En una nueva columna de alimentación saludable, Luciana de Tienda Verde y la licenciada en Nutrición Malén Lecoq brindaron recomendaciones clave para mujeres mayores de 40, enfocadas en prevenir síntomas y mejorar la calidad de vida.
La alimentación vuelve a ocupar un lugar central en el cuidado de la salud, especialmente en etapas clave como la premenopausia y la menopausia. En su columna habitual, Luciana, referente de Tienda Verde, junto a la licenciada en Nutrición Malén Lecoq, abordaron la importancia de incorporar determinados alimentos y hábitos para acompañar este proceso de manera saludable.
“El cuerpo empieza a perder calcio y vitaminas, por eso es clave anticiparse desde la alimentación”, planteó Luciana, al introducir el tema y remarcar que no se trata de cambios drásticos, sino de sumar opciones que ya están al alcance cotidiano.
En esa línea, Malen Lecoq explicó que una nutrición adecuada puede “favorecer notablemente el alivio o la prevención de síntomas” como sofocos, cambios de humor, falta de energía o insomnio, frecuentes en esta etapa.
Entre las principales recomendaciones, la profesional destacó la necesidad de una alimentación variada y balanceada, rica en antioxidantes. “Es fundamental incorporar frutas, verduras y alimentos que aporten nutrientes de calidad”, señaló.
Uno de los ejes centrales es el consumo de grasas saludables, especialmente a través de pescados de mar ricos en omega 3. “Si no se llega con la alimentación, se puede evaluar una suplementación”, indicó.
También remarcó la importancia de los frutos secos —como nueces, almendras o maní—, las semillas, la palta y los aceites de origen vegetal. Todos estos alimentos aportan nutrientes clave para el funcionamiento del organismo y ayudan a equilibrar los cambios hormonales.
Otro punto destacado fue el rol de los fitoestrógenos, presentes en la soja. “Son muy favorables para aliviar los síntomas de calor y sofocos”, explicó la licenciada, quien recomendó optar por soja orgánica en sus distintas formas: porotos, brotes o harinas.
Además de los alimentos, la nutricionista hizo hincapié en hábitos complementarios que resultan igual de importantes. “La hidratación es clave, así como el descanso y la actividad física”, señaló, recomendando dormir entre siete y ocho horas y mantener una rutina de ejercicio.
En este último punto, fue específica: “No es cualquier actividad, en esta etapa es fundamental incorporar ejercicios de fuerza”, explicó, ya que contribuyen a preservar la masa muscular y la salud ósea.
El manejo del estrés también apareció como un factor determinante. “Muchas veces el estrés desencadena otras patologías”, advirtió, y sugirió incorporar actividades recreativas como caminar, leer, bailar o simplemente tomarse un tiempo personal.
Desde una mirada más cotidiana, la columna también puso en evidencia los hábitos alimentarios locales, donde predomina una dieta limitada. “Consumimos pocas frutas, verduras y legumbres, cuando en realidad el país produce una gran variedad”, reflexionó Luciana, invitando a ampliar el abanico de alimentos.
En ese sentido, propuso estrategias simples para incorporar nuevos ingredientes, como sumar frutos secos a ensaladas, utilizar semillas o probar combinaciones con frutas. “No hace falta cambiar todo de golpe, es ir de a poco”, señaló.
La clave, coincidieron, está en la constancia y en adaptar la alimentación a la rutina de cada persona. “Cada una tiene que encontrar la forma que le funcione”, concluyeron.
De este modo, la columna dejó un mensaje claro: la alimentación no solo acompaña, sino que puede ser una herramienta fundamental para transitar la premenopausia con mayor bienestar, anticipándose a los cambios y mejorando la calidad de vida.




