El Dr. Juan Carlos Singereisky remarcó la necesidad de la prevención y el control anual para detectar a tiempo enfermedades como el cáncer de cuello de útero y de mama.
En el marco del Día Mundial de la Salud, el médico ginecólogo Juan Carlos Singereisky brindó una columna enfocada en la importancia de los controles ginecológicos anuales y la prevención como herramienta clave para el cuidado integral de la salud de las mujeres.
En diálogo con Enlace de Noticias, el profesional subrayó que el primer paso es el conocimiento del propio cuerpo. “No hay manera de que una persona, pero sobre todo una mujer, pueda controlarse durante toda su vida si no tiene una apropiación de lo que le pasa y de lo que siente”, explicó. En ese sentido, remarcó la necesidad de promover la educación desde edades tempranas.
Uno de los ejes principales es el autoexamen mamario. Según indicó, debe realizarse al menos una vez al mes, preferentemente después del período menstrual. “Hay que mirarse frente al espejo y también tocarse, reconocer la normalidad para detectar cualquier cambio”, señaló, destacando que esta práctica permite advertir alteraciones de manera precoz.
Otro aspecto fundamental es el seguimiento del ciclo menstrual. El médico insistió en desterrar la idea de que el dolor es algo natural e inevitable. “La menstruación no necesariamente tiene que ser dolorosa. Todo lo que es objetivable se puede tratar y mejorar la calidad de vida”, afirmó. Además, explicó que hoy existen tratamientos hormonales de baja dosis que permiten regular los ciclos sin riesgos significativos.
Respecto al inicio de la menstruación, que se presenta cada vez a edades más tempranas, Juan Carlos sostuvo que es clave abordarlo con naturalidad en el ámbito familiar. “Tiene que ser un tema de conversación, como cualquier otro proceso del cuerpo. Eso desmitifica y ayuda a acompañar mejor a las niñas”, indicó.
En cuanto a los controles médicos, fue contundente: toda mujer, desde el inicio de las relaciones sexuales, debe realizarse un control ginecológico anual. Este incluye principalmente el Papanicolau (PAP), un estudio simple que permite detectar de forma temprana lesiones en el cuello uterino. “Si se detecta a tiempo, el cáncer de cuello de útero es curable. Esa es la diferencia entre hacerse o no los controles”, remarcó.
También destacó la importancia de la vacunación contra el virus del HPV, vinculada directamente a este tipo de cáncer. “Tenemos la posibilidad de prevenir uno de los tumores más frecuentes en la mujer con una vacuna. Es fundamental aplicarla en la adolescencia”, señaló.
A partir de los 40 años, el especialista recomendó sumar la mamografía como control anual. Este estudio permite detectar lesiones mínimas en las mamas antes de que sean palpables. “El cambio entre hacerse los controles y no hacerlo es drástico. Detectar a tiempo puede significar una curación completa”, explicó.
Finalmente, el profesional insistió en la necesidad de sostener estos controles más allá de las dificultades del sistema de salud. “Aunque haya obstáculos, la prevención no puede quedar de lado. Es una herramienta que salva vidas”, concluyó.