Diabetes y alimentación: derribando mitos para aprender a convivir con la enfermedad

En una nueva columna de salud alimentaria de Tienda Verde, Luciana dialogó con la licenciada en Nutrición Malén Lecoq sobre el rol clave de la alimentación en la diabetes. La especialista explicó por qué hoy ya no se habla de prohibiciones absolutas, cuáles son los síntomas de alerta y cómo una alimentación equilibrada, junto con la actividad física, puede mejorar significativamente la calidad de vida de quienes reciben este diagnóstico.

La diabetes es una de las enfermedades crónicas que más ha crecido en las últimas décadas. Lejos de afectar únicamente a adultos mayores, cada vez aparecen más casos en niños, adolescentes y jóvenes, una realidad que preocupa a los profesionales de la salud y que obliga a repensar hábitos alimentarios, niveles de actividad física y estilos de vida.

En una nueva columna de salud alimentaria de Tienda Verde en Enlace de Noticias, la licenciada en Nutrición Malén Lecoq abordó uno de los aspectos más importantes para quienes conviven con esta condición: la alimentación. Y lo hizo derribando varios de los mitos que históricamente rodearon al diagnóstico: “la alimentación es fundamental para transitar el diagnóstico. Hoy vemos cada vez más casos de diabetes e insulinorresistencia en niños, adolescentes y adultos, por eso es importante contar con información clara y actualizada”, explicó la profesional.

Los primeros síntomas que no deben pasar desapercibidos

Uno de los primeros temas abordados durante la entrevista estuvo relacionado con la detección temprana de la enfermedad, especialmente en niños y adolescentes. Según explicó Malen, existen señales que pueden funcionar como alertas y que justifican una consulta médica para realizar los estudios correspondientes.

Entre ellas mencionó la aparición de manchas oscuras en zonas como el cuello, las axilas o el contorno de los ojos, una manifestación frecuentemente asociada a la insulinorresistencia. También señaló síntomas como hambre excesiva, sed constante, aumento de la cantidad de orina y cambios importantes de peso, tanto hacia el aumento como hacia la pérdida.

“Muchas veces esos signos aparecen antes del diagnóstico y es importante prestarles atención. Cuanto antes se detecta el problema, mayores son las posibilidades de intervenir y evitar complicaciones futuras”, señaló.

El gran mito: “si tengo diabetes no puedo comer pan, arroz o pastas”

Durante años, la alimentación para personas con diabetes estuvo asociada a una larga lista de prohibiciones. Sin embargo, la nutricionista explicó que las recomendaciones actuales son mucho más amplias y flexibles: “antes la dieta para el diabético era no pan, no papa, no arroz, no pastas. Hoy sabemos que una persona con diabetes puede consumir hidratos de carbono. Lo importante es aprender cuáles elegir, en qué cantidad y cómo combinarlos”, explicó.

La profesional destacó que actualmente existen múltiples alternativas elaboradas con harinas integrales, legumbres, semillas o frutos secos que aportan mayor cantidad de fibra y generan una absorción más lenta de la glucosa. También aclaró que alimentos históricamente cuestionados, como la papa o la banana, pueden formar parte de una alimentación saludable cuando se consumen de manera adecuada: “hoy llegan muchos pacientes diciendo que les prohibieron la banana, la papa o el arroz. La realidad es que pueden comerlos. El secreto está en la cantidad, la frecuencia y las combinaciones que hacemos con esos alimentos”, explicó.

La clave está en combinar los alimentos

Uno de los conceptos centrales de la entrevista fue el funcionamiento de los llamados “picos glucémicos”. Malen explicó que cuando una persona consume hidratos simples, como pan blanco, arroz blanco o azúcar refinada, la glucosa aumenta rápidamente en sangre y obliga al organismo a liberar grandes cantidades de insulina.

Para evitar esos aumentos bruscos, recomendó acompañar siempre los hidratos de carbono con proteínas, fibra y grasas saludables: si yo consumo un hidrato junto con verduras, proteínas, huevo, frutos secos o palta, estoy poniendo un freno a ese aumento rápido del azúcar en sangre. Por eso hablamos de combinar alimentos y no de prohibirlos”, explicó.

Este enfoque permite construir una alimentación más equilibrada y sostenible en el tiempo, evitando restricciones extremas que muchas veces terminan generando frustración y abandono del tratamiento.

La actividad física: el mejor aliado

Si hubo un mensaje que la nutricionista enfatizó especialmente durante la charla fue la importancia del movimiento: “siempre digo que no hay mejor medicamento para la diabetes que la actividad física. Cuando hacemos ejercicio, el músculo utiliza la glucosa que circula en sangre y eso ayuda muchísimo al control metabólico”, afirmó.

La profesional señaló que el sedentarismo es uno de los principales factores que contribuyen al aumento de los casos de diabetes e insulinorresistencia. Por eso insistió en que caminar, realizar deportes o incorporar rutinas de movimiento cotidianas puede generar beneficios significativos independientemente de la edad.

Los cambios en la infancia que preocupan a los especialistas

Consultada sobre el crecimiento de casos en niños y adolescentes, Lecoq vinculó este fenómeno a dos factores centrales: la alimentación ultraprocesada y el sedentarismo: “hoy vemos mucho consumo de productos industrializados porque muchas familias viven con poco tiempo y recurren a soluciones rápidas. A eso se suma que los chicos tienen cada vez menos actividad física y pasan más horas frente a pantallas”, explicó.

La nutricionista recordó que generaciones anteriores también podían consumir alimentos ricos en calorías, pero desarrollaban una vida cotidiana mucho más activa: “antes los chicos pasaban horas jugando en la calle, andando en bicicleta o corriendo. Hoy gran parte del tiempo libre está atravesado por celulares, videojuegos y pantallas”, señaló.

Aprender a convivir con la diabetes

Otro de los aspectos que la especialista buscó desmitificar fue la idea de que una persona con diabetes no puede llevar una vida normal. Según explicó, con acompañamiento profesional, educación alimentaria y controles adecuados, es posible sostener una vida plena y disfrutar de la comida sin caer en restricciones absolutas: “muchos pacientes creen que nunca más van a poder comer un postre o disfrutar de determinados alimentos. La realidad es que se puede comer de todo, pero aprendiendo a hacerlo de manera consciente y equilibrada”, sostuvo.

La profesional remarcó además que cada tratamiento debe adaptarse a las características particulares de cada persona, teniendo en cuenta la medicación que utiliza, su estado de salud general y sus hábitos cotidianos.

El papel fundamental de la familia

Hacia el final de la entrevista surgió una reflexión que excede lo estrictamente nutricional y pone el foco en el acompañamiento. Tanto Luciana como Malén coincidieron en que el entorno familiar cumple un rol determinante en el cuidado de las personas con diabetes: “Esto es un trabajo en equipo. La nutricionista puede acompañar, pero el sostén fundamental es la familia. Cuando toda la familia comprende la enfermedad y acompaña los cambios de hábitos, el tratamiento resulta mucho más fácil de sostener”, afirmó la profesional.

En ese sentido, destacó que la educación alimentaria no debería comenzar únicamente después de un diagnóstico, sino formar parte de las estrategias de prevención desde edades tempranas. Porque, como concluyó durante la charla, muchas veces el mejor tratamiento es el que logra evitar que la enfermedad aparezca.

Prevenir antes que curar

La columna dejó una enseñanza clara: la diabetes no debe entenderse como una condena ni como una lista interminable de prohibiciones. La información actual permite construir abordajes más flexibles, personalizados y efectivos, donde la alimentación, el movimiento y el acompañamiento familiar ocupan un lugar central.

La prevención, el acceso a información confiable y la adopción de hábitos saludables siguen siendo las herramientas más poderosas para enfrentar una enfermedad que cada año afecta a más personas en todo el mundo.