La analista internacional Adriana Rossi analizó el escenario político y social que atraviesa Bolivia, donde organizaciones campesinas, sindicatos y movimientos sociales llevan adelante protestas masivas contra el gobierno de Rodrigo Paz Pereira y sus reformas económicas.
Bolivia atraviesa semanas de fuerte conflictividad social y política. Organizaciones campesinas, sindicatos mineros y movimientos sociales mantienen protestas y movilizaciones contra el gobierno de Rodrigo Paz Pereira, en un escenario marcado por la crisis económica, el desabastecimiento de combustible y el rechazo a reformas impulsadas por el Ejecutivo.
Durante su columna en Radio Enlace, la analista internacional Adriana Rossi sostuvo que el conflicto expresa una disputa mucho más profunda vinculada al modelo económico y al control de los recursos naturales del país.
“Se encontró con una población acostumbrada a salir a la calle y luchar”, explicó Rossi al analizar las movilizaciones que ya llevan varias semanas.
Las protestas se intensificaron luego de medidas económicas impulsadas por el gobierno y de la intención de avanzar con modificaciones constitucionales vinculadas al ingreso de capital extranjero y el acceso a tierras.

Crisis económica y falta de combustible
Uno de los primeros factores que detonó el conflicto fue la escasez de combustible y los problemas de distribución que comenzaron a afectar distintas regiones del país.
Según explicó Rossi, la situación provocó dificultades para el transporte de mercaderías, alimentos e insumos básicos.
“Cuando el transporte se paraliza, se paraliza gran parte de la vida cotidiana”, señaló.
Además, denuncias sobre combustible adulterado habrían generado daños mecánicos en camiones y vehículos de carga, profundizando todavía más la crisis logística.
En paralelo, el gobierno comenzó a implementar medidas mediante decretos y reformas que despertaron fuerte rechazo social.

El conflicto por la tierra y la soberanía
La tensión creció especialmente por el avance de proyectos vinculados a reformas agrarias y apertura a inversiones extranjeras.
Según explicó Rossi, distintos sectores sociales interpretan que esas políticas implican un retroceso respecto de los derechos conquistados durante el gobierno de Evo Morales.
“La población campesina siente que puede perder derechos históricos vinculados a la tierra y la soberanía”, sostuvo.
Las organizaciones movilizadas denuncian que las reformas permitirían una mayor injerencia de capitales extranjeros sobre recursos estratégicos y territorios productivos.
“Hay una idea de despojo sobre los bienes y recursos del país”, resumió la analista.

Mineros, campesinos y movilización popular
Las protestas reúnen a distintos sectores sociales, entre ellos la Central Obrera Boliviana, sindicatos campesinos y organizaciones mineras.
Rossi describió especialmente el peso histórico y simbólico de las marchas mineras dentro de Bolivia.
“Las movilizaciones de mineros en Bolivia son impresionantes. Marchan kilómetros y kilómetros y muchas veces llevan dinamita como símbolo de lucha”, explicó.
Las columnas avanzan desde distintas regiones hacia La Paz en una dinámica de protesta muy ligada a la tradición histórica boliviana.
“Es una población organizada y acostumbrada a la movilización callejera”, agregó.
La figura de Evo Morales y la división interna
Otro de los elementos que atraviesan el conflicto es la interna dentro del Movimiento al Socialismo (MAS), el espacio político que gobernó Bolivia durante los mandatos de Evo Morales.
Según explicó Rossi, parte de las movilizaciones actuales se identifican con el “evismo”, una corriente que reivindica las políticas implementadas durante aquellos años.
“La marcha está muy ligada a la idea de lo que representaba Evo Morales para sectores populares y campesinos”, sostuvo.
El exmandatario permanece alejado de la escena institucional y enfrenta causas judiciales impulsadas por la justicia boliviana, aunque conserva fuerte respaldo territorial en algunas regiones del país.

Un conflicto con impacto regional
Durante la entrevista también se mencionó el posicionamiento de gobiernos latinoamericanos frente a la situación boliviana.
Rossi explicó que distintos dirigentes de la región expresaron preocupación por el escenario social y por las consecuencias que podrían derivarse de una escalada represiva.
Mientras tanto, el conflicto continúa abierto y las movilizaciones siguen creciendo.
“En Bolivia la protesta social tiene una profundidad histórica muy fuerte”, señaló la analista.
En un contexto regional atravesado por ajustes económicos, disputas por recursos estratégicos y creciente tensión social, el escenario boliviano vuelve a exponer las disputas políticas y territoriales que atraviesan gran parte de América Latina.


