Luciano Orellano denuncia “extranjerización, ecocidio y entrega” tras la licitación por 30 años

El referente del Foro por la Soberanía del Paraná cuestionó la profundización del dragado a 44 pies sin estudio de impacto ambiental y llamó a movilizarse. “La Argentina sangra por la barranca del río”, afirmó.

La apertura de sobres para la nueva licitación de la vía navegable del río Paraná volvió a encender la polémica. En ese contexto, Luciano Orellano, integrante del Foro por la Soberanía del Paraná, cuestionó con dureza la decisión del gobierno nacional de avanzar con una concesión por 30 años y advirtió sobre las consecuencias ambientales, económicas y geopolíticas que, según sostiene, implicará profundizar el dragado a 44 pies.

“Hoy se abren los sobres para la extranjerización de nuestro río. Y lo más grave es que se va a hacer un ecocidio”, señaló. Para Orellano, llevar el calado de 34 a 44 pies —casi tres metros más de profundidad— a lo largo de cientos de kilómetros “encajona el río, acelera el curso y seca los humedales”.

El dirigente sostuvo que la obra se pretende realizar “sin estudio de impacto ambiental” sobre “uno de los ríos más importantes del mundo”, y advirtió que el impacto no será solo ecológico. “El 40 o 50 por ciento de la flora y la fauna depende de este sistema. Y además puede haber consecuencias en el suministro de agua potable de las ciudades costeras”, explicó, mencionando el caso de localidades como Pueblo Esther.

Soberanía y modelo económico

Luciano Orellano planteó que el debate excede lo ambiental y se vincula con el control del comercio exterior y la estructura productiva del país. “Detrás de esto está la soberanía en materia de moneda, la marina mercante, la industria naval, el trabajo argentino”, enumeró. Y fue más allá: “Tenemos 9.000 kilómetros de litoral marítimo y fluvial y no hay una agencia nacional de puertos. Esto ya no es un protectorado, es menos que eso”.

Según su mirada, el esquema de concesión consolida un modelo de primarización y fuga de divisas. “Las cosechas se multiplicaron por cuatro en 40 años, pero el país es cada vez más desigual. La Argentina sangra por la barranca del río Paraná”, graficó.

También cuestionó el sistema de autodeclaración jurada de las empresas exportadoras y el rol de las grandes firmas radicadas en paraísos fiscales. “Sin una empresa testigo estatal nunca vamos a saber cuánto se llevan realmente”, afirmó, en referencia al frustrado intento de intervención de Vicentin años atrás.

En paralelo, vinculó la discusión del Paraná con otras políticas nacionales, como la explotación minera y energética. “Queremos crecimiento y trabajo, pero no a costa de un ecocidio. La energía de Vaca Muerta podría servir para industrializar el país, no solo para exportar”, sostuvo.

Día de la Bandera y travesía fluvial

En el marco del Día de la Bandera, organizaciones sociales, ambientales, sindicales y de pescadores realizaron una reunión en el Centro Cultural La Toma de Rosario para coordinar actividades en el Parque Nacional a la Bandera. Allí se planteó un acto con tres ejes: denunciar lo que consideran una “entrega del río”, renovar el juramento a la bandera junto a ex combatientes de Malvinas y lanzar oficialmente la travesía fluvial “Salvemos el Paraná y sus Humedales”.

La iniciativa prevé recorrer más de 800 kilómetros, desde Puerto Las Palmas (Chaco) hasta Rosario, entre el 7 y el 21 de marzo, en la antesala del Día Mundial del Agua. Para Luciano Orellano, se trata de “una cruzada muy seria” que busca instalar el tema en la agenda pública.

“Este debate está totalmente fuera de la agenda política. El silencio aturde”, cuestionó. Y agregó: “No quieren control, no quieren trabajadores argentinos, no quieren barcos argentinos. Esa es la realidad que se está viviendo en la cuenca”.

El referente también destacó el documental “Argentina sangra por las barrancas del río Paraná”, dirigido por Andrés Cedrón y basado en su libro, que comenzará a proyectarse en distintas ciudades del país como parte de la campaña de concientización.

Para Luciano Orellano, el eje de fondo es el modelo de país. “No se puede escribir la historia argentina por fuera de sus ríos. El Paraná no es una hidrovía, es un río milenario, madre de civilizaciones. Defenderlo es defender la soberanía y el futuro”, concluyó.