“El casamiento fue un hecho comunitario y nuestra luna de miel, una experiencia de música y encuentro”

Roxy Zamarreno, del Patio de Pacha Kuyuy, compartió en Enlace de Noticias la experiencia de su casamiento criollo y el viaje por el norte argentino y Bolivia, donde junto a su compañero Ariel llevaron su música a distintas comunidades.

El casamiento de Roxy Zamarreno, música, gestora cultural y creadora del Patio de Pacha Kuyuy, no fue un evento más. Se trató de una ceremonia criolla que unió el amor con la identidad, la naturaleza y la comunidad. “Fue un hecho comunitario, un encuentro de mucha emoción donde cada persona que vino aportó algo. Desde la comida hasta la música, todo fue colectivo”, contó.

La ceremonia se realizó en un entorno natural y estuvo marcada por los rituales tradicionales. “Hicimos una ofrenda al río, con música, bombos y la participación de muchos amigos. Fue una conexión profunda con nuestro lugar y con la energía de la tierra”, recordó.

Luego de la celebración, Roxy y su compañero Ariel emprendieron un viaje que los llevó primero a Salta, con la guitarra y el bombo a cuestas, y después a Bolivia. “En principio íbamos a Santiago del Estero, pero unos amigos nos regalaron pasajes a Salta. De ahí salimos a tocar por distintas ciudades, y terminamos llegando a la Quebrada de Humahuaca y después a Tupiza, en Bolivia. Fue una experiencia muy rica, tanto como pareja como músicos”, relató.

Durante el viaje fueron recibidos por artistas y colectivos culturales del norte. En Humahuaca conocieron a la gente de Tantanacu y de la Casa de Jaime Torres, hoy coordinada por su hijo Juan Cruz. “Organizamos una peña con la comuna de Humahuaca, compartimos con músicos y artesanos, y conocimos gente que lucha todos los días por causas fundamentales, como el acceso al agua. Nos conmovió ver esa fuerza y ese compromiso colectivo”, expresó.

También participaron en la tradicional Manca Fiesta de La Quiaca, un evento popular que reúne cada año a músicos, artesanos y vecinos en torno a la comida comunitaria. “Llegamos justo para la fiesta y, aunque ya estaba todo programado, nos dieron un espacio para tocar a la gorra. Fue hermoso poder ser parte de esa celebración tan auténtica, con sus ollas, sus carpas bailables y toda la idiosincrasia del norte”, contó.

La travesía continuó en Bolivia, donde visitaron Tupiza. “Estuvimos una semana ahí. Fue nuestra primera vez en Bolivia y sentimos una energía distinta, una conexión muy fuerte con la gente y con la cultura”, recordó Roxy.

Uno de los momentos más especiales del viaje fue el encuentro casual con la antropóloga y referente feminista Rita Segato en Tilcara. “La reconocí en un bar y me animé a acercarme. Charlamos sobre los femicidios, sobre el movimiento de mujeres y sobre los relatos obreros. Ella conocía el libro Relatos de una mujer obrera, y después pudimos intercambiar materiales. Fue un encuentro muy significativo para mí”, compartió emocionada.

De regreso en Pueblo Esther, Roxy retoma las actividades del Patio de Pacha Kuyuy, un espacio que combina arte, militancia y espiritualidad. “Lo que vivimos en el viaje lo traemos de vuelta al patio. Todo lo que hacemos tiene que ver con esa energía de compartir y crear comunidad”, dijo.

Entre las próximas actividades, anunció la presentación de la banda Sabia Mestiza de Córdoba, la peña de cumpleaños de Ariel y Franco en diciembre y su participación en los espectáculos callejeros de Cosquín 2025. “Va a ser el quinto año que vamos a tocar allá. Es un camino hermoso que seguimos construyendo con mucha alegría y esfuerzo”, adelantó.

Roxy concluye con una reflexión que resume su forma de entender la vida y el arte: “Cada experiencia personal tiene sentido cuando se transforma en algo que también puede nutrir a los demás. Ese es el espíritu del patio, de la música y de este amor que celebramos”.