Valentino Stizza: el joven de Pueblo Esther que saltó de las canchas de barrio al fútbol profesional

Con apenas 19 años, el defensor surgido en las infantiles de CAJU vive un presente soñado en el club Leones, donde se consolidó como titular en la Primera C. En una charla distendida con “Garra y Gambeta”, repasó su debut inesperado, el esfuerzo del entrenamiento diario y la importancia de mantener los pies sobre la tierra en el inicio de su carrera profesional.

La historia de Valentino Stizza es la de muchos jóvenes que sueñan con vivir del fútbol, pero con el ingrediente especial de quien ve los resultados antes de lo previsto. Formado en el Club Atlético Juventud Unida (CAJU), donde jugó hasta el año 2020 en el baby y canchas de 7 , Valentino dio el salto a la Asociación Rosarina para jugar en cancha de 11 con el club Leones, institución que este año hizo su debut histórico en la Primera C del fútbol profesional argentino.

“Nunca me lo esperaba”, confesó Valentino al recordar el momento en que vio su nombre en la lista del plantel superior. Su debut fue tan repentino como su ascenso: en un partido contra Centro Ballester, tras comenzar en el banco de suplentes, debió ingresar a los 41 minutos del primer tiempo por la lesión de un compañero. “Fue lo mejor que me pasó porque no me dio tiempo ni a pensar. Los nervios se me fueron de la nada”, rememoró sobre aquel bautismo de fuego.

La exigencia del profesionalismo

El paso de las categorías juveniles a la Primera C no solo implicó un cambio de ritmo, sino también de exigencia física. Valentino, que hoy se desempeña como lateral derecho, reconoció que la intensidad es otra: “Es muy distinto, tenés que correr el doble, tenés que tener dos pulmones, o tres si te hace falta”. Para estar a la altura, el joven complementa las prácticas matutinas con entrenamientos por su cuenta y rutinas de gimnasio.

Además de lo físico, destacó el apoyo de los jugadores más experimentados del plantel de Leones, como Senra o Pato Acevedo, a quienes hoy ve como referentes cercanos. “Me hablaron mucho. Me ayudaron en la pretemporada porque me costaba adaptarme. Me dijeron que esté firme y disfrute”, señaló sobre el recibimiento de los más grandes.

Sueños de Primera y el motor familiar

A pesar de su corta edad, es consciente del lugar que ocupa. Aunque el aspecto económico en la Primera C puede ser difícil y muchos jugadores deben complementar el fútbol con otras actividades, él se enfoca en su crecimiento. Sus metas son claras y ambiciosas: “Sueños hay un montón. Primera Argentina, después la Selección, obvio. Hay que pensar siempre en grande”.

Detrás de su esfuerzo diario, Valentino ubica a su familia como el pilar fundamental, especialmente a su padre, quien vive este presente con la misma intensidad. “Se me llenó la cabeza de muchas cosas por mi viejo. Lo vive como yo, o peor. Yo le digo que disfrute conmigo, que esto es lindo y no pasa todos los días”, concluyó con la madurez de quien sabe que su camino recién comienza.

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