Dietas milagrosas: los riesgos de buscar bajar de peso rápido antes del verano

La columna de alimentación saludable de Tienda Verde abordó en Enlace de Noticias los riesgos de las dietas de moda, los planes restrictivos y el uso de productos o tratamientos para adelgazar rápidamente. La licenciada en Nutrición Malén Lecoq explicó por qué un descenso saludable debe priorizar la pérdida de grasa y el cuidado de la masa muscular.

Con la llegada de la primavera y la cercanía del verano, reaparece una preocupación frecuente: bajar en pocas semanas los kilos ganados durante el año. En la columna de alimentación saludable de Tienda Verde, Luciana dialogó con la licenciada en Nutrición Malén Lecoq sobre las llamadas dietas milagrosas y los riesgos que pueden implicar los planes demasiado restrictivos. La profesional advirtió que bajar rápidamente de peso no necesariamente significa perder grasa, ya que también puede producirse una disminución de masa muscular y agua corporal.

Lecoq remarcó que no existe un único esquema alimentario que pueda aplicarse de la misma manera a todas las personas. Según explicó, el plan debe contemplar la rutina, los horarios laborales, la actividad física, los hábitos, los gustos y también la etapa biológica de cada individuo. En ese sentido, puso como ejemplo las diferencias entre una persona que trabaja durante el día, otra con horarios nocturnos o rotativos, un adolescente que estudia y entrena y una mujer atravesando la menopausia. La idea central, sostuvo, es que sea el plan el que se adapte a la persona y no al revés.

Uno de los principales problemas de las dietas extremadamente restrictivas es que pueden eliminar nutrientes importantes. Durante la conversación, la nutricionista señaló especialmente la importancia de incorporar proteínas, presentes tanto en alimentos de origen animal como carnes, huevos y lácteos, como en alternativas vegetales como las legumbres y el tofu. También cuestionó los planes basados exclusivamente en frutas y verduras, ya que pueden generar hambre y dificultades para sostener la alimentación a lo largo del día.

La conversación también pasó por las llamadas “pastillas mágicas” y por las inyecciones que actualmente se utilizan para bajar de peso. Lecoq aclaró que determinados tratamientos con medicamentos del grupo de los agonistas GLP-1 tienen indicaciones médicas específicas, pero advirtió sobre su utilización por personas que buscan simplemente adelgazar rápido. Según explicó, cuando se utilizan estos tratamientos deben estar acompañados por alimentación adecuada y ejercicio, además del seguimiento de profesionales de la salud.

Otro de los puntos abordados fue la idea de que cualquier dificultad para bajar de peso se debe necesariamente a la tiroides. Lecoq diferenció entre el hipotiroidismo y otras condiciones hormonales que pueden influir sobre el peso y explicó que estas situaciones pueden evaluarse mediante estudios médicos. La conversación mencionó, entre otros, controles relacionados con TSH, T3, T4, insulina y hemoglobina glicosilada, aunque la indicación e interpretación de esos estudios corresponde a profesionales médicos.

Respecto de los hábitos cotidianos, la nutricionista planteó la importancia de ordenar los horarios de alimentación y evitar comer permanentemente entre comidas. También señaló que las colaciones no deberían entenderse como una obligación, sino como una posibilidad cuando existe hambre o cuando la jornada se extiende demasiado. Otro de los puntos que destacó fue la incorporación de proteínas en las distintas comidas y una adecuada hidratación.

La actividad física apareció como otro componente central. Lecoq sostuvo que el objetivo no debería reducirse solamente a alcanzar determinado número en la balanza, porque una persona puede encontrarse dentro de un rango considerado normal y, sin embargo, tener poca masa muscular o un exceso de grasa. Por eso recomendó combinar ejercicios de fuerza con actividad aeróbica para preservar la masa muscular y mejorar la composición corporal.

Finalmente, ante la pregunta sobre cuánto peso puede perderse de manera saludable, la profesional señaló como referencia un descenso de aproximadamente medio kilo a un kilo por semana, siempre acompañado por un plan alimentario y actividad física adecuados. También explicó que al comienzo de un cambio de hábitos algunas personas pueden experimentar una pérdida mayor y posteriormente atravesar períodos de meseta, que requieren evaluar y ajustar el tratamiento.

La entrevista también abordó las dietas veganas y cetogénicas. Sobre la primera, Lecoq remarcó la necesidad de acompañamiento profesional y mencionó específicamente la suplementación con vitamina B12; sobre la dieta keto, sostuvo que no es un esquema adecuado para todas las personas y que requiere evaluación y seguimiento. El mensaje que dejó hacia el final de la columna fue evitar las soluciones rápidas y buscar cambios que puedan sostenerse durante todo el año: “el plan alimentario se adapte a vos y vos no tengas que adaptarte a algo que no coincide con tu vida, con tus gustos, con tus hábitos”.