El deportista pasó por Garra y Gambeta, donde repasó su rutina de entrenamiento, su preparación para las competencias de resistencia y la pasión que lo mantiene activo después de años de dedicación al ciclismo y las pruebas de fondo.
Detrás de cada carrera de larga distancia hay mucho más que el día de la competencia. Hay horas de entrenamiento, planificación, sacrificios cotidianos y una disciplina que se construye durante años. De eso habló Martín Mollard durante su participación en el programa Garra y Gambeta, donde compartió detalles de su preparación física y de los desafíos que sigue encarando en el mundo del deporte.
Acostumbrado a las pruebas de resistencia, Martin Mollard explicó que su entrenamiento combina distintas disciplinas y que la constancia es uno de los pilares fundamentales de su rendimiento. “Entreno todos los días. Generalmente hago tres semanas fuertes y una semana de recuperación. En esos días bajo la intensidad para que el cuerpo pueda asimilar todo el trabajo que viene acumulando”, contó.
La rutina incluye sesiones de natación, ciclismo y trote, una combinación que le permite desarrollar resistencia cardiovascular y mantener una preparación integral durante todo el año.
En la pileta, realiza dos entrenamientos semanales de aproximadamente una hora, donde completa cerca de 3.000 metros por sesión. “Casi siempre nado crawl. Los otros estilos los uso para entrar en calor o aflojar, pero el trabajo fuerte lo hago con crawl y tratando de mejorar los tiempos”, explicó.
Kilómetros sobre la ruta
El ciclismo ocupa un lugar central dentro de su preparación. Entre dos y tres veces por semana sale a rodar por las rutas de la región, alternando recorridos de distinta extensión según el momento de la temporada.
“Normalmente hago salidas de una hora y media o dos horas y media. El viernes pasado metí 100 kilómetros porque hacía bastante que no llegaba a esa distancia”, relató. El recorrido suele unir Arroyo Seco con la zona de San Nicolás, atravesando distintos tramos de la Ruta 21.
Sin embargo, reconoció que entrenar en ruta implica también asumir ciertos riesgos. El tránsito pesado y el estado de algunos sectores obligan a extremar cuidados durante cada salida.
“Hay que tener mucha precaución. Los camiones, el tránsito y hasta los restos de alambres de las cubiertas pueden generar problemas. A veces terminás pinchando y eso forma parte de las dificultades de entrenar en la ruta”, comentó.

Prepararse para llegar bien
Además de la bicicleta y la natación, Mollard suma entrenamientos de trote durante la semana. Allí combina fondos largos con trabajos de velocidad e intervalos para mejorar la capacidad aeróbica.
“Las carreras que hago son de fondo, entonces la idea es encontrar un ritmo cómodo y sostenerlo durante mucho tiempo. Pero también hacemos pasadas cortas para trabajar otras capacidades físicas y acostumbrar al cuerpo a distintos niveles de esfuerzo”, explicó.
La alimentación también ocupa un lugar importante dentro de la preparación. Aunque asegura que no sigue planes estrictos durante todo el año, reconoce que cuando se acerca una competencia intenta ser más cuidadoso con los hábitos.
“En la semana no me cuesta mucho cuidarme. Los fines de semana por ahí me relajo un poco más, pero cuando se acerca una carrera trato de evitar el alcohol y llegar de la mejor manera posible. Uno se prepara durante meses y quiere estar bien cuando llega el momento de competir”, señaló.

La motivación de seguir aprendiendo
Después de años de entrenamiento, Mollard considera que todavía existen aspectos para mejorar. Incluso reconoció que está evaluando modificar parte de su preparación y escuchar nuevas miradas técnicas.
“Tengo el mismo entrenador desde hace siete años y estoy pensando en probar algo diferente. No porque tenga algún problema, sino porque a veces está bueno escuchar otra campana, incorporar nuevas ideas y cambiar un poco las energías”, sostuvo.
Entre sus próximos desafíos aparece una nueva maratón en Rosario, donde acompañará a otros corredores de la región que se preparan para completar los 42 kilómetros.
Más allá de las marcas y los resultados, Mollard transmite una filosofía basada en la constancia y el disfrute del proceso. Una forma de entender el deporte que se construye entrenamiento tras entrenamiento, kilómetro tras kilómetro, y que sigue encontrando en cada nuevo desafío una motivación para continuar avanzando.



