De CAJU a Newell’s: Araceli Piedrabuena, la futbolista de Pueblo Esther que sueña con llegar a Primera

La joven futbolista de Pueblo Esther integra actualmente la Sub 16 de Newell’s en los torneos de AFA y atraviesa un momento de crecimiento dentro del club. Comenzó jugando en la canchita de Nápoles y pasó por el fútbol mixto de CAJU antes de incorporarse a las divisiones formativas rojinegras, donde fue cambiando de posición hasta consolidarse como volante central. En diálogo con Garra y Gambeta, contó cómo es combinar el fútbol de alto rendimiento con la escuela, los viajes y una rutina que recientemente sumó una experiencia especial: durante dos semanas entrenó junto al plantel de Primera División.

El fútbol femenino de Pueblo Esther continúa construyendo historias de crecimiento y proyección y una de ellas tiene como protagonista a Araceli Piedrabuena, una joven futbolista que actualmente integra la categoría Sub 16 de Newell’s y compite en los torneos organizados por la Asociación del Fútbol Argentino. Su recorrido comenzó mucho antes de llegar al Centro de Entrenamiento Jorge Griffa y tuvo como primeros escenarios la canchita de Nápoles y el Club Atlético Juventud Unida (CAJU), donde dio sus primeros pasos dentro del fútbol femenino. Antes de incorporarse a una estructura competitiva exclusivamente femenina, también tuvo la experiencia de jugar junto a varones, una etapa en la que debió enfrentarse no solamente a las exigencias propias del deporte sino también a comentarios y prejuicios relacionados con su condición de mujer. Con el tiempo, esas experiencias fueron formando a una jugadora que hoy compite en una de las estructuras de formación más importantes del fútbol argentino y que comienza a mirar cada vez más cerca la posibilidad de llegar al plantel superior.

“Arranqué en la canchita de Nápoles con Germán y después fui al femenino de CAJU”, recordó Araceli durante su entrevista en Garra y Gambeta, al reconstruir sus primeros pasos en el deporte. En aquella etapa también jugó con los chicos en una categoría mixta y explicó que no siempre fue sencillo desenvolverse en un ambiente donde todavía aparecían comentarios que asociaban el fútbol exclusivamente con los varones. “Siempre era como que hacía una bien y era como, uy, no te puede hacer eso una nena, y todas cosas así”, relató al recordar aquellas situaciones. Lejos de abandonar por esas dificultades, encontró en el propio juego una forma de responder y siguió avanzando en una disciplina que, según contó, también fue impulsada desde su propia familia, donde su mamá, su papá y sus hermanas tuvieron un papel importante para acompañarla desde el comienzo.
El recorrido previo a Newell’s también estuvo marcado por las dificultades que durante años encontraron muchas chicas que querían jugar al fútbol en clubes donde no existían categorías femeninas. Araceli pasó por distintas instituciones y contó que en una de ellas podía entrenar con los varones pero no tenía autorización para competir oficialmente, una situación que hoy empieza a modificarse a partir del crecimiento de las estructuras de fútbol femenino. Finalmente llegó a Newell’s luego de realizar una prueba y allí comenzó una etapa que le permitió competir en torneos de mayor exigencia. En 2022 fue fichada por el club y ese mismo año formó parte de un equipo que terminó consagrándose campeón invicto, mientras que en 2023 pasó a jugar fútbol de once y continuó desarrollándose en distintas posiciones. Ese crecimiento fue acompañado por el salto de Newell’s a las competencias de AFA, lo que significó para ella una nueva etapa dentro de su formación deportiva.

Su evolución dentro de la cancha también estuvo acompañada por un proceso de adaptación permanente. Araceli comenzó jugando como lateral, luego pasó por el extremo, actuó como central y durante 2025 integró el equipo que alcanzó las semifinales de AFA, mientras que este año comenzó jugando como defensora central y posteriormente fue trasladada al mediocampo. Actualmente ocupa la posición de número 5, un lugar que asegura disfrutar especialmente porque le permite entrar más en contacto con la pelota y tener una mayor libertad para participar del juego. “Me gusta, me gusta. Siento que tengo más la pelota y me siento más libre también para jugar”, explicó sobre su nueva función. En ese puesto busca aportar también desde la recuperación y la marca, cubriendo a las volantes internas, aunque una de sus principales características es la posibilidad de manejar los dos perfiles y utilizar ambas piernas para distribuir la pelota.

La capacidad para utilizar ambas piernas es una característica que la propia Araceli identifica como una ventaja dentro del juego. “Cuando agarro la pelota me sirve usar las dos piernas porque lanzo con las dos a cualquier lugar. Se me hace fácil”, explicó durante la entrevista, al describir una herramienta que le permite resolver distintas situaciones sin depender exclusivamente de un perfil. Para una futbolista que está atravesando una etapa de formación, esa capacidad puede ampliar las posibilidades tácticas que tiene dentro del campo y facilitar su adaptación a distintas posiciones. Su propio recorrido en Newell’s demuestra justamente esa versatilidad, ya que pasó por diferentes sectores de la cancha antes de encontrar actualmente un lugar en el mediocampo. El desafío ahora es continuar desarrollando esas condiciones mientras incorpora las exigencias específicas de jugar como volante central.

La formación en Newell’s también supone una rutina deportiva mucho más exigente de lo que puede imaginarse desde afuera. Araceli explicó que el plantel entrena cuatro veces por semana y que las jornadas combinan gimnasio, trabajos con pelota, ejercicios específicos por posición, duelos individuales y situaciones de juego. Los martes y jueves realizan trabajos de gimnasio y fuerza, mientras que durante los entrenamientos en cancha desarrollan ejercicios de recuperación, enfrentamientos mano a mano y situaciones de ataque y defensa que buscan reproducir las exigencias de un partido. También trabajan específicamente las pelotas paradas, incluyendo tiros libres, córners y penales, tanto desde el aspecto ofensivo como defensivo. “Es muy intenso”, resumió al describir una preparación que puede extenderse durante aproximadamente dos horas y media.
Dentro de esa preparación existe además un trabajo muy específico relacionado con las pelotas paradas. Araceli explicó que el equipo utiliza determinadas señas para reconocer las jugadas preparadas y que cada futbolista conoce de antemano el lugar que debe ocupar. En los córners defensivos, por ejemplo, utilizan principalmente marca personal y cada jugadora debe identificar a la rival que tiene asignada según sus características físicas y su posición. En su caso, suele encargarse de una de las jugadoras más altas o de quien se ubica cerca del punto del penal. Ese nivel de detalle muestra que el fútbol de inferiores en AFA está lejos de ser solamente una instancia recreativa y requiere cada vez más conocimiento táctico y capacidad para interpretar diferentes situaciones del juego. Para Araceli, la formación implica aprender no solo a correr y competir, sino también a comprender qué debe hacer en cada momento y cómo poner sus condiciones individuales al servicio del funcionamiento colectivo.

La competencia también tiene una dimensión que muchas veces no aparece durante los noventa minutos: los viajes. Las categorías de Newell’s se trasladan juntas cuando deben jugar como visitantes y, dependiendo del horario del partido y de la distancia, pueden pasar varias horas arriba de un micro. Araceli contó que cuando deben jugar temprano pueden salir de Rosario cerca de la medianoche y aprovechar el viaje para dormir, como parte de una rutina que demanda un esfuerzo adicional. En una de las últimas jornadas, la Sub 16 viajó a Córdoba para enfrentar a Talleres y terminó perdiendo 2-0, una experiencia que también forma parte del aprendizaje competitivo que atraviesan las jugadoras. La posibilidad de competir en AFA implica entonces adaptarse a escenarios, horarios y rivales diferentes, además de sostener el rendimiento aun cuando las condiciones del viaje no sean las ideales.

A esa exigencia deportiva Araceli le suma otra responsabilidad que considera fundamental: el estudio. Actualmente cursa cuarto año y contó que fue abanderada tanto en la escuela primaria como durante su recorrido en la secundaria, mientras intenta sostener una rutina que comienza temprano y continúa hasta la tarde. Su objetivo académico todavía está en construcción, pero ya tiene una inclinación definida: le interesa estudiar Criminología y, como alternativa, contempla realizar el Profesorado de Educación Física. En ese sentido, la joven futbolista entiende que el deporte no puede convertirse en el único proyecto de vida, especialmente porque una carrera profesional dentro del fútbol tiene una duración limitada. “Quería estudiar criminología. Pero si no, seguiría el profesorado de Educación Física”, contó al hablar de sus planes para el futuro.

La combinación entre estudio y fútbol exige además una logística cotidiana considerable. Araceli se levanta alrededor de las seis de la mañana para asistir a la escuela, luego debe trasladarse a Rosario para cumplir con los entrenamientos y regresar a su casa, en un recorrido que puede demandarle cerca de dos horas de viaje. Los entrenamientos de su categoría comienzan alrededor de las seis de la tarde, mientras que Primera División trabaja desde más temprano, por lo que su jornada se extiende durante buena parte del día. A esto se suma el costo del transporte, que, según relató, representa un gasto diario significativo para su familia. La situación permite dimensionar que detrás de una joven que aparece dentro de una cancha de AFA existe también un esfuerzo familiar y personal importante para sostener una carrera deportiva que todavía se encuentra en etapa de formación.

Y justamente en medio de esa rutina apareció recientemente una señal que puede marcar un nuevo paso en su carrera. Araceli contó que durante las dos semanas anteriores a la entrevista estuvo entrenando junto al plantel de Primera División de Newell’s, una experiencia que le permitió acercarse al máximo nivel del club y que, según reconoció, renovó su confianza respecto de sus posibilidades de continuar avanzando. “Ahora tengo más fe, más chances”, afirmó cuando le preguntaron por sus objetivos deportivos. Para una futbolista que todavía integra la Sub 16, compartir entrenamientos con jugadoras del plantel superior representa una experiencia significativa y una oportunidad para observar de cerca las exigencias del fútbol profesional. El paso todavía no significa haber llegado a Primera, pero sí constituye una señal de que su evolución dentro de las divisiones formativas comienza a ser observada y que el camino hacia una futura convocatoria puede estar cada vez más cerca.

La historia de Araceli Piedrabuena es, en definitiva, la de una futbolista que comenzó jugando en una canchita de Pueblo Esther, pasó por CAJU, atravesó el fútbol mixto y encontró en Newell’s una estructura que le permitió desarrollar su potencial y competir en AFA. Su presente combina entrenamientos exigentes, viajes, estudio y una adaptación constante a nuevas posiciones, mientras su futuro empieza a abrir nuevas posibilidades después de haber compartido entrenamientos con Primera División. En el camino también aparecen aprendizajes que van más allá del fútbol, desde la necesidad de sostener los estudios hasta la importancia de perseverar frente a las dificultades que todavía atraviesa el deporte femenino. Araceli tiene claro que el fútbol ocupa un lugar central en su vida y lo resume con una respuesta sencilla cuando le preguntan cuánto le gusta jugar: “Mucho, mucho, mucho”. Desde Pueblo Esther, ese entusiasmo ahora se proyecta hacia uno de los clubes más importantes del fútbol argentino y hacia un objetivo que empieza a verse un poco más cerca: llegar algún día a Primera.