El mundo en transición: tensiones, rupturas y un nuevo desorden global

En su columna de política internacional, la licenciada Adriana Rossi analizó el impacto del discurso de Donald Trump en el Foro de Davos, la reacción de la Unión Europea, el reposicionamiento de potencias medias y el avance de un escenario global marcado por la ruptura del orden internacional basado en reglas.

El escenario internacional atraviesa un momento de profunda inestabilidad y redefinición. Así lo planteó la licenciada Adriana Rossi al realizar un completo análisis de los acontecimientos recientes que tienen como eje el regreso de Donald Trump al centro de la escena global, su discurso en el Foro Económico Mundial de Davos y las reacciones que este generó tanto en Europa como en otros actores clave del sistema internacional.

Trump se presentó ante los principales líderes políticos, económicos y financieros del mundo con un mensaje fuertemente autorreferencial, destacando el desempeño económico de los Estados Unidos y reivindicando una política proteccionista basada en el aumento de aranceles y la reindustrialización del país. Según explicó Rossi, el discurso estuvo atravesado por un fuerte autoelogio, acompañado de críticas severas hacia la Unión Europea, a la que acusó de haber tomado decisiones erróneas, especialmente en materia de transición energética, a la que calificó como una “estafa verde”.

Estas declaraciones no pasaron inadvertidas. La respuesta europea no tardó en llegar, con un posicionamiento más firme de sus principales dirigentes. Rossi destacó la reacción del presidente francés Emmanuel Macron, quien defendió la idea de un orden internacional basado en el derecho y no en la prepotencia, aunque Trump desestimó sus palabras al señalar que su liderazgo político se encuentra en su tramo final. Más allá de este cruce, Europa ya se encontraba preparada para un escenario de mayor confrontación con Estados Unidos.

En ese contexto, la presidenta de la Comisión Europea modificó su discurso previsto para Davos y llamó a los países del bloque a fortalecer su autonomía estratégica, construir instituciones propias y recuperar protagonismo global. La afirmación fue contundente: Estados Unidos ya no puede ser considerado un socio estratégico confiable. Como parte de esta redefinición, la Unión Europea avanzó en la firma de un acuerdo de libre comercio con India, uno de los países centrales del bloque BRICS, lo que evidencia un giro significativo en sus alianzas internacionales.

Este reordenamiento ocurre en paralelo a un fenómeno que Rossi subrayó como central: la ruptura del orden mundial basado en reglas. El primer ministro de Canadá lo expresó con claridad en un discurso que tuvo gran repercusión internacional, al advertir que el sistema que regía las relaciones internacionales ya no existe y que las potencias medias deben dejar de actuar con sumisión frente a los países más poderosos. Para Rossi, este llamado refleja una toma de conciencia ante un escenario donde las normas han sido desplazadas por la lógica de la fuerza.

Las tensiones económicas también forman parte de este entramado. Tras Davos, algunos movimientos financieros, como la venta de bonos estadounidenses por parte de actores europeos, generaron presión sobre el dólar. En este punto, Rossi señaló que países como China poseen herramientas de peso, al concentrar una porción significativa de la deuda estadounidense, lo que les otorga capacidad de influencia en el sistema financiero global.

Canadá, uno de los países más afectados por la política arancelaria de Trump, respondió fortaleciendo su vínculo estratégico con China, una decisión que marca un quiebre en su tradicional alineamiento con Washington. Este acercamiento se da mientras China observa el escenario con una estrategia de largo plazo, consolidando su relación con Rusia y ampliando su presencia en América Latina y el Caribe, incluyendo el sostenimiento económico de Cuba.

Otro foco de tensión se concentra en el Ártico y en Groenlandia, territorio autónomo perteneciente a Dinamarca. Las declaraciones despectivas de Trump y sus advertencias a los países europeos que realizaron ejercicios militares en la zona encendieron alarmas en la OTAN y profundizaron las divisiones internas en Europa. Alemania retiró rápidamente sus tropas, mientras se consolidó un acuerdo político entre Roma y Berlín, con la primera ministra italiana Giorgia Meloni como interlocutora privilegiada de Trump, una alianza que Rossi no dejó de vincular con antecedentes históricos inquietantes.

La llamada “Junta por la Paz”, impulsada por Trump, también fue objeto de análisis crítico. Presentada como un organismo destinado a la reconstrucción y pacificación de Gaza, Rossi sostuvo que se trata, en realidad, de un emprendimiento de carácter inmobiliario, con un esquema de financiamiento excluyente y un sistema de poder concentrado en manos de Estados Unidos, lo que refuerza las sospechas sobre su verdadero alcance y objetivos.

Mientras tanto, puertas adentro de los Estados Unidos, la situación dista de ser estable. Rossi describió un clima de creciente conflictividad social, con protestas masivas en ciudades como Minneapolis y Nueva York, detonadas por acciones violentas de la policía migratoria y discursos xenófobos. La represión, las muertes y detenciones, incluso de niños, generaron una fuerte reacción social y política, con renuncias dentro del Partido Republicano y tensiones en el propio aparato estatal, incluyendo el Pentágono.

Un dato alarmante es el resurgimiento de las Panteras Negras, ahora con un perfil armado y ampliado, que se presentan como defensores de comunidades vulnerables frente al accionar estatal. Para Rossi, este fenómeno es un síntoma claro del nivel de fractura interna que atraviesa la sociedad estadounidense.

En América Latina, la situación venezolana vuelve a ocupar un lugar central. La vicepresidenta Delcy Rodríguez expresó un fuerte rechazo a la injerencia estadounidense, reafirmando la soberanía del país en la toma de decisiones políticas y económicas. Aunque se mantienen negociaciones en torno al petróleo, el mensaje fue claro: Venezuela no aceptará condicionamientos externos. La división de la oposición interna y el rechazo a la intervención extranjera complejizan aún más el escenario.

Finalmente, Rossi advirtió que diversos centros de pensamiento internacionales vienen analizando desde hace más de una década el fin del orden global conocido y la emergencia de un sistema aún indefinido. Por el momento, lo que predomina es un desorden internacional donde la ley del más fuerte amenaza con desplazar conceptos como soberanía, derechos humanos y multilateralismo.

“Estamos entrando en un período de enorme inestabilidad, con mayores conflictos, enfrentamientos y riesgos para las poblaciones”, concluyó Rossi, subrayando la necesidad de observar estos procesos con atención, ya que sus consecuencias se sentirán a escala global y también en la política interna de muchos países, incluida la Argentina.