La endocrinóloga Raquel Dobry analizó la diabetes, sus principales factores de riesgo, las complicaciones de un mal control y la importancia de la prevención, la alimentación saludable y el acceso a la información sanitaria.
La diabetes es una de las enfermedades crónicas más frecuentes en Argentina y en el mundo. Sin embargo, pese a su alta prevalencia, muchas personas desconocen que la padecen hasta que aparecen complicaciones que afectan seriamente su calidad de vida. Sobre esta problemática dialogaron el doctor Juan Carlos Singereisky y la médica endocrinóloga Raquel Dobry en una nueva edición de la columna de salud de Enlace de Noticias, donde abordaron la importancia de la prevención, el diagnóstico temprano y el acceso a la información sanitaria.
Durante la entrevista, la especialista explicó que la diabetes tipo 2, la forma más frecuente de la enfermedad, suele estar estrechamente vinculada con el sobrepeso, la obesidad, el sedentarismo y otros factores de riesgo metabólicos. Por esa razón, insistió en la necesidad de realizar controles periódicos incluso cuando no existen síntomas evidentes.
“La diabetes puede estar presente durante años sin dar señales claras. Por eso es tan importante hacerse análisis de rutina y controles médicos periódicos”, señaló Dobry.
La endocrinóloga explicó que una detección temprana permite evitar muchas de las complicaciones que suelen aparecer cuando la enfermedad permanece sin tratamiento o mal controlada durante largos períodos.
Las consecuencias de una diabetes mal controlada
Uno de los ejes centrales de la entrevista estuvo relacionado con las complicaciones que puede generar la diabetes cuando los niveles de glucosa permanecen elevados durante años.
Dobry advirtió que las consecuencias más graves suelen producirse sobre el sistema cardiovascular. “Lo que más tratamos de evitar son los problemas coronarios y cardiovasculares. El infarto es una de las complicaciones más serias, pero antes de llegar a eso aparecen múltiples alteraciones en distintos órganos”, explicó.
La especialista detalló que el exceso de azúcar en sangre afecta progresivamente nervios, arterias y venas, alterando su funcionamiento normal. Como consecuencia, pueden desarrollarse neuropatías, pérdida de sensibilidad en las extremidades, problemas circulatorios y trastornos neurológicos.
“Todo órgano que vive durante mucho tiempo en una situación de azúcar alta pierde la posibilidad de trabajar como corresponde”, sostuvo.
Sin embargo, remarcó que gran parte de estas complicaciones pueden prevenirse mediante una combinación de alimentación adecuada, actividad física regular, tratamiento farmacológico cuando corresponde y controles médicos periódicos.
“O sea que nosotros, con una dieta correcta, ejercicio y la medicación adecuada, podemos hacer controles periódicos y llevar una vida normal sin estar pendientes de la enfermedad todo el tiempo”, explicó.
La importancia de los controles periódicos
Durante la conversación también surgió una consulta frecuente entre quienes no tienen diagnóstico de diabetes: cada cuánto tiempo es recomendable realizar análisis de glucemia.
La endocrinóloga explicó que una persona con resultados normales puede realizar uno o dos controles anuales como parte de sus chequeos de rutina. Sin embargo, aclaró que la frecuencia puede variar según la presencia de factores de riesgo.
“Si existe sobrepeso, obesidad, hipertensión o colesterol elevado, conviene hacer controles más frecuentes porque son situaciones que suelen aparecer juntas”, indicó.
En ese sentido, insistió en que la prevención continúa siendo la herramienta más efectiva para evitar la progresión de la enfermedad y reducir el riesgo de complicaciones futuras.
Alimentación saludable: más allá de las prohibiciones
Otro de los temas abordados fue la alimentación de las personas con diabetes y la frecuente asociación entre la enfermedad y la prohibición absoluta de consumir alimentos dulces.
Dobry planteó una mirada más amplia y explicó que el objetivo no debe ser únicamente eliminar determinados productos sino construir hábitos alimentarios sostenibles en el tiempo.
“Hay muchísimas preparaciones que permiten reducir el consumo de azúcar sin perder el placer de comer algo rico”, señaló al mencionar opciones elaboradas con avena, frutas, harina de almendras o harina de coco.
La especialista aclaró además que una persona con diabetes puede participar de reuniones sociales o celebraciones sin necesidad de excluirse completamente de determinados alimentos.
“No pasa nada por comer eventualmente una porción de postre en un cumpleaños o en una fiesta. Lo importante es la moderación y el equilibrio”, explicó.
Para la médica, el principal desafío consiste en evitar que el consumo de productos con alto contenido de azúcar se transforme en una práctica cotidiana.
El etiquetado frontal y el derecho a la información
En el tramo final de la entrevista, Singereisky consultó a Dobry sobre la posibilidad de que el Gobierno nacional avance con modificaciones o derogaciones de la Ley de Etiquetado Frontal, una medida que generó preocupación entre distintos sectores vinculados a la salud pública.
La endocrinóloga se manifestó claramente a favor de mantener el sistema de advertencias en los envases y destacó que se trata de una herramienta fundamental para que los consumidores puedan tomar decisiones informadas.
“Es importantísimo que las personas cuenten con información sencilla y visible sobre lo que están consumiendo”, afirmó.
Según explicó, muchas veces los ingredientes presentes en los alimentos aparecen con denominaciones técnicas que resultan difíciles de interpretar para la mayoría de la población.
“Cuando un envase dice exceso de azúcar o exceso de sodio, cualquier persona puede entender rápidamente de qué se trata. Si esa información desaparece, muy pocos consumidores van a leer la composición completa o van a saber interpretar términos como glucosa, fructosa o sacarosa”, señaló.
Para Dobry, el etiquetado frontal constituye una herramienta de prevención que beneficia tanto a quienes viven con diabetes como a la población en general. “Está muy bueno que figure de manera clara porque facilita decisiones más saludables”, sostuvo.
Las dificultades para acceder a la atención especializada
La entrevista también permitió visibilizar algunas dificultades que enfrentan pacientes con enfermedades crónicas para acceder a controles y tratamientos especializados.
La endocrinóloga señaló que actualmente existe una escasez de especialistas en endocrinología dentro de distintos sistemas de salud y advirtió sobre las limitaciones que enfrentan muchos pacientes para acceder a consultas, estudios y elementos básicos para el monitoreo de la enfermedad.
“Los análisis cuestan, conseguir turnos también se vuelve difícil y en muchos lugares hay muy pocos endocrinólogos disponibles”, explicó.
Además, cuestionó las restricciones existentes para acceder a tiras reactivas destinadas al control domiciliario de la glucemia. “En muchos casos se reconoce solamente un frasco de tiras por año, algo claramente insuficiente para quienes necesitan controlar su enfermedad con frecuencia”, señaló.
La entrevista concluyó con una reflexión que atravesó toda la conversación: la diabetes es una enfermedad compleja, pero en gran medida prevenible y controlable cuando existen información, seguimiento médico y acceso adecuado al sistema de salud.
Para Dobry, la combinación de controles periódicos, alimentación saludable, actividad física y educación sanitaria continúa siendo la estrategia más efectiva para reducir el impacto de una enfermedad que afecta a millones de personas y que, muchas veces, avanza en silencio.



