotaje del 25 de octubre. Para Rossi, el avance del candidato del Partido Liberal reconfigura el tablero regional y abre interrogantes sobre el futuro de los BRICS.

La columna de política internacional de Radio Enlace, a cargo de Adriana Rossi, abordó este martes las elecciones presidenciales de Brasil, cuyo resultado de primera vuelta dejó un panorama inesperado: el senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal, se impuso sobre el presidente Lula da Silva con el 47,03% de los votos frente al 45,16%, una diferencia de casi dos puntos que obliga a un balotaje el próximo 25 de octubre. “Nadie esperaba que Bolsonaro saque esa diferencia con respecto a Lula”, planteó la columnista al abrir el análisis.

Rossi destacó la magnitud de esos casi dos puntos porcentuales en un país de dimensiones continentales. “Hablando de Brasil, 1,87% son la mitad de votos. Es un montón de gente”, subrayó. Y apuntó a un dato que, a su juicio, será clave en la segunda vuelta: el altísimo nivel de abstención. La columna mencionó un 21,8% de electores que no votaron, lo que equivale a 33 millones de personas, una cifra similar a la registrada por el Tribunal Superior Electoral brasileño, que reportó una abstención del 21,08% y 33,4 millones de ausentes.

La inseguridad como caballito de batalla

Para Rossi, la campaña brasileña se centró en la cuestión de la inseguridad, un tema que, sostuvo, funciona como bandera de casi todos los gobiernos pero que no siempre refleja la realidad. “Durante el gobierno de Lula, la tasa de homicidio en Brasil disminuyó a mínimos históricos. Prácticamente hay 21,1 muertes por 100.000 habitantes, el nivel más bajo”, afirmó, y contrastó ese dato con la persistencia del discurso securitario. También mencionó el aumento de los femicidios, que situó en 12,5%, y lo enmarcó en un fenómeno global. “Estamos en la mira de un poder que nos quiere mandar a lavar de nuevo los platos, ser buenas mujeres al servicio de los hombres”, dijo, y la frase disparó el comentario de la conductora: “Conmigo no cuento”.

La columna vinculó el avance de Bolsonaro con un clima de decepción más amplio hacia la democracia representativa. “Hay una decepción a nivel hasta mundial. La democracia, como pensábamos que era ese tipo de gobierno que nos daba la posibilidad a todos los ciudadanos de ser representados, al final no nos representa”, sostuvo Rossi. “Evidentemente algo falló. Quizás no falló en el sistema en sí, sino falló en los representantes, que deberían representarnos a nosotros y que no nos representan y que están muy a merced de otros intereses”.

Un capitalismo que excluye

La columnista trazó un diagnóstico más estructural. “El capitalismo que nosotros conocíamos se está modificando y está prácticamente excluyendo a masas de personas. Un capitalismo que funciona solo para un sector de la sociedad, que es el sector más rico, que se enriquece cada vez más y que no le importa realmente nada del resto, salvo mantenerlo tranquilo con la cuestión de que hay inseguridad”, afirmó. En ese marco, mencionó el aumento de los suicidios en todo el mundo, especialmente entre los más jóvenes, y lo conectó con el mes de octubre como período de concientización sobre la salud mental. “Estamos en el mes de la prevención del cáncer de mama, pero también estamos en el mes de la salud mental”, recordó.

Sobre la situación específica de Lula, Rossi evaluó que el presidente brasileño “se encuentra efectivamente en una situación muy difícil” y que su estrategia pasa por convencer a quienes no votaron. “Lula va a tener que contar ese voto, esas personas que a lo mejor desmotivadas o indecisas no fueron a votar”, dijo. También se refirió a los temas que escapan a la responsabilidad directa del gobierno, como el encarecimiento del diésel por el bloqueo del petróleo iraní, y a la posible incidencia de los votos del tercer candidato, el psiquiatra y escritor Augusto Cury, que obtuvo el 2,89%. “Él se considera un hombre de centro. No está ni a favor de Lula ni a favor de Bolsonaro, sino que quiere una confluencia. Habrá que ver si toma una decisión de declararse a favor de quién”, planteó.

El voto evangélico y el factor Trump

Rossi se detuvo en el peso del voto cristiano evangélico, que en su lectura sigue mayoritariamente alineado con Bolsonaro. “Hay un sector muy fuerte que prácticamente obliga moralmente a la gente a votar por Bolsonaro”, sostuvo, y citó declaraciones de fieles que reconocen avances de Lula pero afirman que “mi pastor me dijo que vote Bolsonaro”. La columnista recordó experiencias similares en Ecuador y vinculó el fenómeno con el rol de las iglesias evangélicas como actores políticos, algo que, dijo, también se vio en Argentina durante el debate por el aborto legal.

Otro eje del análisis fue la influencia de Estados Unidos. “Bolsonaro ha recibido una gran ayuda, como la recibió Milei acá, del gobierno de Estados Unidos”, afirmó Rossi, y mencionó la visita del vicepresidente estadounidense y la instalación de una oficina de ultraderecha en Brasil. Para la columnista, una eventual victoria de Bolsonaro tendría una consecuencia inmediata: “Salir de los BRICS es que va a ser un golpe para ese grupo que es alternativo y que propone algo distinto que sea favorable también a la población, no solamente a una casta”. Y agregó: “Se está cumpliendo eso de que somos el patio trasero”.

Rossi cerró la columna con una referencia a la cuestión Malvinas y a los intereses económicos en juego. “Trump lo utiliza como un chantaje hacia Gran Bretaña”, dijo, y sostuvo que la decisión final sobre un eventual apoyo militar a la Argentina quedará en manos del presidente estadounidense. La columna se emitió mientras el balotaje brasileño se perfila como un definición ajustada, con Lula y Flávio Bolsonaro midiéndose el 25 de octubre.