Rubén Olivera, el preparador físico que trabajó 25 años junto a Pancho Ferraro y el Tolo Gallego: “Los modelos no reemplazan la identidad”

El preparador físico rosarino pasó por el programa Garra y Gambeta de Radio Enlace y repasó su trayectoria: desde los inicios en Renato Cesarini y Central Córdoba hasta su paso por el Real Valladolid, Gimnasia de Jujuy, la selección de Panamá y su trabajo en las divisiones inferiores de Belgrano. Defendió el trabajo de las inferiores argentinas y criticó la importación de modelos europeos.

Rubén Olivera se define a sí mismo como un preparador físico que empezó “de muy abajo”. En diálogo con el programa Garra y Gambeta de Radio Enlace, el rosarino repasó una trayectoria que lo llevó desde las divisiones inferiores de la Rosarina y el fútbol del ascenso hasta el profesionalismo, con pasos por España, Paraguay, Perú y la selección de Panamá. “Gracias a Dios he tenido mucha suerte en haber arrancado de muy abajo. Cuando llegó el profesionalismo, tenía la herramienta suficiente para después sostenerme en el tiempo”, contó Ruben, que compartió el estudio con su amigo Pepi, exjugador y compañero en Renato Cesarini.

Su vínculo con el fútbol profesional se dio de la mano de Salvador Ragussal, “el Gringo”, un iniciador en su carrera. Con él trabajó en todas las divisiones inferiores de Central Córdoba, desde la novena hasta la reserva, y después fue su segundo preparador físico cuando Salvador dirigía junto a Ricardo Palma. “Me eligió para llevarme a un gran desafío que en esa época todo el mundo se iba a Buenos Aires y yo me fui a San Salvador de Jujuy”, recordó. En Gimnasia de Jujuy, con el Gringo como técnico, armaron un plantel con jugadores rosarinos como el Patito Ibáñez, el Ratón Morelli y otros, y lograron el ascenso. “De ese momento se escribió una historia hermosa de un equipo muy fuerte en el norte”, dijo.

25 años junto a dos grandes

El paso más significativo de su carrera fue el que lo vinculó a dos técnicos con los que trabajó durante un cuarto de siglo. “Con Pancho Ferraro trabajé 14 años juntos y con el Tolo Gallego, 11 años. Con dos trabajé 25 años”, resumió. Le preguntaron si eran similares en su modo de trabajo y fue preciso: “No, eran oponentes en su funcionamiento. Eran opositores no en el pensamiento porque a los dos les encantaba jugar muy bien al fútbol, pero en la conducción eran maneras totalmente distintas”. Sobre Pancho Ferraro destacó que era “un gran conductor, muy joven, con toda la fuerza”, que lo respetó y le dejó trabajar libremente. De aquella experiencia en Gimnasia de Jujuy con Ferraro recordó: “Nos enfrentamos con equipos como Boca con Maradona, nosotros peleábamos la punta con un Gimnasia de Jujuy recién ascendido, y River también era un equipazo. Nosotros, con mucha humildad y mucho trabajo, fuimos la sensación de ese año”.

Con el Tolo Gallego, el vínculo se extendió por 11 años y lo llevó a trabajar en Independiente, Newell’s y, finalmente, en la selección de Panamá. Rubén llegó al país centroamericano en 2019 para integrar el cuerpo técnico que Gallego encabezaba, junto a Gustavo Raggio como asistente. En enero de 2020, cuando el Tolo no pudo reincorporarse por una emergencia médica, Olivera y Raggio quedaron temporalmente a cargo de la selección panameña. “El último proceso que hicimos juntos fue la selección de Panamá antes de la pandemia”, contó.

El modelo europeo y la identidad

Uno de los ejes de la charla fue la preparación física en el fútbol actual y el riesgo de perder la identidad argentina. Ruben Olivera fue crítico de la importación acrítica de modelos europeos. En ese sentido, valoró lo que hizo Lionel Scaloni en la selección argentina campeona del mundo en 2022: “Yo me identifico mucho con cómo salimos campeones del 2022, porque esa esencia fue extremadamente propia. Cuando pocos jugadores que formaron parte de esa selección con tanto éxito, a los 4 o 5 meses de haber estado en el fútbol argentino, terminaron siendo campeones”.

Rubén Olivera también reivindicó el trabajo de las divisiones inferiores argentinas, que considera una de las grandes diferencias del fútbol local. “Lo que no hacen ellos, a diferencia de nosotros, es la gran inversión que nosotros hacemos en las divisiones inferiores, o el gran trabajo de nuestros entrenadores y nuestros clubes en esa formación de los chicos, que hace la gran diferencia en el fútbol argentino después”, afirmó. Y agregó: “Hoy el entrenador argentino es uno de los mejores entrenadores del mundo por su formación, y competimos en uno de los mejores torneos del mundo”.

El preparador físico también se refirió a la pérdida del potrero como espacio de formación, un tema que ya había abordado en otras charlas públicas. “La pérdida del potrero como espacio lúdico y de ejercitación es irrecuperable”, sostuvo, y recordó a los hermanos Solari en Renato Cesarini: “Ellos estaban adelantados 30 años sin GPS, ni el lactato ni una ecografía. Ya practicaban el fútbol de alta intensidad aunque midieran las pulsaciones en el cuello”.

El trabajo en Panamá y el legado

Sobre su experiencia en la selección de Panamá, Olivera destacó el trabajo de formación que dejaron como legado. “El recambio generacional lo hicimos y el gran fuerte que nosotros dejamos es que empezamos a trabajar con la selección local toda la semana. Teníamos un microciclo de lunes a miércoles y empezamos a formar y a capacitar a los chicos del torneo local”, explicó. El impacto fue inmediato: “Vos le ponías la camiseta a la selección y a los tres meses ese jugador ya era vendido”. También recorrió el interior del país para capacitar a los cuerpos técnicos de los clubes. “La idea era formarlos y capacitarlos a ellos para empezar a tener un torneo local del mismo nivel”, contó.

La magnitud de ese trabajo se confirma en los resultados: Panamá jugará su segundo Mundial en 2026, tras su debut en Rusia 2018, con una base de 19 jugadores que disputarán su primera Copa del Mundo . El equipo dirigido por Thomas Christiansen selló su clasificación tras finalizar primero en el Grupo A de las eliminatorias de Concacaf, con victorias clave ante Guatemala y El Salvador . Para Olivera, ese proceso comenzó con el trabajo de base que realizaron junto al Tolo Gallego: formar a los jugadores del torneo local, darles rodaje internacional y construir una identidad.

Paraguay: la fábrica de jugadores que premió la FIFA

Olivera también se refirió al caso de Paraguay, un país que, según dijo, “se cansó de improvisar” y decidió invertir en infraestructura y metodología para sus divisiones inferiores. El proceso comenzó en 2022, cuando Javier Valdecantos —preparador físico argentino que había trabajado con los mellizos Barros Schelotto en Lanús, Boca y la selección paraguaya— decidió quedarse en Asunción tras la salida del cuerpo técnico y presentar un proyecto para refundar el fútbol formativo .

Paraguay había faltado a tres Mundiales consecutivos y el diagnóstico era claro. El país adolecía de infraestructura y pedía capacitación y formación. Se reunió con técnicos, preparadores físicos y médicos, y concluyó que el talento natural no bastaba sin un método profesional. Presentó el proyecto al presidente de la Asociación Paraguaya de Fútbol, Robert Harrison, y luego lo llevó a la CONMEBOL y a la FIFA, que financió la construcción .

El resultado es el Centro de Alto Rendimiento de las Divisiones Formativas (CARDIF), inaugurado en abril de 2024 en Luque. El complejo tiene 14 canchas, gimnasios, vestuarios con agua caliente, aulas de capacitación y espacios médicos. Por allí pasan cerca de 2.500 chicos por día, pertenecientes a las divisiones inferiores de los 12 clubes de Primera División de Paraguay . “Es una fábrica de jugadores, donde los chicos tienen canchas, gimnasio, vestuarios y agua caliente, tienen todas las cosas que antes no tenían”, resumió Valdecantos .

Pero el CARDIF no es solo infraestructura. Rúben contró que Valdecantos también implementó una metodología unificada: los clubes se entrenan bajo los mismos parámetros, con planificación de cargas, trabajos técnico-tácticos y desarrollo integral. El impacto social también fue significativo. En 2023, la APF detectó que el 27% de los futbolistas juveniles no asistía a la escuela. Dos años después, el CARDIF alcanzó la escolarización total, incorporando la educación formal como política obligatoria del sistema. También se exigió a los clubes garantizar la alimentación diaria posterior a los entrenamientos . El proyecto incluye un colegio para 300 chicos, un comedor y está en proceso de formar una escuela secundaria para 1.200 estudiantes .

El reconocimiento no tardó en llegar. En los FIFA Forward Awards 2026, el CARDIF recibió el premio Oro en la edición Américas, distinción otorgada por la FIFA a los proyectos de infraestructura futbolística más destacados del continente . “El Programa Forward de la FIFA fue determinante para convertir proyectos en realidades. Hoy contamos con centros de alto rendimiento que, algunos años atrás, parecían apenas un sueño”, afirmó el presidente de la APF, Robert Harrison .

Olivera valoró ese modelo como un ejemplo de lo que se puede hacer cuando hay decisión política y coordinación institucional. “Eso pertenece a la federación y a través de ella lo pagan todos los otros clubes, y lo que elevaron muchísimo es el nivel de la sub-17, la sub-15. En tres años de trabajo te emparejaron y te pelearon hasta la clasificación”, señaló. Y agregó: “Paraguay ha hecho muy buena selección de entrenadores en todo lo que ha sido el proceso. La máxima expresión fue la del Tata Martino cuando llegó a jugar en Sudáfrica, pero ahí cuál era la valía: respetó mucho su esencia, su ADN futbolístico”.

Brasil, la identidad perdida y el regreso a las bases

La charla también derivó en el caso de Brasil, que según Olivera “ha perdido un poco su identidad por tener tanta potencia económica”. “Yo creo que a veces tener mucho dinero no te asegura el éxito”, sostuvo. En contraste, reivindicó el modelo argentino que llevó a Leonel Scaloni a la Copa del Mundo: “Jugamos con una identidad muy propia, cuando pocos jugadores que formaron parte de esa selección con tanto éxito, a los 4 o 5 meses de haber estado en el fútbol argentino, terminaron siendo campeones del 2022. A McAllister no lo teníamos, no hay formación europea que lo haya cambiado. A Enzo tampoco, porque venía de Defensa y Justicia, y de River y cuando llegó al poco tiempo terminó siendo campeón del mundo. El Cuti Romero donde  todavía prevalece esa identidad cordobesa, o el mismo  Leo que todo el mundo reconoce que preserva esa identidad argentina. En un momento  determinado estaba muy enojado como entrenador,cuando nos querían invadir con estos pensamientos europeos,que era todo modelo de trabajo que era bastante opuesto al pensamiento,porque nos hacía perder nuestra identidad”.

Para Olivera, el ejemplo de Belgrano es elocuente. “Una vez que se revirtió ese modelo importado, sale campeón del fútbol argentino “El Ruso” con Belgrano de Cordoba. Con un modelo que recuperó la identidad del ADN de las divisiones inferiores de Belgrano de Córdoba desde 2021 en adelante, con Enrique. Y hoy todas las divisiones inferiores de Belgrano son súper competitivas. El fútbol femenino de Belgrano, campeón de la Copa Libertadores. La primera, campeón de la Copa Libertadores” cerró.